ElConfidencial.com > Sociedad y Medio Ambiente
NADIE QUIERE CONTRATARLES
OTRAS NOTICIAS
Decenas de personas esperan su turno ante una oficina del INEM en Madrid (Efe).
@Esteban Hernández.- 03/02/2010 (06:00h)
Si eres profesional, estás en la cuarentena (especialmente si pasas de 45 años) y no has llegado a lo más alto de la empresa, lo tienes muy mal. Porque hablamos de un colectivo que es visto como obsoleto, resistente a los cambios, nada abierto a las nuevas tecnologías y detentador de una formación caduca. Si en otros momentos esta clase de profesionales eran muy valorados en la empresa, en tanto poseían la mezcla adecuada de experiencia, conocimiento del sector y perspectiva de futuro, hoy son progresivamente observados como cosa del pasado. Lo que se percibe de forma notable no sólo en el número de ellos que están perdiendo su puesto de trabajo con la crisis sino en la creciente dificultad para conseguir un nuevo empleo si se quedan en paro.
Para Arturo Lahera, profesor de Sociología del trabajo en
Estas dificultades de reingreso revelan, además, transformaciones de cierta magnitud en las creencias de quienes efectúan las contrataciones. En primer lugar, porque creíamos que un buen diploma nos serviría como instrumento de mejora en los buenos momentos y como salvaguarda en los malos. Sin embargo, y como apunta Luis Enrique Alonso, Catedrático de Sociología en
Además, en nuestra época, esta clase de profesional encarna, como asegura Alonso, “al loser, al perdedor de manual. En un mundo como el nuestro, del todo o nada, quien no está en la cresta de la ola está fuera”. Por eso los estratos intermedios, que son los que ocupaba esta mano de obra, tienden a desaparecer, en tanto parte de estructuras organizativas del pasado. Ahora “o eres el profesional triunfante de máximo prestigio, cuya vida está construida sobre la idea de la actividad permanente, o eres un candidato serio a ser despedido”. Y esta tendencia a la dualización (exitoso/ fracasado) queda agravada por esos mecanismos racionalizadores cuya prioridad es la reducción de costes. Según Lahera, las empresas en crisis hacen cálculos económicos muy detallados y suelen acabar despidiendo a la gente de mayor cualificación y mayor nivel salarial porque les resultan muy caros. “Eso se percibió notablemente con la crisis de las empresas tecnológicas, donde muchos directivos y especialistas acabaron en el desempleo”. Por eso, no se sustituye a este colectivo de profesionales por otros más preparados o con mayor experiencia, sino por otros más jóvenes que suponen menores costes y a los que se exige una implicación permanente: “si se quiere trabajar en las grandes organizaciones contemporáneas hay que entregarse por completo, dedicando todo tu tiempo a tu empleo”. afirma Alonso.
Quizá por ello, los efectos psicológicos de verse fuera de un puesto de trabajo son, aseguran los expertos, difíciles de sobrellevar. En primera instancia, porque se daba una identificación sólida entre la profesión que se ejercía, el puesto que se ocupaba y la valía personal. En segundo lugar, porque el despido suele ser inesperado, lo que supone una herida añadida. “Muchos de ellos pensaban que como habían dado todo por la empresa, nunca serían despedidos; que como trabajaban muy intensamente para su compañía, eso nunca les iba a pasar”. Y, como tercer aspecto, porque ver cómo lo tienen muy complicado para ser contratados de nuevo les genera un fuerte sentimiento de impotencia.
No obstante, asegura Lahera, los primeros meses, “mientras dura la prestación por desempleo, son relativamente tranquilos, porque la gente se moviliza mucho en la búsqueda de trabajo. Pero antes o después la autoestima empieza a socavarse en unas generaciones que nunca han estado desempleadas, y donde el trabajo era un orgullo identitario”. A ello se suman las tensiones en el seno familiar, “ya que muchos hombres caen como paracaidistas en el hogar: siempre han estado trabajando y a menudo ni ellos ni sus mujeres saben cómo llevar la nueva situación”. Pero el mayor de los problemas aparece con los desempleados de larga duración, “que van a ser un tema muy importante en los próximos años, ya que se está entrando en duras situaciones de exclusión social. Hay casos que son verdaderos dramas, como el de ese profesional del sector textil que llevaba trabajando desde los 18 años, y ahora, 30 años después, lleva casi tres años, sin perspectivas de futuro y con hijos a su cargo. Y sólo tiene 48 años”.
No darse por vencido
Una salida frecuente ante un panorama tan complicado suele ser el intentar situarse como autónomo (freelance) en un sector conocido, buscando nichos en los que rentabilizar sus conocimientos y su experiencia, y desde donde hacerse de nuevo visibles. Así, como señala Jone Izaguirre, consultora del área de capital humano de Creade Lee Hetch Harrison, en el último año ha habido muchas personas que han optado “por trabajar como consultores autónomos. En general, se trata de perfiles con gran experiencia y a menudo con más de 50 años”. Sin embargo, no suele ser una opción que funcione a largo plazo, lo que puede explicarse por diversas razones. Una de ellas, señala Izaguirre, es que “muchos profesionales se plantean la consultoría como un trabajo puente hasta que puedan regresar al empleo por cuenta ajena”. Otra razón de ese fracaso consistiría en que este tipo de movimientos sólo funciona, afirma Alonso, “cuando se trata de una situación previamente pactada, en general con la empresa que te ha despedido”. Pero también, como señala Lahera, el alto porcentaje de autónomos fallidos tiene que ver con que “inician el negocio en un momento malo, en el que además deben cargar con costes inherentes al ejercicio de su profesión, y donde hay otros desempleados que tratan de situarse en el mismo sector que ellos, con lo que se encuentran con la obvia situación de que no hay mercado para todos”.
Sin embargo, estos intentos subrayan algo importante, como es que quienes se encuentran en esta situación “no se dan por vencidos y tratan de rentabilizar al máximo sus oportunidades”, como asegura Lahera. El problema, pues, no es que falte deseo de trabajar sino cómo alcanzar su objetivo. Según Izaguirre, “la vía de acceso al mercado laboral más importante es el networking. El 70% de las ofertas llegan a través de contactos personales”. Dado que estamos en un entorno de mucha competencia, en el que los empleadores suelen apostar por perfiles “muy especializados, que saben hacer bien y que tienen experiencia en una tarea muy concreta”, poder disponer de la información que necesitamos para optar a esos puestos o hacernos un hueco si no disponemos del perfil exacto requerido, depende de que nos conozcan, de que sepan quiénes somos y cuál es el valor que podemos aportar”.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
67 COMENTARIOS
67 .- Dejense de chorradas:
- El problema social es que hoy no vale si eres bueno o no...vale a quien conoces, o si tienes enchufe...y les habla uno que jamas, jamas ha entrado en una empresa donde conociera a nadie.
- El problema social es que los socialistas han montado una sociedad socialista donde importa la fachada, no la estructura.
- El problema social es que los ciudadanos son quienes han votado a los socialistas.
- El problema social, es que a quien funciona, se le quiere pagar lo mismo que a quien no funciona. Demagogia socialista. Y si no, vean el ejemplo de los controladores.
Y suma y sigue.
A ver si se creen ustedes que 30 años de socialismo y nacionalismo ventajista son gratis...
Hala...a tragar, pringaos.
Y ya ireis llegando a los 40, y ya vereis lo que os espera.
66 .- con todo el respeto a todo el mundo. cómo está la cosa! esto mete miedo. si en un foro como este donde nadie es lo que parece. o parece lo que es. y en este plan..... esto se va al carajo.
salud y suerte a todos.
65 .- #43 Disculpe la sinceridad del atrevimiento, pero las circunstancias empujan.
¿Podria encajar en la actividad de su empresa un consultor informatico de 58 años?
O puede orientarme hacia algun camino que actualmente lleve a algun destino.
Contacto: gely.vidal@gmail.com
64 .- #27 Estoy de acuerdo en el fondo de lo que dice.
La gran empresa lleva años haciendo maniobras con el tema de las prejubilaciones.
Las demas solo quieren abaratar la nomina "como sea".
Pero como dice otro forero, no son las empresas las que hacen esto o lo otro, sino las personas.
Lo que Vd dice de Ron, estoy seguro que no es el solo y que sus altos cargos y consejeros tendran alguna parte de responsabilidad en sus decisiones.
Sinceramente no entiendo como tantos asesores y ejecutivos son tan necios, arriesgados, ambiciosos, vanidosos y finalmente suicidas.
Se han cargado todos los pilares de la empresa y toda la cultura empresarial precedente.
Sera que falta una asignatura llamada Prudencia y Sentido Comun.
63 .- Menos mal que Volkswagen no cree lo mismo de Carlos Sainz¡¡.
La confianza en la gente, en su talento, en sus capacidades, a cualquier edad es lo que diferencia a los listos de los tontos.
Un país/sociedad/empresa que desperdicia por sistema a los que llegan a determinada edad no merece respeto, da pena, y está abocado al fracaso por sistema.
A los trabajadores hay que juzgarles por su capacidad, su entrega, su trabajo y también por su humanidad, tengan la edad que tengan. Y lo demás son chorradas.