SE QUEDÓ DORMIDO PULSANDO EL '2'

La 'cabezadita' más cara: se duerme sobre el teclado y transfiere 222 millones de euros

Un mal día lo tiene cualquiera, eso está claro. Pocas horas de sueño y jornadas de intenso trabajo que se estiran
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La 'cabezadita' más cara: se duerme sobre el teclado y transfiere 222 millones de euros
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    Un mal día lo tiene cualquiera, eso está claro. Pocas horas de sueño y jornadas de intenso trabajo que se estiran más de la cuenta tienen como consecuencia un estado de cansancio en plena faena y cuando más papeles tenemos sobre la mesa. En general, las consecuencias de los despistes motivados por la fatiga suelen pasar desapercibidas o rápidamente corregidas por el propio afectado o sus supervisores. Ahora bien, cuando uno está frente a un ordenador que tiene acceso a las cuentas corrientes de la cartera de clientes y el cansancio provoca un profundo sueño, el roto puede ser considerable. 

    Que se lo cuenten si no, a un empleado de banca alemán, que ha saltado a copar los titulares de la red al haberse quedado dormido justo en el momento en el que efectuaba una transferencia de 64,20 euros por orden de un cliente, y erró en el importe. Y por mucho.

    Nos situamos en una sucursal de un banco alemán del que no ha trascendido el nombre. Nuestro protagonista tenía entre todos los papeles de su mesa una fatídica orden de efectuar la transferencia por el importe antes mencionado, con cargo a la cuenta de un pobre jubilado que por fortuna se enteraría del suceso a toro pasado. Sin embargo, el agotamiento de nuestro hombre provocó que cayera dormido sobre el teclado durante unos segundos, con tal mala fortuna que acabó pulsando por error la tecla 2 de forma continuada, hasta confirmar la transferencia de 222.222.222 euros. El empleado del banco no se dio cuenta en un primer momento y pasó la remesa de transferencias a su supervisora, que cometió el segundo error de la cadena dando por buena la transferencia.

    No hubo mala fe

    Sin embargo, lo voluminoso del importe hizo que saltaran las alarmas en los ordenadores del banco y se paralizó la millonaria actuación a tiempo, iniciándose una investigación que acabó con el fulminante despido de la supervisora. No obstante, un tribunal alemán ha anulado el despido al considerarlo improcedente, argumentando que esta empleada había supervisado ese día 817 transferencias y no había mala fe en su actuación. Llegados a este punto, no se sabe a ciencia cierta qué sucedió con el dedo inocente que inició el incendio, pero no parece probable que haya sido despedido como inicialmente sucedió con su superior.

    ¿Podría suceder algo semejante en España? El abogado Joaquín Muñoz, experto en nuevas tecnologías de la firma Abanlex, lo cree poco probable, y explica a Teknautas que en cualquier caso, “corresponde a los bancos dotar de todas las medidas de seguridad pertinentes para evitar que algo así pueda tener lugar”, ya sea mediante sistemas de doble verificación o requerir la entrada de una contraseña como paso final. 

    Y es que la distancia entre la gloria y el abismo puede depender de un solo dedo, que se lo cuenten si no a un exitoso broker británico, que en vez de dar a Responder, pulsó Responder a todos para enviar un correo en el que insultaba abiertamente a un estudiante griego que buscaba trabajo en la firma.

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