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FUTURO INCIERTO DE LAS PROFESIONES LIBERALES

El caso de los arquitectos que no son Foster: “Los obreros ganan más que nosotros”

Esteban Hernández  05/05/2010  (06:00h)

El caso de los arquitectos que no son Foster: “Los obreros ganan más que nosotros”

Foto: iStockphoto.

“No puedes evitar que te asalte un sentimiento de humillación. Has estudiado mucho, te has esforzado mucho y ahora te encuentras con esto…” Ramón Durantes, Vicesecretario general de relaciones externas del Sindicato de Arquitectos de España (SAE), alude a la situación en que viven muchos profesionales de su colectivo, sometidos a sueldos bajos, a horarios inacabables y a situaciones laborales precarias. “He ido a obras en las que cualquiera de los que estaban trabajando allí ganaba más que nosotros. Y ellos acababan su jornada a las seis de la tarde mientras que nosotros pasábamos en el estudio noches enteras”.

Para Durantes, la arquitectura es un oficio tan bonito como desilusionante, ya que “salimos muy bien preparados, muy motivados, con mucha capacidad de trabajo y nos encontramos con empleos sin contrato y cada vez peor pagados”. Y no es una situación que afecte sólo a a quienes están empezando su trayectoria profesional, sino que ha arraigado en la totalidad del colectivo. Así, bajo la imagen exitosa del arquitecto, “hay otra realidad, triste y dura, que afecta mucho a nuestra vida personal y a nuestros planes de futuro. Seguimos adelante porque tenemos vergüenza torera, pero…”

Sin embargo, esta conjunción de inestabilidad, dificultades para tejer trayectorias laborales consolidadas y precariedad creciente tampoco es exclusiva de los arquitectos, puesto que una mayoría de profesionales viven situaciones tan desprotegidas como la que antes era habitual en la mano de obra no formada. Ellos se mueven en sectores donde la oferta de empleo es mucho más escasa que el número de optantes, en los que hay frecuentes situaciones irregulares y donde la articulación colectiva de intereses comunes se revela complicada.

Y aunque existan diferencias entre unos ámbitos y otros (no tiene las mismas oportunidades de empleo un ingeniero de caminos que un politólogo) también es cierto que hay una serie de constantes que aparecen en casi todos los ámbitos profesionales. Una de ellas es la figura del falso autónomo, “un trabajador que desempeña su trabajo bajos las órdenes del empleador, con los horarios que éste le fija, con la maquinaria que él le proporciona pero al que tiene contratado como autónomo”. Al sustituir el contrato laboral por uno mercantil, no sólo el empresario se ahorra costes, entre ellos los de la cotización a la seguridad social sino que, asegura Durantes, “se garantiza una mano de obra dócil y sin derechos: si en un estudio planteas cualquier reivindicación como la de no trabajar el fin de semana, sabes que te van a echar sin indemnización alguna”.

Existen otra serie de trucos para abaratar la mano de obra, como es el de “prorrogar las becas de verano durante todo el año

Algo similar ocurre en el entorno periodístico donde, asegura Agustín Yanel, Secretario general del Sindicato de Periodistas de Madrid, “junto con los colaboradores a la pieza también hay mucha plantilla encubierta, gente que tiene el régimen jurídico y económico del colaborador pero que trabaja con las mismas obligaciones (de horario, de cumplir las instrucciones del empleador, etc.) y con los mismos medios que el trabajador de plantilla”. Además, existen otra serie de trucos para abaratar la mano de obra, como es el de “prorrogar las becas de verano durante todo el año, con lo que tienes durante 12 meses a estudiantes en prácticas haciendo el trabajo de un redactor y a los que sólo les pagas una ayuda de 300 euros (que a veces incluso está patrocinada con una entidad bancaria)”.

Este tipo de prácticas, asegura Margalida Solivellas, Secretaria general del Sindicato de Periodistas de las Islas Baleares, “han provocado que los sueldos hayan descendido notablemente. Hace 20 años se pagaba bastante mejor que ahora”. Un mal común de los profesionales que también afecta, afirma Durantes, a los arquitectos. Lo cual es preocupante en la medida en que no se trata de situaciones transitorias: no estamos ante jóvenes que terminan la carrera y han de realizar un periodo de meritoriaje durante el cual sus ingresos serán más bajos, sino de un marco fijo en el que los años de práctica y experiencia no mejoran mucho la posición del profesional.

“En la arquitectura no hay grandes posibilidades de desarrollo”, asegura Durantes, “ya que si trabajas en una empresa pequeña las oportunidades de promoción son prácticamente imposibles. Y si hablamos de empresas de 60-70 empleados, donde sí se acaba cobrando más, al trabajar como falso autónomo no llegas a ganar, descontados los gastos, más allá de 1500-1600 euros al mes”. A pesar de eso, la gente se hace la ficción de que tiene un contrato estable. Y se meten en hipotecas y contraen deudas. Y mientras las cosas van bien se creen que tienen la vida laboral resuelta, pero la crisis ha demostrado que eso no es así: han prescindido de mucha gente con 40-45 años sin pagarles una indemnización”.

La calidad, en segundo plano

Lo que quieren son trabajadores baratos, aunque así estén terminando con la posibilidad de competir

Esta falta de proyección profesional está relacionada, asegura Durantes, con que las empresas “no quieren plantillas fiables, compuestas por gente con conocimientos y experiencia. Lo que quieren son trabajadores baratos, aunque así estén terminando con la posibilidad de competir”. Eso no ocurre en otros entornos, afirma Durantes, como es el caso de Gran Bretaña, “donde las empresas de arquitectura son competitivas gracias a que se han preocupado de conservar a la gente que funciona bien”. Pero ese desdén por la experiencia, que se trata de algo común en el ámbito profesional, afecta muy especialmente, asegura Yanel, al mundo del periodismo. “Cuando vas al médico quieres que te atienda alguien que sepa, no que lo hagan colaboradores y becarios. Pues en el periodismo debería ocurrir lo mismo, pero los dueños de los medios se han olvidado de eso. Sólo quieren ganar dinero, sin darse cuenta de que una empresa de comunicación tiene carácter socioecónomico, y por tanto les genera obligaciones sobre la clase de información que publican y difunden”.

Pero si la situación es tan mala, si estos colectivos profesionales se hallan tan desprotegidos, habría que preguntarse por qué el nivel de implicación de los trabajadores del sector es tan bajo y por qué no hay una mayor actividad asociativa entre ellos. Al margen de que, como suele señalarse, estos colectivos resultan ser muy individualistas, también influyen otros factores. Uno de ellos es de la vocación, ya que ese deseo intenso de trabajar en el oficio para el que uno se preparó durante años lleva en muchas ocasiones a que se acepten condiciones de trabajo muy negativas. El periodismo, afirma Solivellas “deslumbra mucho visto desde fuera. Pero cuando estás dentro, te das cuenta rápido de que tienes que espabilarte, ya que las cosas no son tan bonitas como parecían”.

El segundo factor que explicaría el grado de implicación de un colectivo residiría en su nivel de estructuración. Si reparamos en el sector médico, donde también hay frecuentes casos de falsos autónomos, y donde aparecen formas de retribución como el cobro por acto médico (semejante al cobro por pieza de los colaboradores periodísticos), vemos que existen instituciones de defensa de derechos muy consolidadas, entre ellas sindicatos que cuentan con décadas de existencia. Y ello podría explicarse por varias razones. En primer lugar, por el factor tiempo, como afirma Patricio Fernández, Secretario General de la Confederación estatal de sindicatos médicos: “Llevamos muchos años intentando estructurar el sector médico para que combata los atropellos”. En segundo lugar, hablamos de un ámbito que cuenta con un elevado nivel de empleo púbico, lo cual hace mucho más fáciles la afiliación y el ejercicio de la representación colectiva. Y, por último, porque hoy hacen falta más médicos, lo que hace más sencillo que los ejercientes tengan mejores condiciones de trabajo. Como prueba, Fernández señala el hecho de que aquí “no ha habido descenso de los precios. Incluso en el caso de las aseguradoras privadas, lo que se paga a los médicos ha ido aumentando conforme el índice de precios al consumo”.

Sin embargo, avisa Fernández, estamos ante una situación meramente coyuntural. “Hace pocos años había una bolsa de unos 30.000 médicos en paro. Ahora no es así, pero con la apertura de nuevas facultades de medicina y con la relajación de las exigencias para los médicos extracomunitarios ya está empezando a estar abastecida la demanda, por lo que es previsible que la política de RRHH empiece pronto a virar a la baja”.

En todo caso, y es creencia común en las profesionales liberales, no se avecinan buenos tiempos. Parece que nos encaminamos hacia peores situaciones laborales, hacia un gran aumento de las diferencias dentro de cada profesión y una mayor debilidad de los mecanismos gremiales. Por eso, aseguran, la presencia de este tipo de sindicatos será mucho más frecuente.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 118 COMENTARIOS

118 .- #4 Llevan todos ustedes razón. Espanya lleva en el pecado su penitencia, tiene el mercado laboral que tiene. A Espanya inmigran camareros y albanyiles y de Espanya emigramos científicos, ingenieros, etc. con su pan se lo coma, eso si, no soporto la gente llorica. Como yo, si no te gusta cobrar 1000 euros y te ves mucho más preparado de lo que te dan por tu trabajo: MUEVE EL CULO!

dnc

06/05/2010, 15:35 h.

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117 .- Pero piensan ustedes que esta universidad masificada y universalizada puede dar gente que sepa hacer algo?
Además pretenden que por obtener un título uno salga colocado de por vida y ganando un pastón?

Es la oferta y la demanda. Si antes un arquitecto ganaba 120.000 euros y había 100, ahora que hay 1000 el sueldo tiende a bajar a 12.000 euros.

Que se metan de albañiles, yesaires etc y se forrarán cuando tengan trabajo.

Ejemplo en banca está lleno de economistas trabajando en las sucursales y nadie se espanta.

Amiguitos despertad y a vender libros ó caramelos que es otra opción

Vikinga

06/05/2010, 15:08 h.

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116 .- #115 gracias a dios

Vivimos en un país en el que el trabajo es un medio y no un fin personal. Todo el mundo aspira a llegar a una situación en la que no tenga que trabajar. El empresario regatea a tope con los salarios y hace todos los chanchullos posibles para pagar poco o nada por el trabajo. El trabajo no se cotiza ni se respeta y luego pasa lo que pasa. Uno de los grandes problemas de los que sufre nuestra sociedad es la falta de crítica en lo concreto y sobre todo en la calidad: nos conformamos con casi todo y sucumbimos a la mediocridad del "ya está bien" "ya sobra" y otras expresiones.
Respecto de la "homogeneidad" de las casas que usted visita, la explicación es muy fácil: los arquitectos tienen "aparejadores" y éstos tienen "delineantes". Adivine quién hace el trabajo y cuánto se paga por él. Eso en el diseño: luego viene la construcción en sí. Es de vértigo. La única manera de salir bien: diseñar con el arquitecto, no separarse de los albañiles y saber lo que quiere. Yo lo hice, y empecé porque ya había "algunas patas metidas" para siempre. Pero usted no encontraría el WC. El resto de bondades no son para presumir y no se ven, pero están. Meta: sobriedad/autenticidad.

Aristip

06/05/2010, 14:39 h.

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115 .-
En las últimas décadas tengo la sensación de que en España ha trabajado un único arquitecto. Cuando visito a mis amigos me encuentro siempre con la misma casa repetida hasta el infinito:

Complejo amurallado de ladrillo visto. Y rojizo, para integrase con los otros complejos.
Sudamericano en una garita en la puerta.
Piscina en el medio.
Pista de Padel a un lado.
La misma voz que te canta los pisos en el ascensor.
La misma distribución interior. Con su salón comedor, su cocina, su baño, su aseo y sus habitaciones.
Los mismos trasteros.
Los mismos suelos.
Las mismas ventanas.
Las mismas persianas.
Los mismos colores.
Yo, ya ni pregunto dónde se encuentra el baño.
Pero en fin, todos tan felices.
Seré yo el raro.

gracias a dios

06/05/2010, 09:46 h.

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114 .- #109

Una de dos, o has dado con el arquitecto mas tonto del mundo, o en este mundillo esta lleno de listillos que saben de todo y dicen que las estructuras son exageradas. Luego, cuando vienen los problemas, ponen cara de tontos delante del juez y dicen que ellos no saben nada.

Por ejemplo, hay una cosa que se llama calculo resistente al sismo, esto es oblgatorio por ley y segun el grado te duplica secciones, armaduras, etc. Y ya tenemos al necio de siempre calentandole la cabeza al cliente, estos sobrecostes no sirven para nada, salvo que haya un terremoto, pero entonces nadie va corriendo al arquitecto a agrdecerle haber resistido las presiones y calcular como debia.

Sobre las tonterias en la obra se podria escribir un libro.

De todas formas un 60% en cimentacion es una pasada.

McEwan

05/05/2010, 20:53 h.

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