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UNA MUJER QUE MATÓ A UN VIOLADOR REÚNE 5.000 FIRMAS PARA SU INDULTO

Justicia restaurativa o por qué el ojo por ojo no es una solución

Justicia restaurativa o por qué el ojo por ojo no es una solución

Mari Carmen y su hija durante una entrevista (EFE)

Carlos Camino  13/02/2011  (06:00h)

El detonante de todo fue una simple pregunta: “¿Qué tal está su hija?”. Mari Carmen, vecina de Benejúzar (Alicante), no pudo contener la rabia y, tras buscar gasolina, quemó vivo al hombre con el que acababa de hablar en la parada del autobús y que siete años antes había violado a su hija, que por entonces tenía 13 años. El Pincelito sobrevivió sólo unos días a esta agresión que le abrasó el 60% de su cuerpo.

Cuatro años después, en julio de 2009, la Audiencia Provincial de Alicante condenó a esta madre a una pena de nueve años y medio de prisión y a una indemnización de 140.000 euros. Menos de un año después, el Tribunal Supremo, tras aplicarle la eximente incompleta de trastorno mental transitorio, rebajó a cinco años y medio su condena. Apenas han pasado seis meses desde esta última revisión y la representación legal de Mari Carmen ha logrado reunir 5.000 firmas que reclaman su indulto.

No es un caso único en España. Hace pocos meses, un jurado popular de la Audiencia Provincial de La Coruña pidió el indulto parcial para una mujer que mató a su marido tras 34 años de malos tratos. Los dramáticos testimonios escuchados durante el juicio conmovieron a buena parte de los miembros del jurado que sí que la consideraron culpable del homicidio.

Sin embargo, diversos expertos no consideran que estos apoyos sean un guiño a favor de la Ley del Talión. Para Gonzalo Caro, politólogo, “sentir empatía no significa dar una justificación”. Muchas de las personas que firmaron a favor del indulto no estaban justificando un crimen, sino simplemente poniéndose en su lugar.

Algo en lo que coincide con la socióloga Cristina Sánchez, quien explica a El Confidencial que “la idea del ojo por ojo ya no forma para de nuestra cultura, pero no está tan lejos de nuestra reacción visceral. Los firmantes se sitúan en el lugar del otro”.

La Justicia, “al poner énfasis en castigar el delito y no en reparar a la víctima, genera cierta frustración, que da lugar a un proceso de empatía”, comenta Caro. “Es una cuestión bastante general. Los sistemas de justicia buscan castigar al infractor, pero se olvidan de las víctimas. La correcta atención de éstas es una asignatura pendiente”.

Esta frustración puede degenerar en reclamaciones para endurecer las penas por graves delitos. En la memoria colectiva quedan las reivindicaciones por cambiar la Ley del Menor tras el caso de Sandra Palo, o la petición de la cadena perpetua en España tras el caso Mari Luz. “Con medios de comunicación irresponsables y con políticos irresponsables, es posible que se modifiquen leyes como éstas”, advierte Caro, a pesar de que “España tiene una de las tasas de criminalidad violenta más bajas de Europa y uno de los índices de población reclusa más altos”. Por su parte, Cristina Sánchez no cree que estas protestas sean peligrosas, ya que “es bueno que la ciudadanía exprese su malestar”.

Reparar a la víctima

Una de las alternativas para evitar casos de vendetta es la justicia restaurativa, que se centra en la reparación del daño causado. Virginia Domingo, presidenta de la Asociación Científica de Justicia Restaurativa, explica a este periódico que las víctimas muchas veces no se sienten escuchadas y que esto no les ayuda a superar el trauma.

“La Justicia debería escuchar las necesidades de las víctimas para superar el delito. La víctima debe decidir cómo ser reparada. Debe participar en el proceso de curación de sus heridas”, explica Domingo, que cree que en este caso ha habido muchas víctimas y ninguna de ellas ha sido escuchada adecuadamente por la Justicia.

Para llevar a cabo este paradigma de justicia se deben llevar a cabo varias reuniones tanto con el infractor como con la víctima, y si esta última así lo desea, una entre ambos. La asociación española se dedica a casos sin mucha gravedad, pero en Estados Unidos se trabaja incluso en violaciones. “El infractor debe asumir que ha hecho daño. Sin estas reuniones, muchas veces se creen simples víctimas del sistema”.

“En muchos casos, la condena lo que hace es retrasar el problema. Hay que concienciarse de que lo mejor es prevenir”, cuenta Domingo que añade que en la mayoría de los casos, las víctimas piden a su agresor disculpas y un compromiso de que esto no se vuelva a repetir.

Con respecto a los casos de los padres que reclaman mayores penas en la televisión, Domingo lo tiene claro: “Al no sentirse reparados por la Justicia van a seguir sintiéndose víctimas toda su vida. Necesitan llorar su pena y superarlo”. Puede que este paradigma sea un primer paso.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 11 COMENTARIOS

11 .- A lo mejor la gente se toma la justicia por su mano porque ve que aquí no hay justicia. Que se proteje a ladrones, atracadores, estafadores, violadores e incluso asesinos.

Y yo me pregunto, como es posible que todos estos sociólogos y psicólogos y abogados defensores que se pasan media vida estudiando enseguida ven y denuncian que se vulneran los "los derechos humanos" de los acusados, pero nunca ven los de las víctimas. Y si no, a echar la culpa a la sociedad, que siempre está ahí para tragar....

felixin

14/02/2011, 09:47 h.

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10 .- ¿Por qué es tan "descabellado" que un terrorista pague sus crímenes con cadena perpetua y trabajos forzados en favor de sus víctimas? ¿Acaso no es de estricta justicia, acorde con el delito, que se haga pagar al reo resarciendo a sus víctimas? No es una cuestión de venganza, sino de estricta justicia reparativa y, a la vez, de un resarcimiento social del delincuente. Si se supone que la prisión es, a la vez, un castigo y una forma de reeducación hacia la reinserción del delincuente, ¿qué mejor reinserción que el resarcimiento a la sociedad y a las víctimas por los delitos cometidos?
Pero ¿por qué nuestros políticos son tan reacios a esas medidas?
Probablemente por esa amalgama viscosa que conforma el espíritu de un político, hecha de hipocresía, cobardía, mentira, desidia y prepotencia. No hay más que comprobar lo fácil que les resulta desvirtuar las palabras y los conceptos más nobles poniéndolos al servicio de sus más inconfesables intereses bastardos.

Hermano Lobo

13/02/2011, 21:38 h.

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9 .- #8 No estoy del todo de acuerdo con usted ,pero si en una gran Parte .yo seria partidario de una cadena perpetua en toda la extensión de la palabra, nada de permisos, nada de bis a bis y si mucho de picar piedra pero eso no lo tendremos hasta que violen torturen, y luego maten a la hija de un político de altos vuelos del PESOE mientras tanto a esta gentuza lo que les pase a las victimas se la trae floja
Véase el caso de Juana chao

nul

13/02/2011, 15:22 h.

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8 .- El único terrorista, asesino, violador, etc. que no volverá a causar daño es el muerto. En el cementerio no hará daño a nadie más. Cierto que eso no conseguirá que los muertos o los violados vean reparado su daño pero seguro que a nadie más dañarán.

¡Ya está bien de "derechos" para los delincuentes! Aquí en España sólo los delincuentes tienen derechos. Las víctimas, ¡a jodernos! Y a callar o nos dirán de todo. El ejemplo palmario son los niñatos que mataron a Marta del Castillo. Llevan años riéndose en la cara de la policía, jueces y de esos psícólogos y "expertos" que tanto se creen que saben. Miren uds.: a esos niñatos se les hubiera dejado 10 minutos con la Guardia Civil de Franco y en tres minutos hubieran cantado a hostia limpia. Después, a picar piedra 40 años hasta el último día aunque personalmente yo preferiría empalarlos en la plaza mayor como escarmiento. Seguramente conseguiríamos que más de uno se lo pensara antes de comerter un delito.

Toda mi solidaridad y cariño hacia los padres de Marta que después de tanto tiempo ni tienen ni unos miserables huesos que poder llorar. Eso sí, los niñatos tienen todos sus "derechos". ¡Asco de país!

caspeju

13/02/2011, 13:49 h.

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7 .- Da mejor resultado la ley del talionazo que la ley del talión: dos ojos por ojo, tres dientes por diente...
El refrán también lo entiende así: El miedo guarda la viña. Si el dueño de la viña tiene fama de no consentir broma alguna, nadie robará en su viña. Si tiene fama de buena persona, todos cogerán de su viña...
La venganza no tiene como motivo reparar, pues nada repara; el principal motivo de la venganza es avisar: Ved, todos, lo que le pasará a quién me haga ésto.
En las sociedades civilizadas, el Estado ha asumido la venganza personal... no sé por qué...
Y por éso ha perdido su carácter vengativo: es más, el Estado - en realidad, las personas que ejercen los poderes del Estado - aplican, o no, la venganza, según convenga a sus intereses político/personales.
Para dar, a tal traición, cierta apariencia de bondad, las leyes hablan de reinserción del delincuente, y bobadas semejantes...
Pero las personas no han olvidado, para nada, el acto vengativo...
No pido justicia, cuando yo la puedo tomar por mano, o algo así le dijo Pedro Crespo, Alcalde de Zalamea, al Coronel del Regimiento al que pertenecía el capitán que Pedro había ahorcado.

taraza

13/02/2011, 12:59 h.

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