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@Ana I. Gracia.- 26/02/2010 (06:00h)
Acudió a la boda de un íntimo amigo a Kenia. Y se enamoró: del país y de sus niños. Sobre todo de los pequeños. En ese mismo viaje, Rafael Selas (Madrid, 1972) enfermó de una malaria que se cebaba demasiado con los críos de la zona. Volvió a Miami, donde trabajaba de productor en Univisión. Antes en Televisa Internacional y Sky. Allí se dio cuenta de que estar en lo más alto y codearse con las estrellas del pop del momento no le llenaba. "Quería un cambio de vida".
No tardó mucho en retirarse del ‘Primer Mundo’ y regresar a Lamu, una pequeña isla al norte de Mombasa. Arafati, como le conocen los kenianos, prefirió alejarse de los flashes y el glamour al que ya se había acostumbrado para remangarse la camisa y levantar con sus propias manos una ONG. Pero distinta. “Quería que fuese eficiente y que no tuviera nada que ver con los trabajos que había desarrollado hasta entonces en grandes empresas “. Así se levantaron los primeros cimientos del proyecto Anidan, el único centro de salud que hoy funciona en toda la costa suahili de Kenia.
La eficiencia la ha encontrado en marcar un objetivo: solucionar problemas a largo plazo. Selas no quiere dar de comer a todos esos niños cada día, sino enseñarles a ganarse el pan para mañana. No ha sido ni es nada fácil ganarse el cariño y trabajar en un lugar en el que piensan que tener el sida es culpa de los blancos, que se lo pegaron.
“Queremos dar ayuda integral de calidad, principalmente en educación, sanidad y apoyo a las familias, para salir de la pobreza extrema, enfermedad, injusticia y explotación, haciendo todo su gasto a favor de los niños”. África le ha enseñado que no todo es fatalismo ni sensacionalismo. También sabe gracias a África que se puede ser feliz cada día e intenta entender y aprender de tantas tribus y tantas culturas que lo rodean. No le da un excesivo protagonismo a los problemas y mantiene las distancias para no dejarse llevar por el afecto. “He venido aquí para recoger resultados”.
Selas se define a sí mismo como un hombre muy pasional. “En África la vida vale poco y eso te ayuda a valorar más cada momento”. Por eso lucha tanto a cambio de recibir tan poco. Una sonrisa. "Con que un niño me sonría me doy por pagado”.

Lo mejor de esta experiencia ha sido conocer a su mujer donde menos se lo esperaba y cuando menos se sentía preparado. Y ella se ha convertido en su mayor soporte y en la actriz principal para esos niños. “Es una madre coraje de 240 criaturas”. Niños que comen, juegan, cantan, bailan, escuchan cuentos, se lavan, conviven en un ambiente protegido y aprenden sus primeras letras gracias a este padre y esta madre que "parieron" Anidan para ocuparse de la alimentación, el vestido, los cuidados médicos y los estudios de todos los pequeños de Lamu. Lo peor sigue siendo recordar el mal destino que ha sufrido más de un crío sin poder hacer nada para remediarlo. “Hay casos en los que los padres se los han llevado para ponerlos a trabajar en el campo o casarles prematuramente". También han visto morir a alguno, por las condiciones extremas de vida a las que son expuestos.
Echa de menos la familia, los amigos, el jamón, el cine y la vida desenfadada y segura de Madrid. Pero le sigue compensando la sonrisa de sus 240 hijos. "Me quedaré en Kenia hasta que la salud aguante".
DEJARLO TODO POR LOS DEMÁS (I): "En España los favores se hacen sólo para que te los devuelvan".
OPINIONES DE LOS LECTORES,
3 COMENTARIOS
3 .- Qué diferencia este artículo con el del ejemplo del camello de universidad.
2 .- Para el artículista y el director de la serie: hay centenares de religiosos y religiosas [y laicos y laicas] que llevan haciendo esto mismo desde hace muchos años. En silencio y probablemente con más sacrificio personal porque no tienen una cuenta corriente de la que tirar en caso de apuro extremo.
Supongo que como no tienen el glamour de haber sido ejecutivos de cuentas de no se que multinacional o profesionales liberales de éxito nunca aparecerán por aquí.
1 .- Felicitaciones a Rafael por hacer lo que hace y al Conficencia por hacérnoslo saber.Siempre he estado convencidade que en este mundo hay mucha más gente buena que mala, mucha más que da su tiempo o parte de él para el bienestar de los demás, que la que lo hace en beneficio propio, si no, este mundo ya se habría acabado.Lo que pasa es que las buenas acciones no venden, solo vende el morbo.Así que felicitaciones a los dos.