02/09/2012
(06:00)
¿Odian los alemanes a los españoles? ¿No los soportan? Según un reportaje del diario alemán Die Welt, el testimonio de un turista germano que en 1988 se indignó ante el trato que le dieron en la estación de Huelva, no hay ninguna duda. Pero si se habla con alemanes afincados en España (uno en Mallorca, otro en Madrid y dos en Málaga) la realidad es bien distinta.
El Confidencial ha entrevistado a un abogado, un periodista y dos empresarios germanos. Los cuatro tachan de “exagerada” la historia del diario de Hamburgo (aquí el artículo original) que ha coincidido, en pleno mes de agosto, con el protagonismo alcanzado en España en la prensa internacional con los asaltos a los supermercados de Juan Manuel Sánchez Gordillo, competidor en las portadas europeas con la crisis de Siria y clarísimo aspirante -con políticos y banqueros- a arruinar la marca España.

Hans Van Rotenhan tiene 61 años. Es letrado del despacho de abogado MA de Palma. Lleva desde 1977 (“en ese momento todavía había miedo a los grises”) viviendo en España. Primero en Ibiza y luego en la isla mallorquina. Cuenta una película. Al final de Un franco, 14 pesetas (Carlos Iglesias, 2006) los dos protagonistas vuelven a España para trabajar en un sitio no muy agradable, comparado con el oasis de prosperidad suizo, pero sueltan una frase que los define: “No tenemos muchas cosas, pero en España se vive mejor que nunca”.
“Aquí hay una calidad de vida increíble y esa es la razón por la que tanta gente viene por aquí; a los alemanes le gusta mucho visitar Italia por su cultura y comida, pero para vivir prefieren España; es más estable, hay menos corrupción. En Italia la corrupción es como una sábana que lo impregna todo. En España la corrupción es solo de los políticos”. Para Rotenhan, uno de los principales problemas de los españoles radica en la barrera de los idiomas. “Aunque la educación ha aumentado mucho, los alemanes siempre dicen que quieren contratar a jóvenes españoles pero se quejan que no hablan idiomas”.
La “sangría” de talentos españoles
“En Mallorca - explica- pasa menos, pero te puedes encontrar a camareros de la playa que hablan más alemán que muchos abogados. Al menos debes hablar inglés. ¡Ni hablan inglés!”. Y si saben el idioma teutón, las oportunidades se multiplican: El land de Hesse busca en la Comunidad de Madrid 400.000 parados... que sepan alemán “Hay dos cosas que pienso sobre esto. Primero: ¡qué sangría de talentos educados a costa de todos los españoles! Segundo: ¡Qué oportunidad para aquellos que se molestan en aprender idiomas!”, expresa Rotenhan.

Andreas Klinger, de 44 años, es periodista freelance. Lleva 18 años viviendo en Madrid, en el barrio de Lavapiés. “Antes me gustaba más, cuando los mayores jugaban al dominó y leían el Marca; tenía más encanto. Ha perdido el ambiente original: los vecinos se fueron del centro y viven en los alrededores, como pasa en París o en Berlín”. Sobre el reportaje de Die Welt lo tacha de “ridículo”. “El testimonio dice que los españoles no se esfuerzan nada, pero los españoles siempre lo intentan, son amables, acogedores e integradores”.
“Mi experiencia -continúa Klinger- es todo lo contrario. Si él dice que le pareció ruda la voz de la estación de Huelva, sería gente que hablaba alto o se trataría de un malentendido, aunque es verdad que aquí la gente habla muy fuerte”. Cualquier visita a Alemania de apenas un día confirma los escasos decibelios que emplean los alemanes.
El periodista insiste en la necesidad de dominar “un mínimo de inglés, al menos de algunas palabras para comunicarte”. “No entiendo cómo en España no te hacen hablar cuando te enseñan el idioma en el colegio. Lengua es de utilizar la lengua. En Alemania la gente intenta hablar contigo en inglés, en España lo intentan explicar más alto. Yo creo que lo Die Welt es sólo un cabreo subjetivo e individual”, asegura Klinger.
Lars Nevermann, de 35 años, afincado en Fuengirola desde hace siete, y que tiene una empresa de mensajería, lamenta cómo la historia del alemán del diario germano parece “provocar”, aunque reconoce que cuando los españoles hacen cola no lo suelen hacer “en fila india, sino al lado de uno, aunque luego no se cuelen”. “En comparación con los italianos, que son más chulos, los españoles cuenta con muy buena fama en Alemania, aunque ahora esto quizá haya cambiado un poco con la crisis financiera”.
Menos horas y más eficaces
Nevermann insiste en que los alemanes trabajan “menos horas, pero son más eficaces que los españoles”. “En Alemania, si trabajas ocho horas, trabajas ocho horas. En España lo mismo trabajas diez horas, pero hablas con el compañero, te tomas un café y sales a la calle a fumar un cigarrito. Y eso al final se nota”. Más diferencias: los alemanes siempre cuentan con varios planes: A, B y C. En España rara veces hay plan B. ¿Plan C? Eso suena a un desaparecido programa de la radio de madrugada. “Los alemanes hacen siempre varios planes, en España se organiza muy poco y se deja todo para el último momento, pero lo bueno de los españoles es su capacidad para improvisar, aquí siempre sale todo adelante. Si algo falla en Alemania no hay margen para la improvisación. Los alemanes se bloquean”.
El empresario, tras asegurar que a las alemanas "les gustan los hombres latinos" y a los alemanes “las latinas con mucho fuego”, lamenta cuando vio delante de él cómo timaban en una zona de la Costa del Sol a unos turistas a quienes cobraban 20 euros por sólo cuatro refrescos. “Se notaba que intentaban aprovecharse de ellos, eso me da pena y crea mala fama a largo plazo”, precisa Nevermann, que afirma sentirse “muy integrado” en España.

Tomás Pérez Benz, socio director de la compañía Biznaga Intercontinental, nació en Lorca (Murcia). Desde que cumplió siete años vive en Málaga. Su madre es natural de Hamburgo, una ciudad “portuaria, nada antipática” a donde regresa a menudo. Se siente alemán en España y español en Alemania. “Esa historia parece todo un exceso que no tiene sentido. Dar relevancia a anécdotas de 1988 no es realista. Afortunadamente, la imagen generalizada no es esa y, de momento, este tipo de artículos no afectan al flujo de turistas y residentes que vienen de Alemania”. Pérez Benz anima a que organismos públicos como las consejerías de los Gobiernos autonómicos y los Patronatos de Turismo no “descuiden ese flanco”.
“La visión alemana es más crítica”
Pérez Benz insiste en que no le parece “mal” que se publiquen artículos como este, “porque a veces vivimos demasiado ensimismados y conformes con nosotros mismos y estos toques nos pueden ayudar a estar más pendientes. Die Welt no tiene una manía concreta contra España, pero también es cierto que la visión alemana es más crítica respecto a todo. A veces los alemanes pueden ser impacientes respecto a los defectos de ellos mismos; en España somos más indulgentes con el fallo del otro”.
El Confidencial también intentó recabar la opinión de varias alemanas residentes en la Costa del Sol. Una de ellas excusó su testimonio por su escasa afición a tener relevancia pública. Una directiva que trabaja para consultora envió al periodista este correo electrónico: “Muchas gracias por ponerse en contacto conmigo en relación al artículo del periódico Die Welt. Tal vez no sea la persona idónea para comentar. Si bien soy alemana y vivo en Málaga, no podría opinar al respecto ya que viajo mucho y tengo escasa oportunidad para tomar una posición sobre los temas tratados”. Quizá también sea otro elemento diferencial: la humildad de las alemanas. Igual que los japoneses (de hecho a los germanos se les considera los nipones de Europa), si no están seguros de aportar algo prefieren no contestar. Eso sí, el odio no se percibe por ningún lado. Y 1988 queda ya muy lejos.
LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
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COMENTARIOS
46Carmen F 05/09/2012 | 17:32
#40 ¿Raza? ¿aria? mire, de raza ya hemos tenido bastante, los alemanes son raza blanca, caucásuca, los arios no eran una raza, eran una ideología, como los vascos, y resultaron gente muy peligrosa.
Por cierto, para decibelios los que inmortalizó Leni Riefenstahl en su trilogía de Nuremberg, eso si eran decibelios que inspiraban terror a aquellos que eran el blanco contra el que iban aquellos matones.
45Carmen F 05/09/2012 | 17:24
En el año 88 este tipo visitó España y no lo trataron bien: se le colaron en la cola. Año 1988, matrimonio con tres niños cruza la frontera en Berlín y entra en la RDA. Pasar la aduana fue sentirse terrorista, cacheos, desmantelamiento casi del coche, interrogatorio, dónde van, dónde van a dormir, cuándo vuelven, conocen a alguien... al fin se pasa el control, al cabo de media hora, los niños quieren pis: parada obligatoria, antes de llegar a la siguiente ciudad, aparecen varios jeep militares con soldados empuñando metralletas, el motivo: tardanza en llegar al siguiente control y pensaron en espías que trataban de esconderse, comisaría varias horas, malos modos, niños sin comer durante horas, llorando...
Eran alemanes, alemanes como los que varios años antes habían torturado y asesinado a millones de judíos, gitanos y discapacitados, niños y adultos, hombres y mujeres que habrían cambiado su suerte por la del nazi que vino a España. Alemania fue nazi por abrumadora mayoría, no fue dominada, aplaudió y votó a los genocidas.
44Aristip 02/09/2012 | 21:59
#36 Kiribati
A veces las cosas se expresan distorsionadas. No es que pasen la vida denunciándose, sino que la tendencia en caso de conflictos es denunciar. Y no diagas que no lo hacen. Llaman tanto más la atención los motivos por los que se denuncian. Es más, el volumen ha llegado tan lejos, que han diseñado la figura del intermediario. Éste tiene que solucionar los conflictos que surgen entre vecinos para que no se colapsen los juzgados. La sensación de amenaza a su propiedad [llámese casa o coche] suele derivar en fuertes tensiones. Una anécdota: el gato de una familia saltaba la valla del vecino y tras quejarse varias veces presentaron una denuncia al juzgado. La sentencia fue: un gato no es como un perro. El gato mantiene su independencia y no se puede exigir al dueño que lo ate sin violentar la naturaleza del animal. A esto hay que añadir que es lógico que se denuncien porque el trato no es muy personal y la capacidad de solucionar problemas "entre personas" está algo limitada. Aquí tenemos otras posibilidades [además de las escopetas], aunque se van reduciendo.
Bueno un saludo también a Munchener. No olvides tu tierra [Benimaclet]. Estoy cerca.
43munchener 02/09/2012 | 21:14
estoy pesado pero esto ahora me parece interesante ,precisamente hace poco hablaba del tema con un amigo ruso que vivió en la antigua unión soviética . Nosotros en españa aún tenemos reciente una época franquista y algo más lejos una guerra entre hermanos en la que se delataba con graves consecuencia para los delatados. De ahí lo mal vista que está en la sociedad ,entre los niños incluso el adjetivo de "chivato", recuerdo en alguna ocasión en la que he comentado como era normal en mis tiempos de estudiante el hacer "chuletas" , copiar en los exámenes que la los amigos [ no españoles] se escandalizaban por ello . En otras culturas no lejanas a la nuestra le comentas a un amigo que has copiado en un examen y se encuentra en la obligación de delatarte , incluso sabiendo que te expulsan de la universidad.
42munchener 02/09/2012 | 20:43
#41
pero incluso a la hora de pagar multas es otra historia , aquí en múnich ,por hacerte la foto por pasar de velocidad te llega el recibo a cara de 29 euros como me llegó hace poco,que se pagan y tomas nota para que no suceda otra vez . No es como en españa que te meten 600 euros mas tres puntos menos en el carnet y todo tan exagerado , y luego mucha gente tira de los recursos y trapicheos para escaquearse y echar la culpa al picoleto .
41munchener 02/09/2012 | 20:38
Vamos a ver , no se denuncia así como así , pero si que no se cortan en llamarte la atención , pero luego esperan respuesta por tu parte y terminan entablando una conversación cordial con uno, si es cierto que sin quererlo ,por la educación que han tenido , ellos mismos reconocen que" todo alemán lleva un policía dentro", pero bromean mucho con esto ,al menos por las experiencias que yo je tenido. Yo tuve un caso de un conductor de autobús que me fotografió con su teléfono por ir yo hablando con el móvil . Su razón tenía pero en el semáforo le pregunté que ¿por que?, y me respondió de muy buena forma que tan solo quería que yo me diese cuenta de mi imprudencia , dijo incluso que el también conducía cuando me tomó esa foto, además yo llevaba a uno de mis hijos de entonces un año en la sillita del coche. El caso es que desde ese día ya no hablo mientras conduzco.
39kiribati 02/09/2012 | 20:21
#37
Mire usted, en Alemania la ley se cumple.
Si alguien no respeta la ley se denuncia. De ahí a que se pasen todo el dia denunciandose hay un abismo.Jamás en décadas he visto denunciase entre ellos. Ojala fuera así en España donde cada uno hace lo que le da la gana.
Llevo muchos años enseñando español a alemanes y aprenden muy rápido.
Le vuelvo a repetir, opine de lo que sepa.
37Pionero 02/09/2012 | 20:04
#36 Verá, lo saco de que lo he visto y lo he vivido en persona además de que me lo han contado mis amistades.
Los alemanes se denuncian cuando oyen el ladrido del perro del vecino, cuando al aparcar invaden el parking del otro, cuando dejan la bicicleta en el lugar que no toca...he visto apuntar la matrícula de otro alemán y denunciarse al ser adelantados por la derecha...¿le pongo más ejemplos? Como ve, el que no sabe es usted.
Lo de que no quieren volver me lo han contado amigos alemanes, no lo he leído en un panfleto, y como comprenderá no le voy a dar aquí los nombres ni sus teléfonos, jajaja. Como ve, una vez más, el que no sabe es usted.
Los alemanes aprenden el español con dificultad, lo mismo que los españoles el alemán. Eso es lo que he dicho.
Y todo es veraz y verificable. No como usted que no aporta nada, por que ni puede ni sabe.
Y como veo que es usted de esos que andan a la gresca con la gente por el foro sin coherencia ni datos ni argumentos y sólo porque sí, lo voy a dejar aquí. El debate vacío del "porque lo digo yo" no me interesa.
Que tenga un buen día.