¿Has visitado recientemente la ciudad de Londres? Si es así, puede que mientras dabas un paseo por sus calles, los datos de tu teléfono hayan quedado registrados en algunas de sus papeleras.

Es lo que ha hecho durante unos días la startup británica Renew. Esta firma instaló el verano pasado, con ocasión de los Juegos Olímpicos Londres 2012, un centenar de papeleras equipadas con pantallas digitales. Con la afluencia de visitantes a la ciudad, la venta de espacios publicitarios en el mobiliario urbano fue un rentable negocio, que además beneficiaba al ayuntamiento: un minuto de publicidad institucional gratis por cada 20 minutos comprados por otras empresas.

Pensando en sacar el máximo partido a estos particulares espacios publicitarios, la compañía puso en marcha una recogida de información que ha desatado la polémica: una docena de esas papeleras fue equipada con un software que registraba la dirección MAC, el número único que identifica cada smartphone o dispositivo que conectaba con ellas vía wifi. 

Renew asegura que no captaba ninguna otra información de los viandantes a través de sus teléfonos, y que este sistema era simplemente un contador de viandantes, que servía, igual que ocurre con el tráfico en internet, para conocer su número y cuáles se repetían, según informa Quartz.

El objetivo era vender esa información a los anunciantes, que podrían utilizarla para diseñar campañas publicitarias más eficaces. Pero la estrategia ha suscitado una gran polémica, ya que podría suponer una violación de la privacidad: la información se estaba recogiendo de los dispositivos sin que sus dueños lo supiesen.

Actualmente no se realiza ningún "recuento de dispositivos"

Muchos ciudadanos de Londres han expresado su sorpresa y su disconformidad con esta estrategia, y la ciudad ha tomado cartas en el asunto, ordenando a Renew detener la recogida de datos y poniendo el caso en manos de la Oficina de la Comisión de Información. "A parte de lo que sea posible técnicamente, cualquier acción de este tipo que tenga lugar en las calles de la ciudad tiene que hacerse con cuidado, con el respaldo de un público informado".

La empresa por su parte asegura en un comunicado que el revuelo que se ha creado está basado en un malentendido, y que fue un programa piloto que ya ha terminado. Asegura que no se esta realizando actualmente ningún "recuento de dispositivos" en la ciudad, y que si en el futuro se pone en marcha una iniciativa similar, se hará solo si "la gente se siente cómoda con esta tecnología interactiva".

El problema es que la legislación no está del todo clara sobre si esta acción es legal o ilegal. La ley europea obliga a las páginas web a informar a los usuarios de que están siguiendo su actividad en internet, pero no dice nada sobre monitorizar el movimiento físico de los dispositivos.