08/07/2012
(06:00)
“Supe desde el primer momento que nos enfrentábamos a un monstruo. Fuimos de los primeros en llegar, el fuego acababa de empezar y ya tenía una virulencia bestial”. Todavía con la adrenalina disparada, Benito Serrano, Técnico Forestal del Consorcio de Bomberos de Valencia, cuenta cómo fue la lucha contra los incendios de Cortes de Pallás y Andilla.
Los cientos de bomberos y voluntarios tuvieron los elementos en contra. El viento de poniente se convirtió en un enemigo más y las altas temperaturas que se registraron el pasado fin de semana en el Levante español, sumadas al bajo porcentaje de humedad hicieron que las llamas superaran a los medios disponibles. Una semana después los incendios no se han extinguido por completo.
“No había capacidad de extinción a corto plazo, eso lo sabíamos todos. Las condiciones climatológicas solo complicaban la situación y el fuego tenía por delante demasiado monte del que alimentarse”, recuerda este técnico forestal que en sus 18 años de experiencia “no había vivido nunca algo así”.
El primero de los dos incendios fue el que empezó alrededor de las cuatro de la tarde en la localidad de Cortes de Pallás. “Desde las cuatro a las ocho el fuego arrasó 20 kilómetros. Lo nunca visto. Los compañeros que llegaban por la tarde preguntaban que cuántos días llevaba el incendio activo”. Pocos se habían enfrentado a las condiciones que se dieron la semana pasada en Valencia, que no vivía un fuego de esa dimensión desde 1994.
“El incendio de Andilla nos destrozó”
Veinticuatro horas después de que el fuego empezara a abrasar hectáreas en Cortes, en el término municipal de Andilla se declaró un segundo incendio. Benito Serrano era el encargado de coordinar a todos los equipos que participaban en las labores de extinción. “Nos destrozó. Nos obligó a dividir efectivos, a dividir fuerzas, la situación se hizo el doble de complicada”.
“Vivimos tres días muy difíciles, te sientes muy pequeño ante la inmensidad de la fuerza del fuego. ¿Qué puede hacer una persona con una manguera ante llamas de hasta cuarenta metros de altura?”, se pregunta resignado.

En situaciones de tal envergadura las acciones de bomberos y voluntarios se ven muy limitadas. “Vivimos un ambiente muy agridulce porque intentabas mantener la ilusión por tu trabajo, por ganar esa batalla, pero veías cómo la naturaleza iba cayendo al paso de las llamas”.
“Atacar a las llamas directamente era un suicidio”
“Nos quemaba la simple radiación de las llamas, era imposible acercarse”, recuerda Benito. La extinción de los fuegos fue posible mediante un ataque indirecto, en los que se utilizan técnicas como los cortafuegos –gracias a los que se salvó la población de Cortes- o la eliminación de pasto que sirva de combustible mediante maquinaria pesada.
El fuego desbordaba carreteras, caminos, nada le impedía avanzar. “Daba saltos de hasta un kilómetro. Una de las situaciones más complicadas que viví fue por culpa de uno de estos saltos, creíamos estar en una zona segura y en cuestión de segundos el fuego prácticamente nos rodeó. En ese momento tus cinco sentidos están desbordados por las sensaciones del fuego, es muy fácil que el estrés y el agobio te superen, pero hay que tener la cabeza fía y no hacer locuras”.
Serrano aprovecha su relato para recordar la importancia de que cualquiera que se enfrente a un incendio tenga una ruta de escape y una zona de seguridad -hacia dónde escapar-. “Eso nos salvó a nosotros”.
“Los medios aéreos son nuestros dioses”
Los peores incendios de Valencia de las últimas décadas han dejado más de 70.000 hectáreas abrasadas, miles de evacuados y una víctima mortal. José Agustín Nieva Gómez falleció en un accidente con su helicóptero. Benito se emociona a la hora de hablar de la muerte de su compañero. “No le conocí, pero sin duda ha sido la peor noticia. Él y los demás medios aéreos son nuestros dioses”.

Para todos aquellos que luchan contra un fuego poder contar con la ayuda de helicópteros y aviones es un añadido porque cumplen tres labores fundamentales: seguridad, extinción y transporte.
“Ellos son nuestros ojos, ven lo que los medios terrestres no podemos y nos alertan del movimiento de las llamas. Además, nos dan la vida a la hora de apagar un fuego porque nos permiten volcar hasta mil litros de agua en un punto concreto con una cadencia de cinco minutos. Y por último, nos sirven de medio de transporte, nos llevan allí donde los camiones no pueden llegar”.
“Eran incendios en los que luchamos por árboles, personas y casas”
La mayor parte de los incendios que se producen en España lo hacen en un entorno urbano-forestal. Fue el caso de los de Valencia, donde las labores de extinción buscaban salvar “árboles, personas y casas. Nos costó pero conseguimos ganar la batalla al fuego”, que hoy está controlado.
“Seguiremos luchando. Vivimos incendios forestales a diario. Cuando llegué el jueves al fuego de Cortes venía de sofocar llamas en otro punto de la provincia. La ropa todavía me olía a humo”.
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COMENTARIOS
3penrose 08/07/2012 | 10:14
En este pais siempre pasa lo mismo, ¿quien fue el máximo responsable de esta catástrofe? Según tengo entendido una negligendia de un hdp que quemó unos rastrojos.
Da igual que sea intencionado o una negligencia, ¿a quien se le ocurre quemar rastrojos con 40º y con viento? Luego, ¡ha sido sin querer!
Las consecuencias miles de hectareas afectadas, millones de pérdidas por culpa de un imbecil, y visita al juzgado y a la calle.
Lo normal en USA o cualquier pais de gente responsable, meter a este tio en la carcel de por vida, que se joda y que aprenda.
Sea mas o menos responsable el caso es que en Galicia todos los años detienen a unos mil hdp que incendian intencionadamente y los sueltan a todos.
Y en el gran incendio de Guadalajara a los hijos de perra que lo hicieron les advirtieron que era peligroso hacerlo, les dijeron que se metieran en sus asuntos, luego encima un monton de muertos, ¿algún juez los va a meter en la carcel? seguro que no o, ¿algún familiar de las victimas se va a tomar la justa justicia por su mano? menos aun, este es un pais de castrados y asi nos va.
2Fernan Gonzalez 08/07/2012 | 10:12
#1 De esta crisis tan sólo reconforta saber una cosa: saldremos de esta crisis con la lección aprendida de lo que no se debe volver a hacer.
1sylvia 08/07/2012 | 08:40
Siempre me sobresalta la noticia de un incendio. Las llamas se llevan la masa forestal, los bienes, y desgraciadamente aveces a las personas. Pero hay otros daños colaterales cuya recuperación es tan costosa o mas que es el propio suelo. La pérdida de sujeción de la masa vegetal, arbustos principalmente, y las lluvias en terrenos con cierta pendientes, suponen ineludiblemente un arrastre y perdida de suelo fértil, lo que en muchas ocasiones es el antesala de la dessertización. Me gustaría pensar que nuestro patrimonio natural, de animales y bosques, que tan afectados se quedan tras un incendio, son para los políticos y autoridades tan importante como los rescastes y recortes. Señores con unas previsiones mas realistas, quizás no se hubiera despilfarrado tanto recurso en infraestructuras multimillonarias, hoy podríamos haber creado equipos de trabajo, que velasen por la preservación y recuperación de ese patrimonio natural, que será una herencia mucho mejor que la de aeropuerto inservible. ! Gobernantes que no consideren aprovechar las épocas de bonanza para desarrollar este tipo de programas, sobran¡ Estas medidas son a la postre son puestos de trabajo en momentos de crisis.