José Mendiola
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06/02/2012
(06:00h)
Fue el golpe más osado de Amazon. Entrar por la puerta grande en el mercado de los tablets e intentar inquietar a Apple y el omnímodo reinado del iPad supone un reto al alcance de pocos. Sólo una firma del poderío de Amazon y su know how en la venta de contenido podía realmente rascar parte de la insultante cuota de mercado de los de Cupertino en este terreno. La apuesta era tentadora: una tableta, el
Kindle Fire, sólidamente construida, con un precio de derribo, Android en sus entrañas, y lo que es más importante, el acceso a un nutrido ecosistema, condición indispensable para el éxito actual en el mercado.
El público respondió con alegría a la llamada de los de Jeff Bezos. El Kindle Fire fue sabiamente lanzado al mercado para satisfacer la golosa temporada navideña y las ventas fueron sensacionales, hasta el punto que su llegada provocó
un descenso en la cuota del mercado del tablet de Apple. Pero el Kindle Fire se guardaba una desagradable sorpresa para buena parte de sus dueños: tan sólo la mitad de ellos se muestran realmente satisfechos con la compra.
Pan para hoy...
El
sondeo llevado a cabo por ChangeWave sitúa el índice de satisfacción en un 54%, muy lejos del 74% usuarios que afirma sentirse plenamente satisfecho con la compra del iPad. Una tasa tan baja para la tableta de Amazon implica lógicamente que las posibilidades de repetir la compra en futuras versiones del dispositivo se vean mermabas. Es un terreno que los de Cupertino, por otra parte, cuidan y miman de forma obsesiva: la cautividad de los clientes de Apple, dejando de lado los aspectos emocionales de la marca, reside en unos elevadísimos índices de satisfacción de sus productos. El que ha comprado un producto de Apple ya sabe en qué territorio se mueve, y la incertidumbre puede ser una apuesta de elevado riesgo en un mercado tan exigente como el de los tablets.
Por otro lado, se rumorea que el precio de batalla del Fire que antes hemos mencionado se ha logrado a costa de no obtener margen en la venta de hardware, o incluso perdiendo algo de dinero con la misma. En realidad, Amazon sabe que su negocio, donde realmente son fuertes, está en la venta de contenido. Este hecho puede justificar que los de Bezos no se hayan preocupado en exceso en el índice de satisfacción de la tableta: casi un 30% de los compradores del Fire afirman que piensan gastar más dinero en Amazon.com desde que la poseen que antes de ello. En este sentido, objetivo cumplido para Amazon, que además, sigue disfrutando de unas
ventas estelares de su sencillo tablet.
Pero Amazon juega a corto. ¿Volverá esa mitad de clientes que no han mostrado excesivo amor hacia su producto a repetir la compra de una nueva tableta de la casa? Es posible que el gigante del comercio on-line no cuente con las tasas de fidelización de clientes que disfruta Apple, pero en un mercado en semejante crecimiento, no parece que vaya a preocuparle en exceso, al menos a corto plazo. El dilema se le plantea ahora al usuario: ¿un tablet-ganga con un rendimiento medianamente aceptable o un tablet caro con unas prestaciones que colmarán con creces sus expectativas?