derogación de la doctrina parot

Violadores y asesinos, vecinos no gratos

Pedro Luis Gallego y Valentín Tejero, condenados por violación y asesinato, han salido en libertad. Psicosis e intranquilidad se entremezclan entre la población

Foto: Un cartel, en la fachada de la iglesia de una población de Valladolid.
Un cartel, en la fachada de la iglesia de una población de Valladolid.

“P. Gallego. Viola a tu madre”. “No queremos asesinos ni violadores. Ni familiares que les apoyen”. Son voces de la calle; a golpe de spray de pintura o con el trazo firme de un rotulador. Son, tal vez, una declaración pública contra vecinos no gratos, excarcelados por la derogación de la doctrina Parot, que han vuelto o volverán en algunos casos allí donde vivieron.

“Puede haber otras opciones, pero tienen difícil ir a otros sitios. Habitualmente no tienen estructura social; necesitan apoyo externo y recursos que no tienen y donde los pueden llegar a tener es en los sitios donde vivieron antes de ser recluidos hace 15 o 20 años. Pero si pudieran no estarían en sus lugares de origen”, dice a El Confidencial, no sin cierto pesar, una fuente cercana a la Guardia Civil y a la Policía Nacional de Valladolid. 

En la provincia de Valladolid los municipios tienen una fisonomía característica. Hay pueblos minúsculos, con apenas uno puñado de vecinos habitando en paz casas bajas, con zaguanes protegidos por gruesas y coloridas cortinas; muchas con cocheras adosadas. “Aquí hay cinco o seis vecinos. Claro, que ahora hay uno más”, dicen en uno de ellos.

El “uno más” tiene nombre. Pedro Luis Gallego, conocido como 'el violador del ascensor', condenado en su día a penas que sumaban 273 años de cárcel por el asesinato en Valladolid de la joven Leticia Lebrato (17 años), por el asesinato y violación de la burgalesa Marta Obregón (19 años) y por 18 agresiones sexuales, está en libertad tras dos décadas en prisión.

El 'violador del ascensor', saliendo de Alcalá-Meco. (Efe)
El 'violador del ascensor', saliendo de Alcalá-Meco. (Efe)
Eso, si es que Gallego está efectivamente allí. Hay quien afirma haberle visto comprando en grandes almacenes de Medina del Campo, quien asegura que lo vio pasear por Zamora, quien da fe de que está en Salamanca, quien le sitúa en la mismísima ciudad de Valladolid… A imagen y semejanza de San Pedro Regalado, santo vallisoletano por excelencia que lo mismo se postraba a rezar en Burgos que oraba, al mismo tiempo, a 80 kilómetros de distancia, Gallego tendría el don de la ubicuidad. Circunstancia poco o nada probable.

En la minúscula población castellana y leonesa en la que podría estar residiendo Gallego hace un día [por el pasado martes] despejado sometido a un frío infernal que no mitigan los rayos de un sol de noviembre. En la iglesia -una nave con dos campanas para acoger el culto- ha aparecido un pequeño cartel, adherido a la pared de ladrillo. Rotulado en letra clara. En color rojo: “No queremos asesinos ni violadores”. Y en letra de menor tamaño, como una apostilla: “Ni familiares que los apoyen”.

Alarma social

Valentín Tejero, saliendo de prisión.
Valentín Tejero, saliendo de prisión.
Nadie sabe a ciencia cierta si Gallego está o no en ese pueblo. La subdelegación del Gobierno en Valladolid no dice nada al respecto. Se limita a comentar un lacónico “Es un hombre libre”. Sin más. Pero fuentes del entorno de la Policía y la Guardia Civil en la región apuntan a que "este hombre tiene probablemente una cierta prudencia ahora para dejarse ver, porque algo de miedo tendrá también ya que aparecieron en Valladolid varias pintadas amenazantes". "Estos casos nos afectan por el tipo de delito pero de las cárceles todos los días salen delincuentes que cumplen su condena y que no tienen que estar necesariamente rehabilitados. Lo que pasa es que un ladrón de coches, por ejemplo, que salga o no rehabilitado, no genera, a lo mejor, la inquietud social que una persona que sale y que ha atentado contra las personas, ya sea contra su vida o contra su libertad sexual".

Un agricultor jubilado que reside en un municipio próximo recoge agua en bidones de plástico de una gélida fuente. Ha oído que Gallego está allí o por allí. Pone cara de incógnita y se encoge de hombros. Pero hay quien afirma que ha habido movimientos en una casa que sería del entorno de Gallego. Demasiado frío y pocos vecinos para husmear. Una zona rodeada de campos de cultivo, donde se daba muy bien la remolacha, como en gran parte de la región… Hasta que los precios de la tonelada de producción vinieron a cargarse muchas economías familiares; hasta que los jóvenes decidieron marcharse a poblaciones con otros potenciales...

Pintada en las proximidades del Mercado del Val, en Valladolid.
Pintada en las proximidades del Mercado del Val, en Valladolid.
En el mismísimo centro de Valladolid, en la zona peatonal que circunda el popular Mercado del Val, ha aparecido también una pintada junto a la entrada de un garaje. “P. Gallego. Viola a tu madre”. Los servicios de limpieza municipales han tratado de borrar la inscripción hecha con un spray oscuro, aunque aún puede leerse nítidamente el mensaje.

Pedro Luis Gallego -que forma parte de una emblemática y querida familia vallisoletana- habría dado una dirección postal en las proximidades La Rubia o de La Farola para que le sean remitidas las comunicaciones pertinentes. En caso de haberlas. Pero, ese domicilio es sólo eso: prácticamente un apartado de correos.

Miguel Ricart, a su salida de la prisión de Herrera de la Mancha. (Efe)
Miguel Ricart, a su salida de la prisión de Herrera de la Mancha. (Efe)
En el otro extremo de Valladolid, la intranquilidad, la psicosis y la tensión están en efervescencia (algunas mujeres de Valladolid han asegurado a este periódico que están intentando hacerse con sprays de pimienta para su defensa personal). El miércoles salía liberado Valentín Tejero, violador y asesino de la niña Olga Sangrador, de nueve años de edad. El Barrio de La Victoria era, al parecer, la zona residencial de Tejero en su día. Fuentes cercanas a la Guardia Civil y la Policía Nacional creen que existe la posibilidad de que regrese. Pero, sin permitir diálogo, sentencian: "O puede que no". De hecho, como en el caso de Pedro Luis Gallego ya se habla de otras ubicaciones muy distantes.

Por su parte, el alcalde de Valladolid, Javier León de la Riva, ha mostrado su "repugnancia" por la excarcelación de Tejero, que abandonó la cárcel con cabellos y barba blancos larguísimos, que se habría rapado tras su salida de prisión.

La misma situación de miedo que se registra en Castilla y León con Pedro Luis Gallego y que se pondrá de manifiesto muy probablemente también con Valentín Tejero se repetirá también con Miguel Ricart, único condenado por el asesinato de las tres niñas de Alcasser y que ya ha dejado atrás los barrotes carcelarios. Pero en este caso será en Valencia donde la psicosis tome forma entre la población.

Va a resultar cierto eso de que el asesino vuelve al lugar del crimen. Aunque sea por necesidad o porque es la única carta que puede jugar.

Sociedad
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