José Mendiola
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22/11/2011
(06:00h)
Jueves 17 de noviembre.
Microsoft se prepara para algo grande. Ese día va a inaugurarse una de las tiendas que los de
Bill Gates quieren abrir a lo largo y ancho de todo el territorio estadounidense, en una estrategia demasiado similar a la iniciada por Apple diez años atrás con el despliegue de sus Apple Store. La cita es en el centro comercial de Tysons Corner en la ciudad de McLean, estado de Virginia. Todo está perfectamente acondicionado y no se ha dejado ni un solo detalle sin supervisar. Bueno, casi ninguno.
Para la ocasión, los de Redmond han contratado los servicios de un disc-jockey que amenizará y pondrá un poco de ritmo al acto. Es importante el dinamismo y la música, porque el grueso del público al que se dirigen es joven. De repente, alguien en la organización no disimula el horror en su rostro:
el dj está preparando todo su material y emplea como portátil, imagínenlo, un MacBook de Apple. El logotipo es demasiado evidente y la ironía también. No hay tiempo para cambios y el aludido se excusa en que está acostumbrado a trabajar con su Mac y tiene todo su material ahí instalado. ¿La solución?
Tapar el logotipo con una pegatina de Microsoft Store.La chapuza ha conseguido que la noticia haya circulado por la Red a velocidades de vértigo. Amantes de los chascarrillos y de esta épica batalla entre Apple y Microsoft, los internautas asisten al espectáculo divertidos. A mayor desgracia del equipo de Steve Ballmer, la noticia ya no es que Microsoft haya invertido una millonada en una estrategia expansiva en la que van a abrirse decenas de tiendas de la casa, sino la torpeza de alguno de los organizadores haya puesto en evidencia la inocultable rivalidad entre ambas marcas. Uno, que se encuentra inmerso en la apasionante lectura de
la biografía oficial de Steve Jobs, puede comprobar que el asunto viene de lejos, y la rivalidad trasciende una lectura puramente de mercado. Del
“this is shit” (esto es una mierda) de Jobs, a la frialdad calculada de un genial estratega como Bill Gates. Dos polos opuestos que, por contra, se admiraban mutuamente. Gates sintió profundamente la muerte de su eterno rival. “Le echaré de menos inmensamente”, reconocería más tarde. Pues bien, parece que en 2011 la rivalidad todavía puede palparse con los dedos y el asunto de la pegatina puede ser una buena muestra de ello.
Pero la noticia de la que en realidad deberíamos estar ahora hablando es la estrategia de los creadores de Windows de abrir puntos de venta físicos para distribuir sus productos. Los planes son ambiciosos.
Microsoft abrirá cerca de 75 locales por toda la geografía de aquí a dos años, básicamente para dar capilaridad a los cerca de 100 millones de móviles que esperan vender tras el acuerdo con Nokia. Palabras mayores. Jobs siempre ha acusado a los de Washington de copiar y no innovar, y parece que esta sospecha se confirmaría con la apertura de las tiendas.
Microsoft
reproducirá el modelo de las exitosas Apple Store: locales ubicados en zonas de referencia en las principales ciudades y con mucho tráfico de transeúntes, áreas de demostración de productos, y hasta los famosos Genius Bar en los que un grupo de expertos asesoran a los clientes. No parece que en Microsoft les preocupe mucho que les acusen de seguidismo con este movimiento. Se dirigen abiertamente a intentar conquistar el mismo segmento de mercado que visita las tiendas de Apple, ofreciendo la misma experiencia. Una prueba de ello fue
la apertura de un local temporal (casi una caseta de obra), frente a un Apple Store, aprovechando el tirón del local con el lanzamiento del iPhone 4S. Esta noticia también dio la vuelta al mundo y dejó patente que la rivalidad entre ambas marcas parece que trasciende la lógica del mercado.