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Entrada a un bingo (Flickr)
Carlos Camino 14/11/2010 (06:00h)
El humo de un cigarrillo ciega la figurita de un San Pancracio, que se distingue apoyada junto a un cartón lleno de números, mecánicamente tachados al son de una voz metálica. Los bingos españoles corren peligro. En primer lugar, los pitillos desaparecerán en 2011, derrotados por la ley antitabaco, mientras que la figura del binguero se desvanece también acosada por el auge de las apuestas en Internet y por una fiscalidad que los propietarios consideran abusiva.
En un bingo de barrio, de los que abundan por Madrid, el panorama es desolador. Un espacio para un centenar de personas, ocupado por cuatro almas solitarias y una pareja de ancianas. Prácticamente tocan a empleado de la sala por cabeza, con un escaso botín en juego: 11 euros por el bingo, algo menos de dos por la línea.
Con este panorama, no es de extrañar que en casi 20 años España haya visto como desaparecían cerca de 200 salas. Los últimos datos oficiales facilitados en el Informe Anual del Juego en España cifraban en 401 los lugares en los que se jugaba al bingo, un 33,61% menos que en 1992. Para evitar la desaparición de estos establecimientos, las asociaciones de propietarios reclaman una bajada de impuestos, mientras esperan con temor la aplicación de la ley antitabaco.
“Tenemos nuestra parte de culpa en no haber sabido enganchar a los jóvenes”, confiesa a El Confidencial José Luis Merino, gerente de ASEJU, una asociación de propietarios de bingos de la Comunidad de Madrid. “Hemos intentado introducir adelantos técnicos, nuevas modalidades, nuevas máquinas…”, pero los problemas no cesan. Merino sitúa el perfil del binguero actual en una persona mayor o de mediana edad, sin distinción de sexo. El objetivo final “varía según el establecimiento. Hay quien va a por el premio elevado en las grandes salas, mientras que en el de barrio se va a pasar el rato”, afirma.
ASEJU calcula que el 64% de sus clientes fuma, por lo que espera con temor la llegada de 2011 con la nueva normativa antitabaco debajo del brazo. “Nuestros clientes pueden pensar que sería un buen momento para dejar tanto el tabaco como el juego”, afirma Merino, quien calcula en un 20 o 25% la disminución en el número de asistentes a las salas tras la aplicación de la ley.
Luis Miguel Cabeza de Vaca, representante del Bingo Canoe, ve un claro problema en la ley antitabaco: “La demostración práctica se ha dado en otros países del entorno. Inicialmente se produce una caída inmediata de la que se van recuperando poco a poco, pero que en un primer momento puede ser fatal teniendo en cuenta la situación actual”.
Madrid, tierra de bingueros
La Comunidad de Madrid, que acoge una gran cantidad de estos establecimientos, es una de las regiones más afectadas en la extinción de estos negocios. En 2009, había 56 bingos en la CAM, cinco menos que el año anterior, mientras que el importe total por cartones vendidos era de 577,74 millones de euros, un 14,59% menos que en 2008. El pasado ejercicio, este sector tributó a la región 120 millones de euros, después de haber alcanzado en el pasado cifras de hasta 200 millones.
La tasa a la que tienen que hacer frente estos establecimientos es del 61,11% de su resultado después de repartir los premios. Los propietarios de bingos, conscientes de la importancia de sus tributos a la administración, han decidido tratar de evitar por todos los medios, la extinción de una tradición casi tan joven como la Constitución española.
Los propietarios de bingos de Madrid ponen como ejemplo a Italia. En noviembre de 2009, el gravamen de los bingos pasó del 23,8% al 12% con un resultado que no pudo ser mejor: de un -11.5% de ventas interanual, pasaron a un 25% anual, según datos conocidos en septiembre de este año.
“El cliente necesita que se le dé un premio más sustancioso, que podría hacerse con una rebaja de las tasas”, afirma Cabeza de Vaca, que ve normal la reducción del atractivo del bingo: “Hace treinta años o ibas al cine o a la discoteca o al bingo. Ahora las posibilidades son mayores”.
“No buscamos que se mantenga un sector de manera artificial. La carga impositiva se produjo en un momento diferente, cuando a principios de los 80 había colas para entrar en los bingos”, asevera José Luis Merino.
¿Listos para la reconversión?
A finales de los 90 comenzó una caída, que se ha agudizado en los últimos años. Según cálculos de ASEJU, si no se cumplen sus reclamaciones, 2011 será un año negro en el que el 15% de los bingos de la Comunidad de Madrid cerrarán.
“Si esta rebaja no se aprueba se producirán una serie de cierres que no se han dado hasta ahora porque están a expensas de que se dé o no”, afirma Cabeza de Vaca
“A pesar de lo que se suele creer, la crisis no beneficia a los bingos. Los premios no son lo suficientemente jugosos para mantener este gasto”, asegura Merino. Por esta razón, aseguran que la suavización de sus tributos serviría para engordar los premios y, por lo tanto, resultar más atractivos. “Queremos una fiscalidad razonable”, aseguran.
Sin embargo, a pesar de una supuesta mejora de los premios, al final del camino aparece la evolución. "A corto o medio plazo, el camino será el de añadir siempre más juegos y actividades. Los negocios no podrán subsistir solo con los cartenos", asegura Merino, inquieto por el futuro de una actividad que en apenas 30 años ha vivido un nacimiento furtivo, su auge y una caída que podría llevar a la desaparición de los últimos bingueros.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
2 COMENTARIOS
2 .- #1 El Bingo es más que un juego de azar. Es una experiencia social. Y creo que el problema es que la cultura social imperante en España asocia el Bingo a un tipo de cliente más bien de "tercera edad" y de bajo nivel social y cultural.
1 .- Le doy una solución Bingo On line, con domicilio en Italia o Singapur y a correr. Se quitan gastos de establecimiento, gastos laborales, lo pueden instalar en la República Dominicana por ejemplo, no pagan salarios, no pagan seguridad social, no pagan tasas de juego, etc., pueden estar abiertos las 24 horas y salvo los premios y pequeños gastos son todos ganancias.¿porque pagar impuestos?