ElConfidencial.com > Sociedad y Medio Ambiente > Carlos Camino
OTRAS NOTICIAS
La crisis convierte a los ‘hijos del lujo’ en maltratadores de sus padres
Priscilla Chan: la 'señora Facebook' tiene las llaves de China
Se investiga la desaparición de un Policía Nacional en Yemen
La historia de una inmigrante residente sin tarjeta sanitaria
El Servicio Vasco de Salud plantea preguntas en chino en una oposición de psiquiatría
Tres conductores se someten a un control de alcoholemia (Efe)
En las noches madrileñas hasta 15 coches vigilan desde la oscuridad los movimientos que se producen. No se trata de superhéroes que recorren la ciudad luchando contra el crimen, sino de los vehículos que despliega una empresa encargada de comunicar a sus usuarios la posición de los controles de alcoholemia. Por un módico precio (hasta 4,95 euros si no se es un habitual), los amantes del buen beber pueden evitar que su coche acabe en los depósitos municipales y su carné de conducir requisado por la Policía.
Al igual que una cajetilla de tabaco advierte de lo nocivo de fumar, el servicio de NVIA Control nos recuerda al comienzo de sus mensajes que “al volante, 0 alcohol”. “Creemos que es importante reforzar la idea de que hay que cumplir con las normas de tráfico”, nos cuenta Alberto Pérez, socio director de esta empresa. “Ni favorecemos, ni alentamos el incumplimiento de ningún tipo de norma”.
El sistema “ni roza la legalidad ni es una alegalidad. Tanto la anterior legislación, como la actual ley de tráfico, lo que sí prohíben expresamente son todos aquellos sistemas que interfieran de algún modo en las comunicaciones policiales estableciendo un diálogo técnico entre dicho mecanismo y los sistemas policiales”, afirma Pérez.
Nos lo cuenta sorprendido por el creciente éxito del negocio, que tras año y medio en el mercado, ya aglutina a 20.000 usuarios “más o menos activos”, que reclaman vía mensaje normal o a través de una cuenta Premium, conocer dónde están los temidos alcoholímetros de la capital. “No estamos ofreciendo nada novedoso. Ya había comunidades en Internet en las que se informaba de la presencia de los controles. Nuestro valor añadido es el tiempo real y la verificación”. Y así es. No conviene errar el tiro cuando damos al botón de enviar, ya que la información que nos facilitarán sólo tendrá valor en ese instante. “Nadie te asegura que los controles de alcoholemia a las 0h00 sigan estando ahí tres horas después”.
Pérez evita la polémica sobre cómo obtienen los datos. “Tenemos 400 puntos probables en nuestra base de datos que vamos revisando con nuestros coches. Asimismo, entramos por zonas por las que nunca se ha puesto ningún control”, explica el socio director de NVIA, que desmiente que tengan topos dentro del cuerpo de Policía.
El calendario marca el mapa
En los dos años que el proyecto lleva en marcha (uno y medio abierto al público en general), NVIA ha sabido buscar fórmulas para implementar su oferta. De esta manera, la voz de la experiencia les ha susurrado que dependiendo del momento del mes (antes o después del ingreso de la nómina), la celebración de actos o conciertos, sirven para determinar el número de coches necesarios para rastrear la ciudad. “En noches de Navidad, cuando se celebran las cenas de empresa, hemos llegado a tener quince coches repartidos por la ciudad”, afirma.
Sin embargo, para el Ayuntamiento de Madrid, esto no es suficiente. Fuentes de la Policía Municipal consultadas por El Confidencial indicaron que “es poco fiable porque nadie sabe dónde se ponen los controles y se van moviendo continuamente”. “Estamos ante una actividad totalmente irresponsable que parece que fomenta que la gente beba”, afirman. A pesar de esto, “no hay ninguna manera legal” de impedir este negocio.
La Policía Municipal coincide con el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) en que estos métodos “eliminan el factor sorpresa de los controles de alcoholemia”. Sin embargo, el CEA, a través de su letrada Ana María Amador, no cree que este tipo de empresas prolifere: “Los conductores van siendo más conscientes de que el alcohol unido al volante es un arma mortal”.
El momento de consolidación de la marca sirve para implementar sus servicios. De esta manera, nos recuerdan que también dan información sobre radares fijos, sobre semáforos con cámaras, mientras que piensan en una aplicación para iPhone, información sobre accidentes y puntos negros.
Un SMS que une a los madrileños cautos con los alcoholímetros, que durante el año pasado experimentaron más de 120.000 controles con la retirada de unos 3.700 vehículos. La broma del alcoholímetro resta entre cuatro y seis puntos del carné, dependiendo de la gravedad del incidente. El uso de este servicio, sin embargo, tampoco está exento de riesgos. La infracción por el uso de móviles al volante puede suponer hasta tres puntos menos.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
4 COMENTARIOS
4 .- ¿Por que no nos planteamos entonces que avisar a los potenciales ladrones de que el perro del chalet muerde no debería estar permitido? porque así no les pilla desprevenidos y les da la oportunidad de cambiar de plan e irse a robar a otro chalet! Tonterías! es un servicio más de información al ciudadano y ya está. Yo tengo la aplicacion Avisa Radares en el Iphone y es en lo unico que confío los findes.Que vale que son un poco "cabrones" porque la app te la venden como gratis y luego hay que pagar 1,59 por la consulta pero aún así, el dinero mejor amortizado del finde porque por lo menos funciona de verdad y te ahorra disgustos y multas muy caras!
3 .- #1 Los responsables de provocar accidentes serán aquellos que conduzcan bebidos y provoquen accidentes, ni uno más, ni uno menos.....
2 .- #1 ¿y esconder los radares en lugares que pueden provocar un frenazo o distraccion te parece mas moral? Cazar cada día a miles de conductores que no han hecho nada malo, excepto pasar por el sitio equivocado, ¿eso es moral?. El sitema de "mordidas" implantado legalmente ¿te parece moral?
1 .- Este servicio podrá evitar una multa pero será responsable indirecto de muchos accidentes porque la gente podrá consumir alcohol sin miedo a los controles.
Es una inmoralidad que ganen dinero poniendo a la gente en riesgo. Que sepan los responsables de esa empresa que el servicio que prestan puede provocar accidentes mortales.