19/12/2010
(06:00h)
El Reino Unido arde bajo la presión callejera de unos estudiantes enfadados por el incremento de las tasas universitarias. En Francia, los jóvenes pelean por las pensiones cuando no han empezado a trabajar aún, en Italia quieren expulsar a Berlusconi del Gobierno y en Grecia combaten el no futuro con la violencia. Más allá de los calificativos que queramos aplicar a tales movilizaciones, lo primero que deberíamos hacer es detenernos a constatar que existen, que la juventud europea está en la calle, peleando por cosas en las que cree, mientras que en España la participación de los jóvenes brilla por su ausencia.
La imagen que mejor sintetiza la diferencia entre un entorno y otro, señala Fermín Bouza, catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, la encontramos en el tiempo en que los estudiantes franceses se manifestaban para obligar a Sarkozy a retirar su Contrato de Primer Empleo mientras que los españoles montaban trifulcas callejeras porque no les dejaban hacer botellón. Una diferencia que podríamos explicar, asegura Bouza, por un problema de cultura cívica. “Hay países con mayor tradición de defensa de los derechos, como es el caso de Francia, y eso que hace que las movilizaciones estudiantiles sean más efectivas y tengan un impacto más importante en la sociedad”. Para Bouza, los jóvenes no hacen otra cosa que reflejar el grado de cultura cívica de un país y el de España es ciertamente bajo, en tanto “ya que aquí da apenas se valora la participación, la defensa de los derechos o la conciencia del bien común”.
Para José Manuel Sánchez Duarte, profesor de periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, los jóvenes se mueven en una suerte de fatalismo que oscila entre la idea de fondo de que nada va cambiar y la sensación de que toda acción colectiva es una pérdida de tiempo. “Olvídate de ese joven que luchaba por su futuro, que quería mejorar las condiciones de vida en que vivieron sus padres. La gente es cada vez más crítica, pero no con el poder, sino con la movilización. Vivimos en una sociedad muy pasiva, en la que los jóvenes argumentan que no tienen tiempo para actividades reivindicativas”.
Esta actitud, afirma Cristina Manzano, subdirectora general del think tank FRIDE y directora de la revista digital FP (edición española), llama mucho la atención porque va contra el espíritu intrínseco de la juventud. “En las manifestaciones estudiantiles europeas pueden aparecer elementos irracionales, como ocurre en Grecia, pero es evidente que a través de ellas se está canalizando el descontento de una juventud que cree que tiene peores perspectivas que las que tuvieron sus padres. En España, los jóvenes, que son uno de los colectivos más afectados por el paro, ni siquiera hicieron bandera en la huelga general”.
Podría entenderse que esa desactivación es producto de un desplazamiento según el cual la juventud sería hoy mucho más individualista y pragmática, mucho más centrada en los asuntos privados que en los comunes. Sin embargo, eso nos llevaría a contar con una juventud muy activa a la hora de construir trayectorias individuales, de ascender rápidamente en sus profesiones o de tener mucha presencia emprendedora. Y tampoco es el caso, toda vez que ese desánimo que aparece en lo colectivo también se manifiesta en lo individual. “Una buena parte de la juventud española está muy dormida. Seguimos siendo uno de los países europeos con menor movilidad. Y a pesar de los Erasmus, salimos muy poco a estudiar fuera”, afirma Manzano, para quien esa actitud entre la resignación y la comodidad tiene algo que ver con el entorno familiar, que acoge a los chicos hasta muy tarde. “Mientras que un inglés con 15 años está pensando en irse de casa, aquí contamos con un amplio paraguas familiar que hace más llevaderas situaciones conflictivas. Hay condiciones laborales muy duras para los jóvenes, pero como tienen una parte de su vida cubierta por la familia, no sienten la necesidad de reaccionar contra ellas”.
Coincide Pablo Moreno, profesor de Economía y Empresa de la Universidad San Pablo CEU, para quien esta anestesia juvenil está en gran parte causada “por unos padres que han dado todo a sus hijos y que han querido que no les falte de nada. Pero al no educarles en el espíritu de sacrificio y al ser excesivamente proteccionistas, han provocado que se muestren pasivos y dependientes de sus familias y que no sientan la inquietud de luchar por unos ideales”.
La lucha por el ocio
También ha de señalarse que esa falta de reacción frente a las situaciones que les incomodan no ha tenido lugar cuando ha afectado a asuntos de ocio. Parece que la indignación que surge cuando se prohíbe el botellón o cuando se cierran pronto los locales de copas sí cristaliza en manifestaciones, pero no lo hace cuando se les restringen sus posibilidades de futuro, lo que no deja ser paradójico. Para Bouza, “la juventud aprende de su contexto inmediato y se aplica las enseñanzas que recibe. España es una sociedad cortoplacista, y ellos, también. Si quieren beber y se lo prohíben, aplican esa lógica hedonista que ven en sus mayores, enfadándose porque creen que tienen todo el derecho a ello. Es un síntoma más de la falta de educación cívica”.
Sin embargo, que esa mezcla de individualización, de impotencia y de reivindicación altiva del ocio constituya la tendencia imperante no implica ni que el colectivo juvenil sea uniforme, ostentando todos las mismas características, ni que podamos olvidar que en muchas ocasiones la juventud no es más que un espejo en el que se proyecta la sociedad en la que viven. En este sentido, bien puede decirse que los jóvenes no se han movilizado, pero los adultos tampoco; que quizá sean cada vez más individualistas, pero tanto como el mundo en el que se desenvuelven; y que esa sensación de que la participación en los asuntos comunes no sirve para nada no es exclusiva suya, toda vez que está muy arraigada en el conjunto social.
Pero, en segunda instancia, señala Duarte, tampoco debemos hacer abstracción de hasta qué punto los jóvenes son producto de la imagen que sobre ellos se proyecta. “Te machacan continuamente con la generación ni-ni, con que no sirves para nada, con que no te mueves y te lo acabas creyendo. Te haces una imagen de ti mismo en función de lo que los demás piensan de ti, de modo que si todos creen que eres un inútil, te lo acabarás creyendo. Y algo así está pasando con los jóvenes, a lo que se culpabiliza continuamente sin tener en cuenta que tampoco estamos ofreciéndoles herramientas críticas o potenciando sus capacidades para que actúen de otra manera”.
Además, afirma Duarte, hemos de tener en cuenta que los tiempos van en sentido contrario a quienes se muestran reivindicativos, y que muchos jóvenes que han tomado partido no han encontrado nada de lo que esperaban. “A lo mejor en otras épocas cuando miraban debajo de los adoquines encontraban la playa, pero muchos jóvenes hoy, cuando han levantado las piedras, no han visto más que ratas”. Aunque esa decepción, asegura Duarte, no debe servir para justificar la falta de combatividad a la hora de luchar por un futuro mejor, para ellos y para la sociedad en la que viven.
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
29rberzal 21/12/2010 | 12:12
#4 1º]Leer cierto tipo de prensa no sólo es que no es bueno, es que es contraproducente y sedante. Si me dan a elegir entre los periódicos de papel prefiero no leer ninguno y leer un buen libro [mi religion me impide leer novelas así que solo leo libros de economía, política, ciencia...]. Encuanto a los telediarios tampoco veo ninguno. Pese a esto creo que mi visión de la realidad es mucho más acertada que la de los que se tragan lo que les cuentan los apesebrados que escriben en ciertos medios.
2º] Yo estudié ingeniería [en una universidad pública de Madrid] hace 15 años y no es que se copiasen los trabajos, es que algunos profesores pasaban los trabajos hechos a los alumnos que querían que sacasen buenas notas. Otros encargaban el proyecto fin de carrera a un estudio de ingeniería....Osea que nada nuevo en el horizonte.
3º] No es que los funcionarios sean lo peor, de hecho si están ahí han aprobado una opósición [sea a dedo o no] que es más de lo que otros podemos decir. Lo malo es que una vez se ha aprobado la oposición como no hay incentivos no hay rendimiento. Esto hace que los funcionarios, pese a ser buenos cuando entran, lleguen a ser garrapatas de la sociedad.
28Class 19/12/2010 | 23:03
Yo creo que a este pasotismo , les han llevado los mismos partidos politicos, que luego se quejan de esta juventud.
¿De que sirve que protesten, si lo único que consiguen son golpes y desprecio, por parte de la mayoría de los medios de comunicación mediatizados por deber favores al gobierno?
¿De que sirven miles y millones de firmas para que el Congreso se de cuenta de que tienen que cambiar las cosas?
¿De que sirve que los sindicatos hagan el paripé de huelga, simplemente con sus afiliados y liberados?
¿De que sirve decir que tenemos una democracia y nadie sabe donde esta?
Que mejor respuesta que el Estado de Alerta c, con los controladores, y la ampliación del mismo sin saber los motivos.
Si les hemos quitado todas las ilusiones a la juventud,¿ hay alguien que les de una motivación para luchar por esta democracia y por los golfos politicos que están en el Congreso?
!!!Venga ya!!!!
Si ni tan siquiera tienen principios éticos y morales.
Son como animalitos, les da igual todo mientras ellos estén calientes, y eso lo hacen a las mil maravillas con el botellón.
27santiagoo 19/12/2010 | 21:17
Bastante de acuerdo con el artículo, sólo una reflexión:
La gente de mi generación [tengo 45] ya tuvo difícil trabajar de "lo suyo", me refiero a lo que estudió, pero mal que bien lo fue consiguiendo. Sin embargo ahora...
-Los ni-nis lo que tienen son malos curros y sueldos de 900.
-los que han estudiado tienen malos curros y sueldos de 1000.
Es a lo que hemos llegado. La estructura económica de España no es demandante de conocimiento ni de cualificación. Sí lo es de mano de obra intensiva y trabajos no cualificados.
Veo cómo se contrata a titulados si hay algún tipo de ayuda estatal tipo becas etc, y se les echa cuando acaba esa ayuda. Los sueldos, de menos de 1.000 euros. No hay trabajo.
Por eso estamos viendo el lamentable espectáculo de cómo muchos de nuestros titulados se largan de aquí a buscarse la vida por Europa. Empezarán de camarero, pero con el tiempo tendrán salida. Aquí, camarero al principio y camarero al final.
Para meditar, la verdad.
25skeptical side 19/12/2010 | 21:08
sin ámino de generalizar ...siempre hay una oveja negra en el rebaño
pero si con mucho ánimo peyorativo nacional
si existen unos políticos mediocres tendremos un país mediocre ,una sociedad más mediocre por lo tanto unos jóvenes muy mediocres qué es lo que sucede hoy ...con este gobierno de mediocres
si nos atenemos a la educación ...SE PUEDE DECIR QUE LA EDUCACIÓN HA TRIUNFADO CON LA 1ª LEY DE EDUCACIÓN DE AQUEL MEDIOCRE MINISTRO MARAVALL que supuspo la socialización de la mediocridad educativa patria,que nos ha llevado a ser de los peores en materia educativa de los países europeos....AMÉN
y los sindicatos en vez de velar por la formación digna y futura de los trabajadores se dedicaron a recoger las prebendas gubernamentales con sus cursos inútiles de formación jeje
este sistema es un puta mierda ..mires a donde mires está todo tan politizado y corrompido que es inútil que un joven salga a dar la vara a la calle pancarta en mano ....salvo ara favorecer a otro peor
cuando a la ciudadanía se le inchen los ...h..s seharán loas cosas como siempre se han hecho aquí ..bruscamente y a golpes
23Prometeo 19/12/2010 | 20:16
1. Es decir, a los griegos, los franceses e italianos también los manipulan los partidos políticos como quieren. Venga, hoy contra el tonto de Berlusconi, que mola mucho.
2. Hasta donde yo sé, la movilización no es el único modo de acabar con el sistema. Tampoco el tener un montón de sobresalientes y ser ingeniero es lo más de lo más [aunque enhorabuena a don Rafael.R]. Cada uno a lo que toca.
3. Los padres culpables hasta la saciedad, pero todavía más el Estado totalitario que impera [más "psoero" que "pepero", que también]. Así nos quieren. Y nosotros tan a gusto.
Pero todavía no pueden con todos nosotros. Algunos resistimos [A costa de qudar fuera del sistema y marginados; es igual].
P.D. Por cierto, a los de la Comunidad de Madrid [ellos saben quién], va llegando el día de denuncia por incompetencia, omisión de auxilio y tutela y posible prevaricación e inacción ante un delito.
22Rafael R 19/12/2010 | 20:02
1. El problema no es que se vayan de botellón, que lo es, sino que estén convencidos de que es UN DERECHO.
2. Yo era un alumno sobresaliente, tanto en el colegio como en la Universidad. Y me gustaba la juerga, como al que más. Pero era responsable. Los veranos hacía lo que me daba la gana: me lo había ganado. Tenía un buen dinerito de bolsillo: daba clases particulares y me podía pagar mis caprichos. Cuando fui a la Universidad era consciente de la inversión que realizaban mis padres, por lo que no estuve para perder el tiempo. De 4 a 6 horas diarias de estudio. No asistí a ninguna fiesta de la primavera [los segundos parciales y los finales estaban muy cerca]. Ingeniería y proyecto en siete años. Y salí colocado [antes trabajé de becario en los últimos años de carrera]. Me tuve que ir de España para "triunfar".
3. Ahora veo a muchos jóvenes con el mismo background familiar que yo y no veo el mismo sentido de la responsabilidad. Ni mucho menos.
4. Estudié en un colegio "de curas". Nos decían que Dios ya hizo lo que tenía que hacer: mandar a su Hijo para que lo crucificáramos. Que ahora nos toca a nosotros, que para eso somos libres. Esfuerzo y trabajo. Eso es la libertad.
21el gaitero del llobregat 19/12/2010 | 18:57
Es la consecuencia tanto de la educación oficial recibida, como del entorno cultural.
20jordipm 19/12/2010 | 18:16
#7 Soy profesor universitario y no podria estar mas de acuerdo con usted. Es lamentable lo que esta ocurriendo con la educación [a todos los niveles] en nuestro pais. Sin sacrificio y estudio no hay manera de aprender y desde hace años nos empeñamos en probar metodos cada vez mas descabellados para que el alumno aprenda sin estudiar y sin sacrificarse y creame, eso no es posible. Estamos en un circulo vicioso del que no se como vamos a salir, la permisividad del gobierno de Zapatero ha hecho un daño irreparable a la educación en España. Hay que rebobinar y rehacer lo mal hecho [casi todo], hay que volver a los tiempos cuando se estudiaba y a los tiempos en que si suspendias una asignatura tenias que repetir todo el curso y por supuesto hay que devolverle la autoridad al profesor y el respeto del alumno.