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Ángel Martínez 01/01/2012 (06:00h)
1.100 millones de euros y cerca de 50.000 puestos de trabajo indirectos. Esta fue la aportación de las Estaciones de Esquí españolas a las comarcas de montaña durante la pasada temporada. Un balance positivo gracias a los más de cinco millones y medio de visitantes globales y a las abundantes nevadas de noviembre. Precisamente, lo que ha escaseado este año. Un otoño seco y muy largo ha retrasado la llegada de la nieve, arruinando el importante puente de diciembre, en el que las estaciones facturan entre el 10 y el 20% de las ganancias de toda la temporada. Poco han tardado en surgir los malos augurios sobre el futuro del sector, erigidos principalmente sobre el calentamiento global.
Es una controversia recurrente. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) alertó hace tiempo que la economía de las regiones europeas que viven de los deportes de invierno se verá amenazada por el cambio climático. Su estudio revelaba que una de cada tres estaciones de esquí de los Alpes serán inviables si la temperatura media del macizo centroeuropeo aumenta dos grados, porcentaje que se elevaría a dos de cada tres si el incremento es de cuatro grados. Alemania y Austria, donde el 4,5% del PIB proviene del turismo invernal, figuran entre los países más amenazados.
En España, un informe de Medio Ambiente dio la voz de alarma en 2007. Advertía que muchas estaciones tendrán que reconvertirse en estaciones de montaña porque “la nieve será cada vez más escasa en cotas bajas, como ya constatan los esquiadores veteranos. Los empresarios han llevado a cabo importantes inversiones en la producción de nieve artificial cuya rentabilidad a largo plazo es incierta”. Expertos consideran que el previsible descenso de la innivación natural, tanto en términos de precipitaciones en forma de nieve como de permanencia de la cobertura nival, ha inducido a las estaciones de esquí a unas estrategias de adaptación costosas y cuestionables, basadas en incrementar las inversiones en cañones y en subir en altitud para garantizar una cantidad de nieve aceptable.
Los críticos aducen que, con la mejora de las técnicas de innivación artificial (cañones de última generación), la mayoría de los operadores, respaldados por ayudas públicas importantes, parecen convencidos de poder hacer frente a las predicciones de cambio climático. No obstante, si se confirmaran dichas predicciones, la irregularidad de la innivación natural y el acortamiento de la temporada plantearían serias incertidumbres sobre la rentabilidad de las inversiones en determinados centros turísticos pirenaicos de mediana montaña, cuyo peso en la economía de la zona es fundamental.
Sin embargo, desde Atudem, la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña, que agrupa a 33 estaciones españolas, niegan la mayor. "Este año hemos perdido el puente, porque el otoño fue muy seco y acabó con la base, pero llevamos varias temporadas abriendo a principios de noviembre porque hemos tenido el aliado meteorológico. Esta temporada solo Sierra Nevada, que tenía unas condiciones fantásticas, y Béjar en Salamanca pudieron funcionar, pero estamos en lo normal en nuestro país", explica a El Confidencial Paloma García, directora gerente de Atudem. ¿Es, entonces, la temporada de esquí cada vez más corta por falta de nieve? "No. No estamos registrando menos meses de explotación, al contrario. Muchas estaciones (españolas) cierran en el mes de abril con tres metros de nieve. Y llevamos varios años abriendo en noviembre. No sabemos de dónde proceden los datos utilizados para elaborar el informe de Medio Ambiente (de 2007) pero los registros de nevadas o espesores indican lo contrario. Este es un sector muy pequeño que sin ayudas y con muchísimo esfuerzo, dado que gran parte de la facturación se dedica a inversiones para la siguiente temporada, logra muy buenas cifras", concluye.
El ejemplo de Aragón y Cataluña
Sirva Aragón como ejemplo de la importancia trascendental de este sector. Las estaciones de esquí aragonesas generan un total de 1.300 empleos directos y 15.000 indirectos durante la campaña de nieve, según la Consejería de Economía y Empleo. Y es que, de las 29 estaciones de esquí alpinas, 7 se sitúan en Aragón, comunidad que más dominio esquiable tiene junto a Cataluña. En el Pirineo catalán, un año de sequía de nieve y altas temperaturas hace temblar al negocio hotelero de las comarcas de montaña, con un modelo turístico que lo ha fiado todo al esquí. La mayoría de complejos ubicados a pie de pista ni tan siquiera abrieron sus puertas el primer fin de semana del puente de la Constitución. La Val de Ruda (en la cota 1.500 de Baqueira) o el Pla de l'Ermita (a pocos kilómetros de Boí Taüll) son dos ejemplos de lo que algunos geógrafos han bautizado como "monocultivo del esquí". Tras un mal comienzo de temporada, el sector muestra un cierto optimismo para el nuevo año. Desde Atudem aseguran que las últimas nevadas han ayudado mucho después de un mes de diciembre "más flojo", a excepción de Sierra Nevada, "que estaba en unas condiciones fantásticas". A día de hoy las pistas abiertas mantienen espesores "notables".
OPINIONES DE LOS LECTORES,
3 COMENTARIOS
3 .- La verdad es que no recuerdo un mes de diciembre tan seco en el centro de la península desde hace mucho tiempo, y eso unido a que octubre y noviembre no han sido muy proclives en lluvias me hace temer lo peor, ya que enero no parece distinto.
De todas formas, en lo que a estaciones de esquí se refiere, de haber un año malo de nieves, que sea en uno de crisis. Lo jodido sería que en pleno boom económico no pudieran abrir porque la naturaleza no les deja.
Me preocupa más el campo, que si las cosas ya van mal, con esta sequía...
2 .-
Cuando una estación de esquí quiebra, acaba en manos de alguna empresa pública autonómica, difícil veo el reajuste de la oferta de estaciones a la actual demanda, si esto sigue así acabarán siendo todas públicas… y que siga la fiesta.
En la costa los empresarios trabajan más o menos durante tres meses seguidos, ya desde hace años en las estaciones esquí se trabaja: el Puente de la Inmaculada [si hay suerte], navidad, semana blanca y semana santa si cae pronto, o sea en 4 meses y medio hay reales de trabajo unos 40 días.
2012 le toca entre otros sectores a los hoteleros ojala me equivoque pero veremos caer a muchos y algunos de los grandes, una buena y acertada reforma laboral puede salvar a algunos, pero Mariano tendrá que echarle pelot**, y no parece que vaya a ser así.
1 .- Con toda la que está cayendo y sin nieve... mala pinta tiene la presente temporada.
Espero que aprovecharan durante los tiempos de bonanza porque creo que van a tener que apretarse el cinturón unos cuantos agujeros.