móviles DORMIR CON EL MÓVIL, UNA AFICIÓN CADA VEZ MÁS FRECUENTE

"Drffsrsfs", los adolescentes de hoy comienzan a enviar mensajes… dormidos

José Mendiola 14/02/2013    (06:00) Escribe tu comentario

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Vivimos hiperconectados y este fenómeno afecta de lleno a los adolescentes. Los padres conocerán bien esa sensación de entrar en el salón y ver a sus hijos con la televisión puesta como música de fondo y el rostro iluminado de nuestro hijo absorto a golpe de teclado. En realidad no se está haciendo caso al programa, sino a WhatsApp o cualquier otra aplicación de mensajería. Pero si el asunto le parece preocupante, todavía puede serlo más. La alarma ha saltado ante otro creciente fenómeno entre los adolescentes: enviar mensajes mientras duermen. Sí, lo han leído bien.

Aunque los primeros sucesos de este fenómeno datan de hace un par de años, según parece, es cada vez más frecuente entre los más jóvenes. La voz de alarma la ha dado la profesora de la Universidad Villanova de Filadelfia Elisabeth Dowdell, que en declaraciones a la CBS ha dejado patente que este atípico problema existe y es creciente. 

"Los adolescentes se meten en la cama y dejan en la mesilla el móvil encendido", y claro, ya saben lo que eso supone. Cada equis minutos el diabólico dispositivo vibra, se enciende su led o emite un pitido. No hay descanso, y esto último es literal. Según se ha demostrado, un creciente número de jóvenes responde a estos mensajes mientras siguen dormidos, y lo peor del asunto es que, lógicamente, ni saben lo que han escrito ni recuerdan nada al día siguiente.

Mensajes 'explosivos' a ex novias y jefes

Y los destinatarios no dan crédito a lo que reciben en sus móviles al día siguiente. Incoherencias como "gdhsgdhs", o peor aún, mensajes enviados desde las profundidades del subconsciente a personas que nunca deberían haberlos recibido. 

La profesora informa de casos en los que los afectados por este perturbador síndrome enviaban misivas nocturnas a sus exparejas con mensajes tan contundentes como "te echo de menos y tengo ganas de verte". Y, claro, al día siguiente, si te he visto no me acuerdo. Pero apuntábamos que este fenómeno no es nuevo, y que las consecuencias pueden ser, si cabe, más graves.

Un especialista australiano en trastornos del sueño ya avisó en 2011 que este síndrome estaba afectando también a los adultos, y por otro motivo: el estrés. Imaginen que han tenido una jornada de trabajo de esas aciagas, con su jefe presionando para terminar un proyecto determinado. Llega a casa, y su consciente desconecta, pero no así su subconsciente, que se venga por la noche enviando un mensaje a su jefe y mandándole a paseo. Explíquele al día siguiente que no era usted. ¿La solución? Dowdell lo tiene claro: un dormitorio libre de dispositivos tecnológicos. El despertador, y porque no queda otra...
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