LLEGA DESDE JAPÓN

Así es el móvil más pequeño del mundo

70 milímetros de largo, 32 de ancho y un grosor de apenas 10,5 milímetros... parece imposible que alguien sea capaz de embutir todo un móvil en
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Así es el móvil más pequeño del mundo
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    70 milímetros de largo, 32 de ancho y un grosor de apenas 10,5 milímetros... parece imposible que alguien sea capaz de embutir todo un móvil en semejantes dimensiones y sólo se nos ocurre un país capaz de llevar a efecto semejante récord: Japón.

    En efecto, el operador nipón Willcom ha roto tendencias y ha sorprendido al bien surtido mercado de aquel país con un terminal imposible, difícil de imaginar y que ha obligado al equipo de diseño a un esfuerzo extra para poder insertar en un chasis tan diminuto todo el despliegue tecnológico obligado en un móvil avanzado del momento.

    Si las cifras en milímetros le han dejado frío, el operador ha situado el WX03A junto a un paquete de chicles para que el impacto visual sea definitivo. Y lo es: aseguran que se trata del móvil más pequeño del mundo.

    ¿Demasiado pequeño?

    Sin embargo, esa obsesión por el minimalismo -y posiblemente su afán por romper récords- paga su peaje. No hay cámara, no tiene Bluetooth, ni slot para tarjeta de memoria, y por supuesto, olvídese de intentar escribir o leer correos en este homenaje a Lilliput. No hay espacio físico para semejantes lujos y el terminal de Willcom vuelve a los orígenes de la telefonía móvil con un hardware que únicamente es capaz de hacer y recibir llamadas.

    Sin embargo, no todo es negativo: los ingenieros japoneses han logrado insertar quirúrgicamente un conector para los auriculares, así como un puerto microUSB que amplía, por necesidad, las posibilidades del móvil. Pero hay más ventajas: además de su reducido tamaño, el móvil cuenta con una generosa batería que proporciona al usuario hasta 300 horas en stand-by, una cifra nada desdeñable dadas las características del equipo. 

    No entrará dentro de sus planes de compra, ya que inicialmente el móvil no saldrá de sus fronteras. Pero ¿merece la pena un teléfono tan pequeño? El operador juega con la baza del indudable atractivo del tamaño en un mercado que parece crecer en dirección contraria. El Willcom podría servir perfectamente como un segundo móvil o un teléfono para emergencias que uno pueda llevar a todas partes consigo. Y sobre todo, es eminentemente sencillo, y siempre habrá un mercado para los teléfonos que únicamente sirven para hablar ¿Recuerdan el John’s Phone? Se trata de la misma idea pero con una idea obsesiva por el tamaño.