LA EMPRESA HA INCORPORADO SU SISTEMA

"Escribí un programa que hace mi trabajo y ahora me paso el día viendo 'pelis'"

“¡Despedidle!... bueno, mejor aumentadle el sueldo”. Algo así debió pensar la jefa directa de nuestro protagonista, a quien no se sabe si calificar de caradura o
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"Escribí un programa que hace mi trabajo y ahora me paso el día viendo 'pelis'"
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    “¡Despedidle!... bueno, mejor aumentadle el sueldo”. Algo así debió pensar la jefa directa de nuestro protagonista, a quien no se sabe si calificar de caradura o de genio. Nuestro hombre trabaja como agente en una empresa de gestión de cobros, cuya labor consiste básicamente en depurar la base de datos de morosos, contactar con ellos, y obtener el ratio más elevado posible de pagos. Una tarea antipática que le llevaba muchísimo tiempo y en la que conseguir resultados positivos se antojaba muy difícil. 

    Quemado por dedicar horas muertas a la desagradable labor de cruzar datos y enfrentarse a los insultos por teléfono por parte de los deudores, este joven tuvo una brillante idea que le ha llevado a protagonizar este artículo: crear un programa que hace este trabajo por él. Y no le va mal, ni muchísimo menos.

    Este anónimo protagonista vio enseguida que su empresa arrastraba viejos hábitos de trabajo que no generaban resultados. “Contábamos con ineficiencias heredadas de muchos años atrás”, confiesa. Y es que pronto vio que su trabajo repetitivo bien podía efectuarlo un ordenador: en una primera fase, debía comprobar a mano si los mencionados en la lista debían efectivamente dinero o no, una tarea que le llevaba muchísimo tiempo y que solucionó en breve. “Escribí un pequeño programa que cruzaba la información existente hasta dar con la ‘lista negra’ de usuarios a los que contactar”. 

    Esta lista debía cruzarse después con las bases de datos de morosos, para lo cual nuestro pequeño genió ideó más líneas de programa. Y los resultados comenzaron a hacerse notar: lo que antes llevaba un mes de trabajo, ahora y gracias a su sistema, se solventaba en un cuarto de hora.

    Disparó su 'ratio' de eficacia

    Pero el proceso para conseguir que los deudores pasaran por caja continuaba, y ahora tocaba el turno de la fría llamada, una tarea que nuestro hombre odiaba especialmente. “En mi opinión era una enorme pérdida de tiempo”, confiesa, ya que la mayoría de las llamadas eran infructuosas. Este genio también confió en la programación para aumentar la eficiencia del proceso, e ideó un pequeño programa que generaba un listado de personas que contestarían con más facilidad al teléfono

    Al final de su turno, apenas tenía que efectuar una decena de llamadas, y el ratio de eficacia de las mismas se disparó. Su jefa no daba crédito a lo que estaba viendo y decidió mirar hacia otro lado. Los resultados acompañaban y no le importaba la forma en la que se consiguieran.

    Comprenderán que con semejantes ahorros de tiempo en cada una de las fases del proceso, este empleado estrella llegaba a aburrirse frente a la pantalla de su ordenador. Y también encontró solución a este pequeño impedimento: se dedicaba a ver series, matar horas con los videojuegos e incluso echarse alguna que otra cabezadita mientras su jefa se ausentaba. Pero como podrán suponer, a nuestro protagonista se le acabó el chollo: su brillante método se aplica de forma generalizada en su departamento lo que ha provocado varios despidos. Y así, las máquinas sustituyen a las personas en aquellas tareas en las que son más eficientes, salvo en una: las llamadas de teléfono. “A nadie le gusta que le llame una locución”, sentencia el artífice de todo esto.