CARGA LAS TINTAS EN UN JUEGO MÁS SOCIAL

¿Cuánto cuesta? ¿Cómo es? ¿Cuándo sale? Sony 'semipresenta' PlayStation 4

No será una consola realmente innovadora, sino que empujará los estándares hasta el límite. Este es el concepto no declarado con el que Sony ha trabajado
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¿Cuánto cuesta? ¿Cómo es? ¿Cuándo sale? Sony 'semipresenta' PlayStation 4
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No será una consola realmente innovadora, sino que empujará los estándares hasta el límite. Este es el concepto no declarado con el que Sony ha trabajado su PlayStation 4, presentada anoche con todo boato en la ciudad de Nueva York. La nueva máquina, última descendiente de una franquicia que ha reorientado a topetazos el negocio de la compañía, no serán tan rupturista como la Wii U de Nintendo ni -quizá- más barata que la próxima Xbox. 

Será un poco distinta, una consola enfocada al desarrollador que hace uso intensivo de las redes sociales y el 'cloud computing'. Compatible con la tecnología 4K, claro. Nada nuevo. Es más, desde la compañía aseguran que es una idea que manejan desde "hace diez años", si bien la tecnología de entonces no estaba a la altura de sus expectativas.

Básicamente lo que ofrece PlayStation 4 al usuario es una experiencia de juego basada en la excelencia técnica con un intenso aderezo social. Un amigo, jugando desde su casa, puede tomar el control de su partida para matar a un enemigo indigesto o bien ir explicándole qué ha de hacer desde una ventana de vídeo superpuesta al juego. Una vez acabada la misión, ambos pueden informar a la comunidad del éxito de su misión con solo pulsar el botón "compartir" del mando. Se trata de implicar a los demás jugadores y fomentar el 'pique' en los juegos, especialmente deportivos. 

Mark Cerny, diseñador de la compañía, explicaba la estrategia de modo más sucinto durante la presentación: "El centro de la PS4 no es el salón, sino el jugador". 

El rediseño del mando DualShock ha seguido la misma línea. Se construye sobre lo que había al añadirle un panel táctil y una luz de identificación. Si está funcionando bien, ¿para qué tocarlo?, ha debido pensar Sony, que siempre se ha mostrado conservador en sus controles. Tiene motivos recientes. Durante la anterior generación de consolas, la japonesa desechó la posibilidad de incorporar para PS3 un mando similar al de Wii, que estaba causando furor. Tardaría varios años en tomar la decisión de lanzar su émulo PlayStation Move para finalmente destaparlo como un periférico ruinoso.
Máxima potencia
Por dentro, en las entrañas, la nueva PlayStation monta lo que se espera de Sony: última tecnología dispuesta en abundancia sin escatimar mucho en gastos. Lo llaman "PC aumentado", y no es otra cosa que un procesador de ocho núcleos capaz de proporcionar un rendimiento de casi 2 teraflops o, en términos mundanos, de gestionar 30.000 polígonos de forma simultánea. Si a esto le suman una memoria RAM de 8 Gb. -todas las previsiones apuntaban cuatro-tendrán entre manos la máquina de juegos más potente del mundo que, además, corre bajo un chip estándar (arquitectura X86). Todo un guiño para los desarrolladores, que ahora tendrán la opción de recibir 'feedback' de la comunidad de usuarios a través de sus juegos.

Y aquí mismo, en pleno clímax, nos dejaron los chicos de Sony, degradando lo que era una presentación hasta una 'semipresentación'. En dos horas no se vio ni una imagen de la consola, no se especificó una fecha de lanzamiento, ni tan siquiera se fijó el precio. Para estas tres cuestiones de máximo interés solo quedó una vaga estimación: "Llegará cerca de las navidades de 2013". Si la compañía no sale al paso, muchos serán los expertos que verán en esta falta de contundencia un reflejo de la debilidad que presentan en las cuentas de resultados

A tenor de lo visto, el negocio de las consolas queda exactamente como estaba. Y si el pasado mes de noviembre era Nintendo la que renovaba el compromiso con la innovación 'low cost' adquirido con Wii, ayer Sony volvió a postular su consola como un producto para una élite dispuesta a pagar los más de 430 dólares que barruntan los analistas. 

Las posibilidades de romper el orden establecido recaen ahora en Microsoft, que desvelará la próxima Xbox antes del verano, y principal competidor de PlayStation por un mismo pastel. También habrá que prestar atención a las 'tablets' y las consolas 'outsiders', actores nuevos con hambre de hacerse un hueco entre los grandes.