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VIVIMOS CON UN ALTO GRADO DE INSATISFACCIÓN

El cabreo de la clase media: “Un día voy a liarla. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar así?”

Esteban Hernández 01/05/2010

El cabreo de la clase media: “Un día voy a liarla. ¿Hasta cuándo vamos a aguantar así?”

Foto: iStockphoto.

“No podemos seguir así”. Esta es una de las frases más escuchadas en las tertulias de bar, en conversaciones de vecinos y en confidencias entre amigos. Vivimos en un mundo cabreado, donde la insatisfacción está muy presente y donde los comportamientos airados tienen cada vez mayor espacio. Y es algo lógico, añade José Javier Esparza, periodista y autor de En busca de la derecha (perdida) (Ed. Áltera), en tanto “la gente está cada vez más mosqueada porque esto no hay quien lo aguante: crisis económica, crisis política, crisis moral y social... Y sinceramente, creo que el nivel de indignación está por debajo de lo que merece”.

Para Carmen Valle, profesora de psicología social de la Universidad CEU-San Pablo, vivimos en un entorno de creciente agresividad, especialmente notorio entre los jóvenes, ya que “han crecido en un ambiente en el que no se les han marcado límites y por tanto, no han podido aprender a  manejarse frente a la frustración”. Eso nos ha convertido en una sociedad infantilizada, “donde todo se mueve por el ego, en la que el ‘yo’ está por encima de todo, y en la que cuando no se consigue lo que se quiere se adoptan actitudes infantiles de ira y agresión. La gente se desespera por llegar al semáforo antes que el del otro coche…”

Este malestar flotante, según Jaime Nubiola, profesor de filosofía de la Universidad de Navarra, está muy influido por la crispación del espacio político, desde donde irradia hacia el resto de la sociedad, “contagiando a través de los medios de comunicación al ámbito de las relaciones personales: desde la comunidad de vecinos hasta los estadios de fútbol pasando por los espacios familiares”. Para Nubiola, no es infrecuente que esos ámbitos “sean asaltados por conductas violentas de unos pocos ante los que la mayoría se siente inerme, y como no sabe qué hacer opta por mirar hacia otro lado”.

Es peculiar, además, que esta clase de malestar no encuentre una canalización positiva. Si el descontento ha sido a lo largo de la historia una fuerza poderosa para el cambio, en la actualidad suele quedarse en demostraciones privadas de frustración. Para Nubiola, la explicación podría encontrarse en la falta de valores que aparece en la juventud actual, en tanto “la mayor parte de los jóvenes ya no lucha por nada, o, en todo caso, por conseguir una paga semanal de sus padres más elevada para gastarla en alcohol en el fin de semana. Esas expresiones colectivas de ira no son  más que rabietas infantiles de una colectividad adolescente falta de ideales”.

Crisis económica, crisis de valores

En opinión de Carmen Valle, a la hora de explicar esta agresividad sin sentido, confluyen diferentes aspectos, ya que, además de la mala situación económica actual, o de que se hayan visto truncadas las esperanzas que se habían puesto en la trayectoria profesional o personal, factores que poseen un notable ascendente, también “influye muy decisivamente la presente crisis de valores. Lo que nos libra de pasar de lo humano a lo animal (como son las explosiones de violencia) son las creencias, las convicciones, el hecho de poseer algún tipo de fe. Y eso es lo que estamos perdiendo: ni siquiera consideramos el valor de la familia, de los tuyos, con lo que terminamos por sentirnos bastante solos”.

Sin embargo, ello no quiere decir que esta agresividad carezca de traducción en términos políticos. Más al contrario, se trata de uno de los elementos más llamativos de nuestra época, especialmente porque ha arraigado en una clase media que en otras épocas tendía hacia la moderación. Si la creencia habitual era que una sociedad que contase con amplias capas intermedias sería muy estable, lo que vemos ahora es que es en esos mismos estratos donde aparece la mayor indignación.

Valle lo explica por los cambios en su estructura: “lo que ahora llamamos clase media antes era antes clase alta. Que en una casa hubiera tantos coches como carnets de conducir, como ha ocurrido en muchas familias, es un buen indicativo de hasta qué punto nos habíamos acostumbrado a vivir en un contexto en el que eras sencillo tener lo que queríamos. Hemos subido muy deprisa, y a eso se habitúa uno muy fácilmente, pero cuando se trata de bajar, que es lo que está ocurriendo con la crisis, es otra cosa bien distinta”.

Pero además de ese descontento causado por el descenso brusco en los niveles de renta, hemos de tener en cuenta, como señala Esparza, que  la oferta que nuestros actores políticos ponen en juego dista mucho de ser satisfactoria. En el pasado la tensión entre partidos tenía que ver con la tensión entre clases, siendo la redistribución de los bienes materiales el asunto principal que se ventilaba en el entorno institucional. Y paradójicamente, ahora que ya no es así, la clase media se ha repolitizado de modo notable. Y ello porque, asegura Esparza, “hace muchos años que el socialismo descubrió que era mucho más cómodo revolucionar las costumbres que revolucionar al dinero. Y el dinero, por su parte, no ha dejado de respaldar la operación, que además le permite pasar por "progresista".

Hoy la izquierda ya no representa una propuesta de cambio en la propiedad de los medios de producción. Y, en cuanto a la base de la pirámide, en general aspira a ser subsidiada de por vida, un poco al estilo andaluz. Así llegamos a la pesadilla que predijo Hilaire Belloc: el estado servil, donde media sociedad vive para sostener a la otra media”. De este modo, si creíamos que la sociedad postmaterialista traería menores tensiones, lo cierto es que las está multiplicando.

Diálogo y cordialidad en el ágora

Lo que también tiene su lectura electoral.  Según un estudio realizado con vistas a las próximas elecciones municipales por Marcos Magaña, socio director de la empresa de comunicación No Line, ha aparecido “un cansancio notable entre los votantes respecto de la información y de la vida política. Y una de las cosas que más les  molesta es que siempre ven a los políticos cabreados y muy polarizados, ya que creen que con ese continuo tono de confrontación no se solucionan los problemas”.

Asegura Magaña, no obstante, que estamos ante un problema coyuntural, ya que la situación de crisis ha llevado a que se incremente la tensión pero que eso no va a producir grandes sobresaltos, ya que no provocará un desplazamiento del votante desde posiciones más o menos moderadas hacia  extremos ideológicos. “Es verdad que la política  parece haberse convertido en un asunto de militancia pasional similar al fútbol, lo que lleva a que se pierdan la objetividad y la capacidad de evaluar las evidencias, pero también lo es que  estamos más ante un problema formal que ante uno de fondo”.

Para Esparza, por el contrario, el asunto es mucho más serio: “No creo que haya riesgo de choque en la cúspide, todos los que mandan viven de lo mismo. Pero sí creo posible que abajo, en la base, las frivolidades del poder lleven a la gente a convulsiones violentas. No sólo lo creo posible, sino que me parece que ya se está viendo en la calle”. Para solucionar esto, afirma, deberíamos reconocer que “el sistema político tal y como lo conocemos está colapsado. Y que la única salida sensata para nuestra democracia es aumentar los cauces reales de participación de la gente, participación que ha de verse sobre todo como un deber, como un compromiso ciudadano. Y, en ese contexto, la derecha tiene que ser redescubrirse a sí misma: en qué y por qué es derecha. Y decirlo sin rubor”.

En un sentido opuesto, Nubiola avisa de que si queremos invertir la tendencia agresiva “sería imprescindible restaurar el dominio de la razón y de la cordialidad en el espacio público. Por tanto, hemos de buscar el consenso entre los partidos políticos y la defensa del diálogo y no  el desprecio sistemático del oponente a causa de la mecánica ciega de los votos que lleva a imponer sin razones el parecer de la mayoría”.  En ese sentido, cree que la mejor solución sería que “surgiese entre las filas del PSOE o del PP un Obama español que sea capaz por sus dotes personales de llevar a cabo esta tarea de reconstruir razonablemente el espacio público en nuestro país. Contaría con el apoyo de mucha gente que comienza a estar harta de ser gobernada por personas simplemente incompetentes”.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 97 COMENTARIOS

97 .- Estoy totalmetne de acuerdo con usted, me considero bastante clase media, una clase media que es clase media por sus estudios y esfuerzo perosnal, que no gasta más de lo que tiene y que vive con cierta austeridad aunque sin privaciones, que paga sus impuestos de forma rigurosa y cumple el resto de obligaciones con el Estado, que valora la familia, y que pide respeto a sus creencias católicas. No cree en el capitalismo pero mucho menos en el socialismo, que en el fondo le parece una forma de hacer ciudadanos irresponsables, pero como el mencionado Hilary Belloc piensa que algo parecido al distributismo sería un sistema justo.
Pues bien con este perfil, siente que el pais al que pertenece le está tomado el pelo, pues le somete a una presión fiscal excesiva, no le ofrece ningún servicio a cambio, y para colmo ataca con sus leyes manifiestamente injustas la vida, la familia y a su religión. La verdad, me están entrando unas ganas de echarme al monte y unirme a la tribu de algún nuevo "Robin Hood".

msm

03/05/2010, 10:13 h.

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96 .- A, estas alturas no se bien quien es la clase media,Antes habia diferencia clase media eramos casi todos ahora nos hemos convertido en pobres,Y los ricos que siempre han existido siguen ahi, como si no pasara nada,La clase media ha desaparecido,O eres rico,y si eres rico es por pertenecer a algun partido politico o estar arrimados a ellos o ser banquero,o estar arrimados a ellos disfrutando de sus favores o dinero que es lo mismo,VAMOS QUE SI ESTA CRISIS NO TE HA PILLADO FORRADO O TIENES ENCHUFES QUE ES LO MISMO TE VAS A LA MIERDA,

vidente

02/05/2010, 17:53 h.

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95 .- Y lo malo es que vamos a peor . La única forma de arreglar esto es con la dimisión de ZP

caballo blanco

02/05/2010, 17:42 h.

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94 .- #93 No, si estoy de acuerdo con Vd. Ojalá los chorizos estuvieran todos en un sólo bando. Sería más fácil aislarlos y erradicarlos. Pero me temo que este cáncer de la corrupción está en los vasos linfáticos de esta sociedad y la metástasis afecta a todos los órganos. No soy pesimista, sino un optimista bien informado.

cartujano10

02/05/2010, 14:51 h.

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93 .- #88
No hay duda de que en todos los partidos políticos con poder, sean de izquierdas, derechas o simplemente nacionalistas, hay gente corrupta como la hay en el resto de la sociedad, pero si me he referido al PSOE, a Felipe González y otros socialistas de sus Gobiernos, es porque tanto el expolio de RUMASA, como la financiación del PSOE a través de FILESA, MALESA y TIME EXPORT, los secuestros, los crimenes de Estado, el robo de los fondos reservados, los de la Guardia Civil, el BOE, Cruz Roja, etc., fueron de carácter institucional, que se inició con los "cien años de honradez "porque no pudimos trincar", pero de eso, ni un minuto más"
De Zapatero no voy a repetir lo ya dicho, porque a la vista está.
Respecto a los de Matas, del PP, nada tengo que decir. Si una vez juzgado es sentenciado, que le metan en la cárcel sin dilación
Sobre Naseiro solo me cabe recordar que después de ser juzgado quedo absuelto, por lo tanto fué como lo del lino de Loyola de Palacio, una falsedad.
En cuanto al caso Gürtel cabe decir que hay supuestos corruptos tanto del PSOE como del PP, que en su momento se verá, pero lo de la riqueza inmobiliaria del socialista Bono, ya está oliendo bastante mal.

jcr1935

02/05/2010, 13:54 h.

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