Lunes, 29 de abril de 2013

‘EL CONFIDENCIAL’ NARRA EL HECHO CLAVE DEL SUCESO

Caso Bretón: diez meses rodeando la hoguera

Caso Bretón: diez meses rodeando la hoguera
Imagen de José Bretón, padre de los hermanos desaparecidos en Córdoba (Efe).
Alfonso Alba. Córdoba 28/08/2012   (06:00)
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Lo primero que se encontró la Policía cuando entró en la parcela de Las Quemadillas fueron los restos de una gigantesca hoguera, aún humeante, que debido a sus dimensiones había sido detectada por el Infoca. Los agentes llegaron a la finca más famosa de Córdoba sólo un par de horas después de que José Bretón denunciara la desaparición de Ruth y José, de seis y dos años. Era ya de noche. El 8 de octubre de 2011. Bretón se encogió de hombros. Insistía (como aún hace) en que sus dos hijos se le perdieron en el parque Cruz Conde.

Un día después, agentes de la Policía Científica encontraron “restos biológicos” entre las cenizas de una hoguera de varios metros de diámetro (estuvo a punto de calcinar dos naranjos separados por cinco metros entre sí). La noticia se filtró al día siguiente a través de la televisión. Se hablaba que esos restos podían ser pequeños fragmentos óseos. Los policías que entonces dirigían la investigación ya trabajaban con la hipótesis de que Bretón había matado a sus hijos y se había deshecho de sus cadáveres allí mismo, en la parcela, probablemente en la hoguera. Pero la respuesta del laboratorio fue negativa.

Un informe fechado el 10 de octubre (dos días después de la desaparición) y firmado por la antropóloga forense de la Comisaría General de Policía Científica, aseguraba que los restos no eran humanos, sino de un animal. Se habló de un perro, de un conejo o, incluso, de los esqueletos de estudio de Ruth Ortiz, la madre de los pequeños, veterinaria de profesión.

Tres días después llegó la Unidad Canina de la Policía Nacional. El 11 de octubre por la tarde un perro se quedó quieto encima de la hoguera. Era la señal. La cúpula de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), que se había hecho cargo del caso, decidió suspender el rastreo y reanudarlo de madrugada, sin televisiones en directo, sin flashes. A solas y en silencio. La Policía seguía sospechando de la hoguera (en estos diez meses nunca ha dejado de hacerlo, a pesar de sus propios informes, ahora demostrados erróneos) y creía que Bretón había enterrado a sus hijos justo debajo, que la fogata era sólo para despistar.

Esa madrugada fue la más tensa para la Policía. Era un doble o nada. José Bretón no abría la boca. El laboratorio decía que los restos biológicos encontrados no eran ni de Ruth ni de José. Si los niños no estaban bajo la hoguera “esto se va a alargar durante muchos meses”, aseguraba uno de los investigadores. Y no se equivocó.

Sobre las dos de la madrugada de ese ya 12 de octubre se encendieron unos potentes focos en el interior de la parcela. Al otro lado de la tapia blanca de la casa de los Bretón era difícil averiguar qué pasaba dentro. Hasta que a la media hora comenzaron a escucharse duros golpes de azada y se levantó una nube de ceniza. Dos policías excavaban bajo los restos de la hoguera. Cada cinco minutos paraban, para descansar otro tanto. Así hasta que pasó una hora y media, cuando se apagaron los focos y estallaron las voces. Allí no había nada. José Bretón, que estaba presente y contra el que se dirigían los gritos, seguía manteniendo que los niños habían desaparecido en el parque y que allí no iban a encontrarlos.

La coartada perfecta

Sin pretenderlo, el error del informe policial sobre los restos de la hoguera le había dado a José Bretón la coartada perfecta. A partir de ese día, el juez encargado del caso, el titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Córdoba, José Luis Rodríguez Laínz, aseguró a través de sus autos que Bretón había usado la hoguera para despistar, para “ganar tiempo” y conducir a la Policía hacia pistas falsas.

Pero en febrero, la investigación policial descubrió que Bretón se había hecho con 140 litros de gasoil un par de semanas antes de la desaparición de sus hijos. Otra vez la hoguera. Bretón sostenía que el combustible era para su coche (en esas dos semanas viajó dos veces a Huelva), pero la familia de su mujer, Ruth Ortiz, no le creyó. Su abogada pidió otro informe forense sobre los restos de la hoguera. El juez lo autorizó y la coartada de Bretón, junto con la tesis principal de la Policía, se vino abajo.

“Los niños no habían salido de la parcela. Eso era algo que sabíamos desde el primer día”, defiende uno de los investigadores. Y es así. Según el informe del prestigioso forense Francisco Etxeberría, en la hoguera de Las Quemadillas José Bretón quemó a dos niños de seis y dos años (se desconoce si aún vivos o ya muertos) en una especie de horno crematorio construido con una mesa metálica, tapias de ladrillos y una chapa. Un final horrible y uno de los casos policiales más complejos de los últimos años en España resuelto después de diez meses rodeando una hoguera. 

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LA OPINIÓN DE LOS LECTORES

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COMENTARIOS

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18heathcliff 28/08/2012 | 18:44

Lo q resulta muy poco creíble es q a desaparición de sus dos hijos y su idea de hacer una hoguera sean una simple coincidencia. No hace falta ser Sherlock Holmes para establecer un vinculo entre ambos hechos.

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17Meizoso de As Pontes 28/08/2012 | 13:33

Por suerte tenemos unos funcionarios públicos de calidad que garantizan con su trabajo 2científico" la seguridad de todos.
Pero ellos seguiran ahí pues como dice el ministro "al mejor escribano le cae un borrón" pero si no viviesen de la "valvula del Estado" estaban ya en la calle y tendrían que pagar un año entero de sufrimiento de la familia y de pesquisas inútiles.
Vaya pais.

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16thyson 28/08/2012 | 13:20

Me explico mejor:
- Para esclarecer el delito y que pueda ser juzgado, se le aplicaría la "mano de ostias" que ha quedado claro en el mundo entero que es lo más efectivo
- El internamiento tendría que ser aislado, a pan y agua
- Distinto es el caso de por ejemplo... ZP, que también tendría que estar en el talego por haber arruinado España y por traidor pero en este caso podría estar acompañado. Por ejemplo, en la galería de los sodomitas.

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15thyson 28/08/2012 | 13:14

#13 De acuerdo contigo, PERO aplicaría unas nuevas técnicas periciales revolucionarias en el mundo de la criminología que se llaman "una manita de ostias" hasta que el "presunto" asesino cantase la traviata.

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14plutarco99 28/08/2012 | 12:38

#12 Totalmente de acuerdo con tu exposición, pero para que este individuo se pudra en la cárcel es preciso que modifiquemos las leyes y se plantee la cadena perpetua, sin redención, para este tipo de crímenes que dejan a la sociedad fuera de combate; como los casos de Mari Luz, Marta del Castillo y tantos otros. Esa es la cuestión, en este país algunas penas no son nada equivalentes al crimen realizado, y más aún en los casos de auténtica tortura y ensañamiento con la víctima; creo que ahora tenemos un buen motivo para acometer esos cambios, creo que este sería un "recorte" que no le criticaríamos al gobierno.

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13DoñaTecla 28/08/2012 | 12:07

#7 Buenos días, por decir algo.

Yo no lo mataba. Lo metía en un penal de alta seguridad, en una celda solo y como únicos alimentos pan y agua.

A esa rata inmunda y a todas aquellas que atenten contra los niños en cualquier clase de delito, sean del género que sean, femenino, masculino, gay o transexual.

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12stradivarius 28/08/2012 | 11:51

Es difícil mantener la objetividad ante noticias como esta, no obstante, y aunque se que es difícil, todos deberiamos de hacer un esfuerzo por lograrlo. Que existen errores policiales, judiciales, médicos y de todo tipo es algo sabido e inevitable desgraciadamente, que existen malas personas también lo sabemos, lo que es menos frecuente es encontrarse con personas monstruosas como en el caso de Bretón. Con todo, con ser lo más abyecto y despreciable como persona, no puede hacer que nosotros, la gente normal, los que nos conmovemos con la muerte atroz de dos inocentes, pidamos para su ejecutor la misma suerte, es humano desearlo, pero nuestras leyes no nos pueden poner a la altura de Bretón, no a nosotros, esta sociedad no es una sociedad de asesinos despiadados e infames, esta sociedad es una sociedad que pretende ser justa y civilizada. Que se pudra en la cárcel José Bretón y que cada día de su miserable vida lo viva con el recuerdo mortificante de la sonrisa rota de esas dos criaturas hijos suyos a los que él dio la más vil de las muertes, esa será su mayor condena.
Mis condolencias a la madre y familiares y amigos de los niños

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11MUTX 28/08/2012 | 11:49

#8 Siempre jugando al despiste.... ¿qué tendra que ver una cosa con la otra? no es más horrible un crimen si lo comete una mujer o un hombre, lo horrible es el crimen en si. Este es un crimen repugnante y el criminal merece un castigo ejemplar y que viva muchos años para que llore en la prisión el daño que ha hecho a la madre y a todas las personas que queremos a los niños. Como padre y abuelo nunca podre entender que se haga daño a un niño. Yo no se que haria si me tocaran a los mios, seguramente me volveria loco. Soy un hombre, padre y abuelo y si esta "persona" habia sido rechazada por su mujer, carretera y manta, hacer daño a sus hijos para castigar a su mujer es de ser una bestia carente de humanidad.

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10cubillo1940 28/08/2012 | 11:48

Investigación y acción judicial digna de "Mortadelo y Filemón".
#3 y #5.Avinareta. Llevas mucha razón, la España que tenemos es de pijo-progres.

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9castrecias 28/08/2012 | 11:44

#5 Es una exageración, asegurar que la sociedad considera al asesino una víctima.
Tenemos el sistema judicial y de prisiones que podemos mantener; no es el mejor pero es el único posible con nuestros medios, por supuesto sin renunciar a mejorarlo siempre.

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