AHORRA ENERGÍA Y AUMENTA LA SEGURIDAD

La casa inteligente ya es una realidad

Pedro se encontraba en pleno viaje de negocios en Estados Unidos. El viaje había sido largo y se dispuso a cenar en el hotel en el

Pedro se encontraba en pleno viaje de negocios en Estados Unidos. El viaje había sido largo y se dispuso a cenar en el hotel en el que se alojaba. Un súbito zumbido llamó la atención de nuestro protagonista, y un mensaje en su iPhone hizo que palideciera: el ‘ordenador’ que gobernaba su casa le alertaba que en ese preciso momento se estaba produciendo un robo.

Nuestro protagonista (cuyo nombre es ficticio, pero la situación es real), ejecutó una aplicación en el móvil y activó las cámaras de su casa, en la que, por fortuna, no se encontraba ningún familiar. Las imágenes reproducidas en su teléfono confirmaban los peores augurios: estaba siendo víctima de un robo y con una retransmisión en directo que permitió alertar a la policía desde ultramar. “Lo más difícil fue explicar a la Policía cómo había sido capaz de describir a los asaltantes siendo testigo de todo desde Estados Unidos”, confesaría más tarde.

Esta situación es sólo un esbozo de todo lo que es capaz de ofrecer un hogar inteligente, o equipado con tecnología domótica. En realidad, son múltiples las aplicaciones en el hogar a disposición del usuario y no crean que la domótica es un coto exclusivo de películas futuristas o de la excentricidad de los japoneses: es una realidad tangible en nuestro país. “Nuestra mayor dificultad en la instalación de sistemas domóticos es el absoluto desconocimiento de las ventajas que aporta el sistema”, lo dice Borja Vindel, gerente de Arena Home, una de las empresas que instala estos servicios en España. Y es que, más allá de la comodidad de poder regular la música de cada habitación desde cualquier punto de la casa o encender la calefacción desde el coche mientras vamos hacia casa, la domótica ahorra energía: los hogares inteligentes mantienen la temperatura constante y accionan las persianas para aprovechar las horas de sol, o bien activan los sistemas de riego únicamente cuando los jardines están secos.

“También son muchos los usuarios que demandan los sistemas domóticos por una cuestión de seguridad”, afirma Vindel, no tanto para protegerse ante posibles robos o incendios, sino también para poder vigilar lo que sucede dentro de casa en nuestra ausencia, “sobre todo cuando dejamos a los más pequeños al cuidado de otra persona”. Todo el sistema está gobernado por un ordenador central al que se conectan los equipos que se quieran gestionar desde el cerebro domótico. “Prácticamente, cualquier equipo con alimentación eléctrica puede incorporarse al sistema”.

Pero no todo son ventajas. Los sistemas domóticos hoy en día, para que sean fiables y seguros, requieren del cableado desde los equipos hasta el corazón central, lo que obliga a realizar obras en casa. Por este motivo, los principales instaladores de estos sistemas se dirigen en primer lugar a obra nueva o reformas, ya que de esta manera la instalación domótica se hace junto con el grueso de la obra, siendo su impacto menos traumático. Superada la obra, el usuario gobernará literalmente todo lo que sucede en su casa desde el móvil en cualquier punto del planeta, o bien desde una consola central dentro de la misma casa. Un capricho para unos pocos tecnófilos o una ventaja desconocida al alcance de todos, siempre dependiendo del prisma desde el que se observe.

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