Con el objetivo de mejorar la seguridad vial y reducir la siniestralidad, el MIT ha desarrollado un sistema que actúa de copiloto y es capaz de tomar el control del coche para evitar accidentes.
Este sistema toma el control del vehículo por completo cuando detecta alguna anomalía, como por ejemplo que no haya tomado bien una curva. Utiliza una cámara y un dispositivo que identifica los peligros alrededor del vehículo. De un modo parecido al que emplea el mecanismo utilizado para aparcar.
Sterling Anderson y Karl Iagnemma idearon un algoritmo para analizar los datos e identificar zonas seguras. El sistema solo toma el control del vehículo cuando el conductor está a punto de salir de una de estas zonas de seguridad.
Este proyecto ha sido financiado por DARPA y la Oficina de Investigación del Ejército de Estados Unidos.