08/07/2012
(06:00)
Hace tres días era un completo desconocido para la mayor parte del mundo. Hoy es el hombre del momento. “No pensé que esto ocurriría estando yo con vida”, confesó Peter Higgs. Sentado entre el público, con las manos entre las piernas e incapaz de contener las lágrimas asistió en Ginebra a la presentación del último gran descubrimiento científico: el bosón que lleva su nombre.
El físico británico protagonizó emocionado el penúltimo capítulo de una historia que comenzó en 1964. Ese año Higgs volvió de una excursión por Cairngorms, las montañas más altas, frías y nevadas de Escocia, con “una gran idea” en la mochila. Fue entonces cuando postuló la existencia de la partícula definitiva, la responsable de que se origine la masa en el resto de partículas elementales, la respuesta al Universo tal y como lo conocemos.
¡Por fin!, exclamó el mundo científico el miércoles cuando se anunció el descubrimiento del bosón de Higgs. Muchos eran los que dudaban de que este hecho pudiese llegar a producirse. Tal era la dificultad del hallazgo que el premio Nobel de Física Leon M. Lederman bautizó a la partícula en 1993 como The Goddamn Particle, la “maldita partícula”.
Lederman quiso titular uno de sus libros con este nombre, pero la editorial norteamericana Dell Publishing lo consideró ofensivo y decidió cambiar el nombre por la “partícula de Dios”. Así nació el término del que tanto hemos oído y leído en la última semana y que tan poco gusta al propio Higgs, un físico brillante, modesto y fírmemente ateo.

Los otros cinco 'Higgs'
Nacido en Newcastle; el trabajo de su padre primero -técnico de sonido de la BBC- y, la Segunda Guerra Mundial después, hicieron que Higgs y su familia cambiaran a menudo de residencia durante su infancia. Esta situación le impidió asistir a la escuela durante largas temporadas, tuvo que formarse en casa.
Cuando se instaló con su madre en Bristol asistió a la Escuela de Gramática, donde recibió la inspiración del trabajo de uno de sus compañeros de pupitre, Paul Dirac, padre de la mecánica cuántica moderna. Después de especializarse en matemáticas y obtener el mejor expediente en Físicas en el King’ s College de Londres inició su teoría del bosón. Su planteamiento, como en su etapa escolar, recibió la influencia del trabajo previo de un compañero, Philip Warren Anderson, que en 1962 fue el primer físico en proponer la existencia de la partícula elemental.

En 1964 la idea fue desarrollada de forma independiente y casi simultánea por tres grupos de físicos: por François Englert y Robert Brout; el propio Higgs y por Gerald Guralnik, C. R. Hagen y Tom Kibble. Seis padres para una única hija: la “maldita partícula”, “la partícula de Dios” o el bosón de Higgs, como prefieran.
Candidato al premio Nobel
A sus 83 años, divorciado y con dos hijos, todos los que han trabajado con él destacan su modestia y timidez. Algunos consideran incluso que su naturaleza retraída ha podido frenar su carrera, ya que se ha esforzado en mantener un perfil bajo alejado de los focos. Ahora, es imposible acallar las voces que le señalan como un grande.
“El descubrimiento del bosón de Higgs es tan importante para la Física como el descubrimiento del ADN lo fue para la Biología”, señaló Peter Knight, presidente del Instituto de Física (IOP) del Reino Unido. La misma importancia que ha otorgado al descubrimiento el astrofísico Stephen Hawking, que ha reconocido que “Peter Higgs se merece el Nobel”. Él solo quiere "estar en casa, relajarse y hacer una pequeña fiesta".
Mientras, las alabanzas siguen llegando a la Universidad de Edimburgo, donde Higgs imparte clases de Física Teórica, él trata de conseguir que se quite su apellido del hallazgo ("partícula X" le gustaría llamarlo). Y sus alumnos, ahora, le miran como a su dios.
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COMENTARIOS
6suspicaz 08/07/2012 | 23:16
#3 Ni me confieso ni ateo ni creyente. Debo decir que no comparto sus argumentos. Empezando por el final, y emulando a San Agustín, quien cree en algo que no puede ver o tocar, algo debe ganar con ello. Con esto no me refiero sólo a quienes perversamente han usado la idea de Dios en beneficio propio; también gana ella quien busca la esperanza de la vida eterna o quien quiere eludir la angustia de sentirse solo ante su destino. Su argumento de la probabilidad de aparición de la vida es interesante, y he pensado en él con anterioridad, tanto para la aparición de la vida como para la evolución de las especies. Pero a lo único a los que nos lleva es a que exista una dirección en la evolución del universo, un mecanismo que hace que ciertos fenómenos como la vida sean más probables que si fueran resultado del puro azar. Si a ese mecanismo deseamos llamarlo Dios, somos libres de hacerlo, pero poco tiene que ver lo que los creyentes consideran Dios, como una conciencia bondadosa que se preocupa por nuestros destinos individuales, a quien podemos rezar y a quien conoceremos tras morir, siempre que hayamos sido suficientemente buenos.
4mik 08/07/2012 | 18:29
#3, ¿Y qué tendrá que ver la velocidad con el tocino?. Es decir: ¿Qué tendrá que ver si la partícula es de Dios o es Dios ella misma con la evolución del universo?. Si cree que alguien puede extraer conclusiones sobre la existencia o no del Dios del que hablan la religiones del libro [porque otras religiones hablan de otras cosas diferentes] porque exista o no el bosón de Higgs, tiene usted una confusión de conceptos importante.
En todo caso, si usted cree que la traducción correcta es "la partícula de Dios", es seguramente debido a su fe, porque Higgs es ateo.
Su editor fue hábil, al jugar con el equívoco entre "the God particle" y the "God particle", que esta es la expresión adecuada [por the "goddamn particle"]. En todo caso, no fue intención de Higgs, ni de sus colegas, y posiblemente tampoco de su editor, excepto como provocación, atribuir conexión alguna con la divinidad a dicho bosón.
Matices semánticos y exégesis de las fuentes: tal parece que estemos hablando de teología.
3antifaz 08/07/2012 | 15:28
La traducción correcta es Partícula de Dios. Los ateos no paran en buscar idioteces que justifique su quemazón. Como no saben calcular probabilidades no se dan cuenta de que sería imposible que ni siquiera una simple bacteria, en tan solo 15.000 millones de años [15 elevado a nueve años] que es la toda del universo, podría haberse formado por las solas fuerzas de la combinatoria. Para que existiera alguna ligerísima probabilidad deberían pasar del orden de al menos 10 elevado a un trillón de años, esto es, matemáticamente hablando hay que convenir que es absolutamente imposible que la vida se haya generado por casualidad. Pero los ateos vulgaris quieren creer que por negar a Dios éste deja de existir, algunos incluso pretenden que negandole al menos le hacen algun daño. ¿Por qué tienen tanto miedo? Como dijo San Agustín el que no cree en Dios es porque le conviene que no exista.
2mik 08/07/2012 | 11:02
A pesar de que posiblemente lo saben, la traducción "la partícula de Dios" es incorrecta. La traducción correcta es "la partícula Dios", con un significado radicalmente diferente. Rectifiquen y marquen tendencia, caray.
Según parece, además, la expresión procede de una deformación de la expresión de un colega de Higgs, quien llamaba a este bosón "the goddamn particle" [la maldita partícula] por la dificultad que entrañaba su detección.
Así que, ya ven: una mala traducción cambia completamente el sentido de las cosas, y hace que la gente se plantee preguntas incongruentes con este descubrimiento. Informen, hombre, no deformen.
1taraza 08/07/2012 | 09:49
¿La partícula de Dios...? ¿Y éso qué es...? ¿Cómo empezó el Universo...? ¿Este Universo...? Deja que pasen mil, dos mil, cien mil años... y ya verán, o veremos, entonces qué es lo que sabe el hombre acerca del origen del Universo... si todavía existe la Humanidad...