EL resultado del VÍDEO MÁS COMPARTIDO DEL AÑO

La verdad tras el falso viral de los besos: +13.600% en facturación

El vídeo de desconocidos dándose su primer beso encandiló a millones de personas. Detrás del viral había una estrategia de marketing que dio frutos

Foto: La verdad tras el falso viral de los besos: +13.600% en facturación

Fue cuestión de horas. Era abrir Facebook o Twitter y ahí estaba el vídeo. "Uno más" se podría pensar en un primer momento, estando como estamos sobresaturados a virales, vídeos graciosos y demás material incendiario que ocupa la red. Pero aquello era diferente.

El título del vídeo ya invitaba a echar un ojo, aunque sólo fuera por saber de qué iba la cosa. El primer beso, a ver quién se resistía... Y lo cierto es que poca gente lo hizo. La secuencia provocó un pequeño incendio en las redes sociales y a día de hoy ha sido vista por la friolera de 70 millones de personas en YouTube. Un hit en tiempo récord sólo al alcance de estrellas del pop como Justin Bieber.

Lo que en un principio identificamos como un vídeo viral sin más, esconde, como se sospechaba, una hábil maniobra de marketing que ha resultado ser un rotundo éxitoLo que en un principio identificamos como un vídeo viral sin más, esconde, como se sospechaba, una hábil maniobra de marketing que ha resultado ser un rotundo éxito. Y no hablamos del éxito en términos de páginas vistas o difusión en la web, sino de un chorreo de dólares que han engordado de forma considerable la caja de Wren, una pequeña empresa de Los Ángeles de apenas tres empleados que vende ropa online.

Melissa Coker ha salido al paso del impacto del vídeo despejando la incógnita y aclarando muchas de las dudas que surgieron en la red a raíz del apabullante impacto del vídeo ¿Era espontáneo? ¿Eran actores? ¿Quién había encargado el vídeo? Pues bien, podemos resumir que la secuencia de poco más de tres minutos ha sido una magistral maniobra de comunicación y para los que albergaran una esperanza de que aquello fue la magia de la cámara indiscreta, ha confimado que estaba todo sabiamente maquinado.

El amor mueve montañas

Tres minutos, un decorado vacío y una veintena de actores dándose un beso ante las cámaras. ¿Realmente es material suficiente para liar la que se ha liado? Pues sí. Una de las claves del éxito del vídeo es el elevadísimo contenido emocional que despliega. La escena derrite los corazones de los espíritus más fríos y lo hace de una manera tan sutil, que tras verlo por primera vez no nos queda la sensación de haber sido utilizados por el vil metal, cuando realmente es así.

La idea es brillante: el encuentro de dos personas a las que se les pide que besen por primera vez. Fuera las máscaras y los artificios con los que nos protegemos a diario: ahí se enfrentan las miradas, la tensión y finalmente un beso apasionado que funde a dos personas que no se han visto nunca. En una sociedad que cada vez marca más las distancias aquello es dinamita pura.

Porque además no hay patrones políticamente correctos en las parejas: jóvenes con mayores, altas ellas y bajos ellos en alguna ocasión, del mismo sexo... Todos ellos dejando al descubierto el lado más vulnerable del ser humano, algo que la red ha respaldado con contundencia.

La artífice del ósculo más famoso del momento es Tatia Pilieva, "de Georgia, el país, no el estado" como aclara en su perfil de Twitter, suponemos que aburrida de dar explicaciones. Pilieva ha logrado despertar las almas de la gente "aburrida en el trabajo y desesperada por el contacto humano", tal y como explica Coker cuándo destila las claves del éxito.

La emprendedora destaca que la mayoría de la gente se pasa horas delante de la pantalla del ordenador en un entorno cada vez más deshumanizado, y un buen beso despierta a los espíritus de aquel letargo desesperante. Un despertar que ha disparado las ventas de la tienda en la web de Wren que ha facturado desde el despegue del vídeo la friolera de un 13.600% adicional según destaca la promotora de la secuencia.

Coker confiesa en el Telegraph que el vídeo se grabó en apenas un sólo día y que pretendía huir del clásico convencionalismo de grabar modelos con su ropa, sino que pretendían hacer algo más especial. Se ha acusado a Wren de contratar actores para el beso viral, pero ella lo niega explicando que son todos amigos o conocidos. "Les mandé un correo preguntando: '¿quieres dar un beso a una chica guapa?'", y claro, el sí fue rotundo en todos los casos.

lejos de apabullar al consumidor con anuncios agresivos que invaden sus retinas, Wren ha sabido acceder por la puerta de atrás a sus carterasDetalla que la clave de la espontaneidad es que ninguno de los implicados conocían a sus parejas con antelación "para evitar que se buscaran en Google". Sin embargo, parece que el beso fue el preludio de algo más en algunas parejas: Coker explica que Soko y Mary-Ann, las dos chicas que se besan, salieron juntas del estudio y no se sabe a ciencia cierta si ahora son pareja o no.

Pero la gran lección de esta californiana llega al haber sabido manejar con maestría los escasos recursos de la empresa para lograr que entre el dinero a raudales. "La parte emocional mueve mucho negocio" explica, pero lejos de apabullar al consumidor con anuncios agresivos que invaden sus retinas, Wren ha sabido acceder por la puerta de atrás a sus carteras disparando al tiempo la notoriedad de una minúscula empresa de Los Ángeles. Una firma que ha logrado dar la vuelta al mundo con tan sólo 3 empleados y un vídeo de 3 minutos.
Tecnología
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios