LA ÚLTIMA TECNOLOGÍA IRRUMPE EN EL MERCADO

Quiero comprar una televisión y no me decido: ¿me espero al 4K?

La inversión en tecnología siempre es ruinosa. Admitámoslo. Uno se deja un riñón en el último grito en 'smartphones' atándose además a un contrato de permanencia
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Quiero comprar una televisión y no me decido: ¿me espero al 4K?
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    La inversión en tecnología siempre es ruinosa. Admitámoslo. Uno se deja un riñón en el último grito en 'smartphones' atándose además a un contrato de permanencia para descubrir que el fabricante se la ha jugado lanzando un nuevo modelo que deja viejo al suyo en apenas unos meses. Pero el de los móviles no es más complejo de los escenarios en tecnología, ni mucho menos.

    La peor pregunta que le pueden hacer a uno en estos momentos es "¿qué televisor me aconsejas que compre?", y no tanto por la marca, modelo, pulgadas o tipo de pantalla, sino por la tecnología cambiante que rodea a este producto. Si lo recuerdan, el 3D era hasta la fecha el último grito en torno a los televisores. Los fabricantes nos aseguraban que el futuro pasaba por ahí y tras un tiempo en el mercado, esta tecnología puede decirse que no ha cuajado.

    Han sido varios los factores que han provocado este fracaso, como la inconveniencia de tener que llevar unas gafas para disfrutar de las películas, los problemas diversos a los que se enfrentaba el sistema (interferencias, pobre calidad de la imagen, sensación de mareo en los usuarios...), pero sobre todo la falta de contenido.


    Este asunto no es baladí puesto que ha sido un mal endémico que el mercado arrastra en cada cambio de formato. Haciendo un resumen en trazo grueso, todo comenzó con el vídeo y sus múltiples formatos (VHS, Beta y 2000), de ahí se pasó al DVD que pervivió durante bastante tiempo, pero quedó superado por el Blu-Ray (que a su vez vivió una encarnizada batalla con el HD DVD), para finalmente quedar reducido este último a un mercado residual debido al vigor del 'streaming' y las descargas online.
    Un mercado exigente para los creadores de contenido
    Piensen que en cada uno de estos saltos, los creadores de contenido han tenido que ir adaptando sus productos a la nueva circunstancia del mercado. Y con las televisiones sucede lo mismo: los compradores de 3D pronto vivieron en carne propia los rigores de la ausencia de contenido (muy pocos títulos en el mercado y por descontado, la programación habitual no emitía en este formato). Pero el 3D era lo más 'in' y los que rompieron la hucha invirtiendo en un televisor que les durara años, se dieron de bruces con esta dura realidad. 

    Cerrado el CES de Las Vegas, los fabricantes nos confirman que lo que se lleva ahora es el 4K. Una resolución elevadísima que parecerá que le entran los indios en el salón de casa en una de vaqueros. A fuerza de ser rigurosos, no es que el 4K se haya presentado como nueva tecnología en CES, sino que el asunto viene siendo anunciado desde el año pasado, pero se ha consolidado como tendencia en capital del juego.

    Y en este efímera vida de la tecnología de los televisores, los fabricantes nos prometen que ahora toca 4K. Que esta vez sí, que no hay contenido pero llegará. Pero si es de los que está esperando a que su vieja ‘tele’ de tubo pase a mejor vida, visto lo acontecido en el pasado, valdría más un criterio de prudencia y hacerse con un Smart TV, menos comprometedor y que puede dar más juego a corto plazo. Y eso sin mencionar los precios, todavía desorbitados de los 4K: para que se hagan una idea, LG anunció como hito que ha vendido 300 televisores de un modelo 4K de última generación en Corea del Sur, claro que estamos hablando de 84 pulgadas (busquen una pared donde colocar eso) y 20.000 dólares la pieza.