José Mendiola está licenciado en Ciencias Económicas por la Univ. de Deusto, especialidad marketing por el Instituto Superior de Comercio de París. Es consultor de marketing y comunicación estratégica, además de experto en nuevas tecnologías y tendencias. En el campo del periodismo es senior blogger en Engadget en español y fundador de los portales palManiac y palmInsider.
Bruce y Esther Hoffman vivían rodeados de paz y tranquilidad en una residencia de ancianos en la ciudad de McMiniville (Oregón). Su rutina de paseos y juegos de cartas se vio súbitamente alterada cuando su nieto les configuró una webcam en el ordenador que ambos tenían en su habitación. Ajenos a todo, los dos abuelos se concentraron en aprender a usar el nuevo complemento con el que podrían realizar videollamadas con sus nietos e hijos.
En uno de los lances, la feliz pareja pulsó sin ser conscientes de ello el botón de grabar, y la webcam fue testigo del intercambio de impresiones de esta pareja de seniors ante las cámaras. Pero lo que pudo haber concluido como una anécdota más que contar en familia en las cenas navideñas, se ha convertido en uno de los fenómenos sociales más extendidos: su nieto subió el vídeo con la grabación de los abuelos a YouTube y en el momento que escribimos estas líneas, ya ha sido visto por casi siete millones de usuarios.
La gamberrada del nieto sirvió al mundo para conocer el lado más humano de dos ancianos ante el mundo de la tecnología. El vídeo cuenta con intensos lances, pero lo que más ha cautivado a la Red es la curiosidad con la que ambos miran a la pantalla, en la que pueden ver sus rostros. Sin embargo, el vídeo tiene también un protagonista y por mérito propio. El abuelo ha pasado a ser conocido en todo el mundo como un auténtico enfant-terrible, con divertidísimos momentos en los poco menos de tres minutos de vídeo.
“Voy a hacer el mono”, arranca con fuerza mientras imita a un primate frente a la cámara, para luego intercambiar con su esposa un tierno diálogo en el que intentan dilucidar cómo poder controlar la máquina diabólica que tienen ante sus ojos. Ella indaga en la pantalla intentando averiguar “cómo se saca una foto”, mientras que el nuevo héroe en la Red se desespera. Un sonoro bostozo, una canción y hasta un estruendoso eructo mantienen a los internautas pegados a la pantalla.
Esther no abandona y continúa su investigación. “No sé cómo lo he hecho pero he conseguido sacar una foto por accidente”, espeta. Su media naranja mira la pantalla con diversión y susurra a los oídos de su esposa con cara traviesa: “Si te bajas un poco el vestido se te verán las tetas”. El público está ya a estas alturas del espectáculo rendido ante la fresca naturalidad de dos personas de edad ante las nuevas tecnologías.
Y los medios no permanecieron ajenos al fenómeno, hasta el punto que la cadena de televisión Fox entrevistó a la célebre pareja. “No sabíamos que la cámara estaba grabando, de otro modo, no hubiera eructado”, se disculpa Bruce, “bueno, o tal vez sí”, concluye divertido. Pero fueron las dotes histriónicas del anciano las que llamaron la atención del entrevistador, y el señor Hoffman reconoció que “cuando tenía ocho años mi tío me dio 5 centavos si imitaba a un mono, pero nunca pensé que ello me hiciera famoso”. Genio y figura.