Demasiado joven, demasiado rápido. Los que vieron
‘La red social’ recordarán un oscuro personaje, una mala influencia para
Mark Zuckerberg en
Sean Parker, el cofundador de Napster que se erigió como presidente de Facebook y cuyo papel estaba interpretado por
Justin Timberlake. El joven emprendedor aparecía en el film llevando
vida disoluta entregado al sexo y las drogas, pero sin embargo, su presencia fue fundamental y condición indispensable para que la red social por excelencia llegara a contar con la omnipresencia con la que hoy la conocemos. Zuck era tímido y retraído, y Parker representaba la viva imagen del éxito, contando además con una exitosa carrera como emprendedor. Este protagonista se enfrenta ahora a sus fantasmas en un
extenso reportaje-homenaje que le dedica el
New York Times, y en el que no se cansa de repetir:
“la imagen que se proyectó de mí en la película me ha hecho mucho daño”.
Mil millonario ¿por accidente?Uno no sabe a ciencia cierta si el éxito de Parker legó porque estaba en el lugar adecuado en el momento preciso, o si bien, su instinto le llevó a semejante posición. El caso es que
el ‘malo’ de Facebook se encontró de frente con más dinero y fama del que era capaz de asimilar y gastar en la larga vida que le queda por delante. Reconoce que cuando leyó el guión de la película antes de que ésta se proyectara, “estaba mortificado”. Ni ángel ni demonio.
Parker fue estigmatizado en parte por el guionista que se vio obligado a dibujar el perfil del villano, aunque el de Washington tampoco era precisamente un ejemplo de virtud en la vida. Amante de las fiestas y los excesos, le gusta emplear a fondo la solvencia de su cuenta corriente para organizar llamativas fiestas de cumpleaños en su exagerada mansión, donde los invitados son recibidos con litros de champán “del caro”.
Ese es el perfil del diablillo que convive con el genio, y si me apuran, con el santurrón que comparte personalidad en este atípico líder. No crean que todos ven en este personaje un homenaje a las farras. Parker está detrás de movimientos que han cambiado para siempre la forma en la que directa o indirectamente disfrutamos de nuestro ocio. Con Napster, la descarga de música se consolidó como formato de consumo estandarizado de este producto (aunque luego recibiría el empujón definitivo de la mano de Apple), y con Facebook,
Parker presidió una start-up que ha cambiado para siempre la forma en la que nos relacionamos con el prójimo. Sin embargo, nuestro protagonista se revuelve, o al menos lo intenta, de ambos sambenitos. Ni se cree revolucionario ni ha asumido completamente que pertenece al selecto grupo de millonarios con sus extravagancias.
A sus 32 años, hemos sabido que a Parker no le gusta la soledad y por eso organiza sonadas fiestas en su mansión, aunque por otro lado, suele desaparecer por momentos de las mismas abrumado por el gentío. En este complejo carácter también hay un hueco para el altruismo. Se dice que cuida mucho de su círculo más cercano y se dedicó en cuerpo y alma a asistir a su amiga Laura Ziskin, una productora de Hollywood que finalmente fue derrotada por el cáncer, falleció el pasado mes de junio. Parker no titubeó a la hora de pagar todas las facturas del caro tratamiento y dedica ahora parte de su fortuna a la beneficencia. Siempre pegado a su BlackBerry, el exitoso joven ha centrado ahora su actividad en Causes.com, una web en la que se dedica a recaudar fondos para ayudar a los más necesitados. Se dice que no le tembló el pulso a la hora de extender un cheque de 500.000 dólares a un centro de investigación de lucha contra el cáncer, y en el discurso posterior, no titubeó a la hora de culpabilizar a los asistentes por lo mal que se estaba gestionando la lucha contra esta enfermedad. “Fue algo extraño”, rememora Parker.