15/07/2012
(06:00)
Moses es uno de los muchos sin techo que hay en San Francisco. Sus últimos veinte años los ha pasado queriendo dejar de ser invisible para las miles de personas que pasaban delante de él. Sentado en la puerta de un Starbucks esperaba día tras día una moneda que le ayudara a sobrevivir. Pero Moses no fue siempre un indigente. Nació en una granja de Arkansas. Llegó a California siendo un adolescente y comenzó a ganarse la vida como pintor. También era guitarrista en un par de bandas. Con 19 años se casó con una mujer que tenía 26, y tuvieron una hija que se llama Ángela.
Las drogas se mezclaron con conflictos familiares, y este cocktail lo llevó a perder todo, poco a poco. Primero la familia, luego su casa y, finalmente, su coche, en el que estuvo viviendo un tiempo. Alvin, que es su nombre real, murió, y nació Moses, un hombre que decidió esconderse de su pasado en las calles de San Francisco durante más de veinte años.
Una noche de 2007, en San Francisco, las vidas de este mendigo afroamericano y un cineasta español se unieron. “Me topé con Moses por casualidad. Dijo algo que me hizo sonreír y me detuve a hablar con él cinco minutos”, recuerda Franciso Guijarro, un malagueño afincado en Estados Unidos para fraguarse una carrera en la industria del cine.
En ese momento Fran buscaba un sin techo que protagonizara el cortometraje de ficción que había escrito. Tras aquella conversación Moses fue el elegido. Los tres minutos y veintinueve segundos que dura I Wish (Ojalá), fueron aplaudidos por la crítica y cambiaron la vida de ambos.
Moses empezó un programa de desintoxicación y Fran dejó su trabajo en una empresa de publicidad para dedicarse por completo a un documental "que surgió sin querer", reconoce Guijarro. "Después del éxito del corto empezamos una aventura que he recogido en más de 300 horas de grabación y en las que se muestra cómo una persona puede cambiarle la vida a otra".
El único pero de esta historia es que para poder terminar el largometraje se necesitaban más fondos. Para conseguirlo, Guijarro solicitó donativos a través de la plataforma de mecenazgo a pequeña escala, Kickstarter. “Teníamos hasta el lunes a mediodía para conseguir los $50.000 con los que llevar a cabo la edición, promoción y distribución de la cinta”. La cifra se alcazó este sábado por lo que el dinero extra irá destinado a buscar una casa para Moses.
De fumar crack a disfrutar de Picasso
Guijarro fue durante semanas la sombra de Moses. Pasó con él noches enteras, durmiendo bajo los puentes de San Francisco. “Lo más difícil fue tener que grabarle fumando crack, reflejar todas las malas decisiones que estaba tomando”.
No todo son situaciones duras en el documental, que también muestra la visita de Moses a España. Aquí, conoció a la familia de Fran, comió paella y se emocionó con el Guernica de Picasso. Y hay un capítulo más, el que cuenta la reconciliación de este sin techo con su familia. El reencuentro con su hermano, Homer, con el que vivió durante sus primeros años en la ciudad californiana, quien le creía muerto.
"Conocernos no fue una casualidad, si no una oportunidad. Una segunda oportunidad para él y para mí, al mostrarme lo que de verdad quiero hacer en esta vida, mi propósito", dice Francisco Guijarro. Además, Moses se ha convertido en uno de esos maestros que te encuentras mientras viajas por la vida. Me ha enseñado a sentir qué es la compasión, donde ves belleza incluso en los momentos más bajos de una persona".