7h de la mañana. Suena el despertador y se despereza en la cama mientras escucha las noticias en la radio. Su primera visita será al baño, pero no para darse una estimulante ducha, sino para colocarse las lentillas.
No unas lentes de contacto cualquiera, sino unas ‘high tech’ que le acercarán más a la figura de Terminator localizando objetivos a aniquilar. El asunto suena a broma pero no lo es: científicos de la Universidad de Washington han desarrollado
un prototipo operativo de lentillas que proyectan imágenes y texto ante sus retinas. UImaginen las posibilidades.
Mientras desayunan o se dirigen al trabajo podrán leer las noticias o los correos electrónicos sin necesidad de portar ningún dispositivo. Estará todo en sus ojos, y no crean que se trata de un guión de película de ciencia ficción: las primeras versiones del producto han sido probadas con éxito en conejos.
Múltiples aplicacionesEl prototipo inicial ha superado las pruebas con éxito, pero sus desarrolladores se han apresurado a afirmar que se trata de un modelo inicial y que caben esperar muchas mejoras. La primera de ellas, en la cantidad de píxeles a mostrar en las lentillas:
las actuales son bastante rudimentarias en este sentido y se espera que futuras versiones permitan una mayor densidad, lo que facilite la proyección de imágenes holográficas. Otro de los inconvenientes a los que se están enfrentando sus creadores en estas etapas iniciales reside en la necesidad de contar con una batería inalámbrica que debe estar situada a apenas unos centímetros de distancia, lo que limita mucho el ámbito de aplicación en el prototipo actual.
Pero más allá de las restricciones propias de un modelo recién salido del horno,
lo verdaderamente apasionante de este avance reside en la cantidad de posibilidades que ofrece. Lo primero que nos viene a la cabeza es su utilización para leer el correo o consultar las noticias. Pero hay aplicaciones mucho más prometedoras: las lentes de contacto biónicas serían de una gran ayuda en aquellos pacientes que necesiten una monitorización permanente de algunos de sus valores vitales, como la glucosa o tensión arterial, conectándose a sensores colocados en el cuerpo.