Cinco toros de Victoriano del Río y uno de Toros de Cortés

Corrida de la Beneficencia: tute de reyes

El cartel era imbatible, un auténtico tute de reyes: Juli, Manzanares, Talavante y Victoriano. En el Palco Real debutaba el rey Felipe VI

Foto: El Rey Felipe VI, junto al ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en Las Ventas. (EFE)
El Rey Felipe VI, junto al ministro de Educación y Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, en Las Ventas. (EFE)

Plaza de toros de las Ventas
16 de junio de 2017
Corrida de la Beneficencia presidida por el rey Felipe VI.

Lleno de no hay billetes en tarde de muchísimo y agobiante calor.


Cinco toros de Victoriano del Río y uno de Toros de Cortés (segundo hierro de la misma ganadería) de entre 526 y 633 kilos se devolvió el segundo y en su lugar se lidió un sobrero de Domingo Hernández. Algo desiguales de presentación pero todos serios y muy armados, con gran trapío, con clase en general, adolecieron de falta de fuerzas. El mejor, un buen toro, el cuarto.

Julián López El Juli de grana y oro silencio y una oreja.

Jose María Manzanares de azul pavo y oro silencio tras aviso y silencio.

Alejandro Talavante de nazareno y oro silencio y silencio.

Jugada ganadora. Imbatible. Cuando juntas cuatro reyes tiras las cartas sobre la mesa, apuras el sorbo del espirituoso, disimulas saber ganar ocultando esa sonrisa socarrona de tu ego que trata de abrirse paso entre los muros de tu buena educación, deseas suerte a la concurrencia y te levantas de la mesa hecho un San Luis dispuesto a pasear tu victoria hasta la barra. Así pensábamos que acabaría la corrida del viernes: celebrando un buen triunfo hasta la barra. El cartel era imbatible, un auténtico tute de reyes: Juli, Manzanares, Talavante y Victoriano. Un cartel cumbre en la tauromaquia actual urdido al calor, nunca mejor dicho hoy, del poder de convocatoria de la corrida de la Beneficencia en Madrid. Tres toreros cumbres, reinando cada uno a su manera y con su concepto del toreo, y el actual rey del campo bravo español por número de toros importantes lidiados en corridas también importantes desde hace ya muchas temporadas.

El diestro Alejandro Talavante en la faena a su primer toro. (EFE)
El diestro Alejandro Talavante en la faena a su primer toro. (EFE)

Pero es que además para encumbrar las expectativas de día histórico en Las Ventas apareció otro rey más, el de España nada menos, y el tute se convirtió en repóquer. A ver quién supera esa jugada. Cinco reyes consiguió juntar la empresa en viernes post-San Isidro y al atractivo artístico del cartel se le unió el atractivo social de la corrida de la Beneficencia. Mucha gente conocida, muchos políticos, mucho artista. Mucho ambiente de evento importante que recuperó el aroma de las grandes tardes de toros que de un tiempo a esta parte parecía solo acaparar lo que tenga que ver con el deporte. Importante respaldo a la fiesta del Jefe del Estado, que lo es de todos los españoles incluidos los muchos millones que acuden con regularidad a espectáculos taurinos.

Ha parecido disfrutar Felipe VI. Acompañado en el Palco Real en el que debutaba, de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, y del Ministro de Cultura, Iñigo Mendez de Vigo, me preguntaba si habrá entrado por los pasillos de la plaza sin la corona puesta como cuando hacen los toreros su primer paseíllo. Con quien me ha parecido que se divertía de verdad es con el maestro Curro Vázquez, que imagino ha desarrollado una excelente labor de asesor real que seguro le habrá dejado a D. Felipe ganas de no tardar tanto en volver a una plaza. Ojalá así sea.

Felipe VI posa con el diestro José María Manzanares y su cuadrilla. (EFE)
Felipe VI posa con el diestro José María Manzanares y su cuadrilla. (EFE)

Decía que las tenía todas conmigo, pero me temo que el repóquer no es la mayor jugada en tauromaquia. Existe una jugada que gana a cinco reyes. Solo una jugada: seis toros. Seis toros aplastan a cinco reyes y a seis… Sin llegar a ser una escalera de color, los toros de Victoriano tenían variedad de pelajes y volúmenes, de fenotipos y de hechuras. En crónicas antiguas, decir que una corrida tenía una presentación en escalera era despectivo, porque siempre se ha valorado que los toros tengan una presencia pareja. No ha llegado a serlo ni mucho menos pero daba la sensación, conociendo algo también de los nombres históricos de esta ganadería, que los de este viernes han sido elegidos más por sus reatas que por sus tipos. Han salido toros bien presentados desde luego, y con buenas condiciones pero -algunos lo achacaban al insoportable calor en Madrid- no han tenido fuerza para seguir la muleta de los toreros. Una lástima.

Solo el cuarto, un impresionante toro de más de 630 kilos y dos descomunales pitones, ha tenido además de clase fuerza para permitir a El Juli cuajar una sensacional faena. Una faena construida por Julián sobre la base de su inmensa tauromaquia, su descomunal valor y su inexplicable amor propio. Estando coronado, para mí, como indiscutible rey del toreo desde hace años, ha dado una lección de entrega, pundonor, respeto por esta plaza y ganas de triunfo que tras una soberbia estocada ha sido correspondido por una oreja de mucho peso en Madrid. No diré que ha sido unánime pero ya sabemos que aún quedan algunos ciegos que no quieren ver el pedazo de torero que tienen delante.

Julián López 'El Juli' en la faena. (EFE)
Julián López 'El Juli' en la faena. (EFE)

Deberían aprender de ese otro aficionado que este viernes, sin verle, le ha lanzado su bastón de invidente al Juli mientras daba la vuelta al ruedo como agradecimiento a lo que, sin poder ver, ha sentido. Qué lección de sensibilidad tan contundente y gratuita desperdiciada por los que viendo perfectamente prefieren seguir ciegos para ver a toreros como este.

Manzanares no ha tenido suerte en la plaza que el año pasado se le puso a los pies en el mismo escenario de la Beneficencia. No le ha embestido ni un toro en las dos tardes. Pero hoy ha toreado de lujo con el capote. A la verónica en el quinto ha emocionado acompasado al lento embestir del toro de Victoriano que dejaba ver una calidad en la embestida poco habitual. Ha realizado el quite de la feria iniciado por una preciosísima larga cordobesa y seguida por chicuelinas al paso para dejar perfecto al toro al caballo. Precioso y preciso, como el arte del bueno. Después el toro, sin fuerza o sin oxígeno nada más empezar la faena de muleta no ha dado opción ninguna al actual rey, digno heredero de su padre, de su tierra natal Alicante y de la plaza del mundo que quiera.

A Talavante además de su disposición debemos agradecer hoy su brevedad. Los cuarenta y tantos grados que se sufríamos en sombra me hacían temer por la supervivencia de tendidos enteros en sol. Menos mal que el aficionado a los toros sabe sufrir tanto como disfrutar y entiende que hay veces que hay que sobreponerse al entorno y demostrar su entereza sin morirse ni quejarse.

En resumen… Un gran cartel y ambiente grande, que sin ganar la partida nos ha hecho pasar regia tarde.

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