Fundaron de la nada empresas que hoy dar trabajo a miles de personas por todo el mundo. Microsoft en el caso de
Paul Allen; Apple en el caso de
Steve Wozniak. Ambos jugaron un rol indispensable en la génesis y el lanzamiento de sus respectivos imperios pero hoy, ya próximos a la jubilación, dinamitan con sus comentarios el prestigio que tanto les costó reunir.
El caso de Wozniak, 'Woz' como siempre le llamó Steve Jobs, es el más llamativo. El que fuera "empleado número 1" dejó Apple en 1985 y, desde entonces, sus declaraciones sobre el devenir de la compañía no han hecho más que levantar llagas. Wozniak es un tipo curioso. Habla de Apple en primera persona al tiempo que
recomienda en foros públicos que se recurra al
'jailbreak' (eliminación de la seguridad del iPhone). "Siempre he dado mi apoyo a la comunidad que desbloquea su teléfono. Me recuerda mucho a cuando Steve Jobs y yo comenzamos en esto, lo que al final nos llevó a fundar Apple".
La empresa de Cupertino, como es natural, nunca ha facilitado datos de cuánto se les va por el 'jailbreak', si bien el agujero se estima en millones de dólares y
no siempre ha encontrado respaldo legal al combatirlo. Las declaraciones de 'Woz', por tanto, echan sal sobre una herida abierta que perjudica tanto a Apple como a su legión de desarrolladores de 'apps'. No es la primera vez que Wozniak lanza piedras sobre que en un tiempo fue su tejado. Hace apenas cuatro meses
calificó el software de reconocimiento de voz Siri como "decepcionante" y no le dolieron prendas al reconocer que "funcionaba mejor antes de que Apple lo comprase". Un electrón libre que igual
hace cola para comprar el iPhone 5 que reconoce que el móvil que más utiliza funciona bajo
Android.
Windows 8 es "extraño y confuso"
Paul Allen, cofundador junto a Ballmer y Gates de la mayor firma de software que la industria ha conocido, tampoco está dispuesto a cerrar filas. Después de librar -y perder- una
batalla legal contra la práctica totalidad del sector tecnológico, Allen ha situado el punto de mira sobre Windows 8. Del nuevo sistema dice que es
"extraño" y "confuso". Su crítica se centra en la
dualidad de interfaces. Como saben los lectores de
Teknautas, Windows 8 presenta una nueva interfaz gráfica, Metro, y también el clásico Escritorio. El problema, según Allen, radica en que "se pueden abrir dos versiones de la misma aplicación a la vez, como Internet Explorer, y eso resulta muy confuso para el usuario". Continua "extrañamente no hay forma de configurar de inicio el interfaz clásico, y debe haberla en la versión definitiva".
Los dardos llegan en el peor sitio y momento para Microsoft, que aún tiene fresco el fiasco de Windows Vista, que cosechó tal rechazo entre los usuarios que incluso prefirieron mantener una versión obsoleta de Windows xp. Se da la circunstancia, además, de que muchos usuarios
ya han expresado su descontento con la nueva versión. Y es que teniendo amigos como estos, quién necesita enemigos.