Un líder carismático, un visionario con espíritu inquieto, pero también un jefe difícil.
, reúne todas estas características, siendo considerado como una de las figuras de referencia en el mundo de la tecnología y las redes sociales.
Apuntaba maneras. A sus trece años ya hizo sus primeros pinitos y demostró su talento como programador, pero sobre todo mostrando sus primeros rasgos de ese carácter irreverente y transgresor que con frecuencia se esconde detrás de la personalidad de los genios. Y Dorsey lo era. No tardó mucho en despuntar con el lanzamiento de Twitter, una red social ridiculizada por buena parte de los analistas en sus inicios, pero cuyo alcance con el paso del tiempo no parece conocer límites. Pero nuestro hombre cuenta también con un lado oscuro que ha quedado en evidencia tras las protestas de sus subordinados: Dorsey es un jefe caprichoso y con el que es
"muy difícil trabajar", como
apuntan los empleados de la red social.
El fundador de Twitter no es a sus 35 años un millonario más de El Dorado de
Silicon Valley. Es un verso libre y con un carácter que es difícil domar. Es inevitable establecer comparaciones, pero su perfil recuerda bastante a las dificultades que planteaba trabajar con
Steve Jobs. Dorsey no cuenta con los arrebatos de ira del fallecido fundador de Apple, pero su ligereza y constantes cambios de opinión en la toma de decisiones están llevando por la calle de la amargura al joven equipo que trabaja en Twitter. Nuestro hombre, como apuntamos, creó la red social, pero abandonó temporalmente la empresa en 2008 para dedicarse a otros menesteres, y fruto de este tiempo de esparcimiento surgió otro producto que rompe moldes:
Square. Todo un carácter. Sin embargo, ha sido a su regreso a la red social cuando han surgido los problemas.
El genio condenado al ostracismo
Y el asunto no es menor. Su arbitrariedad y volatilidad en la toma de decisiones han provocado un pequeño motín a bordo, hasta el punto que la dirección de la empresa ha decidido aislar al genio dentro de la organización. Y poner el cascabel al gato no ha resultado fácil, pero la organización contaba con un primer espada dispuesto a ello:
Dick Costolo llegó para poner orden en una firma con un crecimiento desmedido y pronto impuso su ritmo. Con un carácter mucho más templado, este nuevo CEO impregnó pronto la cultura de la empresa con su estilo. Eficacia y rigor en una firma donde los números crecían desbocados. Costolo supo tomar las riendas de la casa y sujetar firme el timón ante los grandes retos a los que se va a enfrentar Twitter a corto plazo.
Pero faltaba el alma de la firma y el pragmático Costolo no podía permitirse el lujo de prescindir de ella. Así que propuso a Dorsey regresar a su casa y ocupar un cargo de responsabilidad, algo que hizo entusiasmado, pero con las consecuencias que ya conocemos. Los paralelismos con Apple se repiten, pero en este caso el genio ha sido domado y el nuevo CEO, pese a haber condenado a Dorsey al ostracismo dentro de la organización, sigue recurriendo a la brillantez del altísimo fundador de Twitter. Ahora, Dorsey se limita a asesorar los sensatos movimientos de la dirección actual de la empresa. Si se va a abordar un nuevo reto, Costolo acude al genio y espeta: "
Jack, ¿qué opinas de esto?", y deja fluir la magia.
No crean que esta rutilante estrella del firmamento 2.0 se ha sentido humillada y desplazada en su nueva posición de eremita pensante; más bien al contrario: parece encantado con el paso firme de Costolo. "Dick ha puesto en tela de juicio todo lo que comenzamos y ha logrado mejorarlo", asegura.