16/07/2011
(06:00h)
Cuentan con mecanismos de comunicación específicos, virtuales y personales, a través de los cuales ponen en contacto a personas de diferentes ciudades para que acudan a impedir desahucios acordados por los jueces. Han sabido, además, hacer visibles esos enfrentamientos, que suelen estar acompañados por cámaras de televisión, de forma que la sociedad sepa no sólo que los lanzamientos se están deteniendo, sino que la familia expulsada de su vivienda tendrá que seguir pagando al banco por ese piso del que ya no podrá disfrutar. Y ambas cosas están siendo notablemente efectivas, toda vez que están ganando cada vez mayores simpatías entre una población que se ha acostumbrado ya a utilizar términos como dación en pago como sinónimo de justicia.
Pero la tarea principal de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, asegura su portavoz, Ada Colau, no ha sido el de volver visible un problema, sino el de recuperar a unas personas que estaban emocionalmente rotas. “Cuando empezamos a trabajar hace dos años, nos encontramos con una problemática masiva que afectaba a cientos de miles de personas, muchas de las cuales estaban hundidas porque no sólo iban a perder su vivienda sino que iban a tener que pagar de por vida un dinero que no tenían. Pudimos hacerles ver que no era un problema individual, sino colectivo y que tenía que ver con leyes que se podían cambiar”.
A partir de entonces, y de una fuerte vinculación con el 15M, que puso la reivindicación sobre la vivienda entre sus asuntos prioritarios, el número de desahucios detenidos se ha multiplicado, ya que hay más gente dispuesta a defenderse, más personas presentes para impedir el desalojo y una opinión pública que tiende a ver con buenos ojos estas resistencias. Finalmente, mediante la campaña Stop Desahucios, asegura Colau, “se ha logrado generar un clamor popular que está consiguiendo que se puedan discutir temas como la dación en pago o el cambio de la ley hipotecaria”.
Sin embargo, esta no es la única forma de enfocar el asunto. También hay quienes aluden a que muchos de los hipotecados suscribieron un contrato que nadie les obligó a firmar y que si ahora no pueden pagar aquello que acordaron, deberían haberlo pensado antes. En gran medida, la crisis actual tiene que ver, aseguran muchos expertos financieros, con personas que quisieron vivir por encima de sus posibilidades y que, una vez devueltos a la realidad, quieren evadirse de las responsabilidades que contrajeron. Y eso sin contar a aquellos que compraron la vivienda para especular y que ahora pretenden que otros se hagan cargo de su mala apuesta.
Esta visión, según Colau, es notablemente errónea, toda vez que las personas que se hipotecaron sí están cumpliendo con sus responsabilidades, toda vez que están perdiendo la propiedad de su vivienda. “Al contrario que las entidades financieras, que fijaron las condiciones de los préstamos, que hicieron las tasaciones y que eran conscientes de lo que estaba ocurriendo en el mercado internacional. Había una parte que tenía mucha más información que otra, y que por tanto tenía una posición de superioridad a la hora de firmar el contrato. Y sin embargo, es esta parte la que no quiere asumir responsabilidad alguna”.
Lejos de ello, asegura Colau, “están intentando rentabilizar al máximo la situación, revisando las tasaciones firmadas y obligando a que mucha gente pague hasta el 150% del valor real de la vivienda. En segunda instancia, señala Colau, tampoco las administraciones públicas quieren afrontar sus responsabilidades, ya que no sólo dejaron actuar a las entidades financieras, sino que alimentaron activamente esta situación, liberalizando el crédito, desgravando la compra y mandando continuos mensajes de que alquilar era tirar el dinero cuando por el mismo precio se podía tener una vivienda en propiedad. Pretender ahora que los más vulnerables sean los únicos que carguen con la responsabilidad es como mínimo injusto”.
Pan para hoy y hambre
Pero parece que eso será lo que ocurra, asegura Eugenio Pérez de Francisco, profesor de derecho de la Universidad Nebrija, porque las acciones que se están llevando a cabo para detener los desahucios sólo conseguirán aplazar brevemente la situación. “Una vez acordado el desahucio por el juez, se fija fecha para el lanzamiento, y a él concurre un agente judicial, que normalmente acudirá con la policía municipal, con la misión de cambiar la cerradura y dar la posesión del piso al propietario legal. Puede ocurrir que por razones de orden público y para evitar alteraciones graves, el desahucio se suspenda, pero lo volverán a señalar para otro día, el primero de los posibles. De modo que quizá periodísticamente estas acciones sean muy llamativas, pero son pan para hoy y hambre para mañana”.
Sin embargo, asegura Ada Colau, que el desahucio se pare es más importante de lo que parece, dado que también puede servir como elemento de presión. “Nuestra asociación intenta negociar antes y después del desahucio: hablamos con la entidad financiera, con el ayuntamiento y con los servicios sociales e intentamos toda clase de posibilidades, como que los antiguos propietarios puedan permanecer en la vivienda en régimen de alquiler. Si eso no se consigue hacemos una convocatoria pública para detener el lanzamiento mediante la resistencia ciudadana, para aplazarlo al menos unos meses. Esa acción también sirve para que aumentar la presión y para poner rostros a las estadísticas y que la gente visualice las consecuencias reales de las docenas de desahucios que se dan cada día en España”.
Pero el objetivo también es presionar a la banca para que recapacite y acabe aceptando sentarse a negociar. Según Colau, en algunos casos lo consiguen, “sobre todo cuando concurren intereses contables suyos. Antes había más casos en que estaban de acuerdo en la dación en pago pero ahora son más reticentes. Además, hay entidades financieras que acceden en unos casos y no en otros, o que de repente cambian su política y no aceptan lo que antes sí aceptaban”.
Por eso, el horizonte último es provocar un cambio de legislación, ya que “si la ley sigue protegiendo que los bancos puedan quedarse con la vivienda y que además los desahuciados tengan que seguir pagando, será muy difícil que las entidades financieras actúen de otra manera”. Y efectivamente, asegura el de la Nebrija, la ley lo permite, con lo que se puede decir que es injusto pero no que sea ilegal “Una vez que hay una sentencia y que el juez ha ordenado el lanzamiento, es muy raro que el banco dé marcha atrás: si les debes decenas o cientos de miles de euros, el banco los va a cobrar, y lo demás le da igual. Pero también le pasaría a un particular: si alguien te debe dinero, no se lo vas a perdonar porque sí”.
Por eso, asegura Colau, la solución estriba en un cambio de la legislación hipotecaria que vaya más allá del simple reconocimiento de la dación en pago, algo que nuestro ordenamiento jurídico ya contempla, pero que resulta de difícil aplicación en un contexto en el que la capacidad de negociación de las partes es tan desigual.
En realidad, señala Emmanuel Rodríguez, autor de La crisis que viene (Ed. Traficantes de sueños) “estamos viendo en un absoluto gobierno de las finanzas, que no sólo están especulando con los bonos de deuda soberana para cobrar mayores intereses, sino que están trasladando este mismo tipo de acciones al campo de la vida cotidiana. Cada vez más provisiones básicas, como la sanidad, las pensiones o la educación están obligadas a pasar por el crédito con el objetivo de que los bancos obtengan mayor tasa de beneficios. La vivienda es un buen ejemplo, ya que se convirtió en un mercado especulativo en el que la gente tuvo que contraer créditos hipotecarios imposibles a cuyo pago destinaban porcentajes altísimos de los ingresos mensuales, y ello justo cuando los costes de producción del bien eran muy bajos”.
Esta financiarización de la vida cotidiana, trazada con la intención de que los bancos tengan mayores ganancias, asegura Rodríguez, es la que ha llevado al 15M a tomar como referencia central temas como la vivienda. “Elementos básicos para la vida, como las pensiones, la educación o la vivienda, que eran asumidas por el estado de bienestar europeo, están siendo convertidas en un terreno abonado a la privatización financiera tras la retirada del Estado”. Por eso entiende natural esa vinculación de las acciones para detener los desahucios con el 15 M y prevé que esta será una de las formas que harán que el movimiento siga activo. “Habrá generación de debate público al margen de los grandes medios de comunicación y habrá movilizaciones, pero también proseguirá en la lucha contra los desalojos, ya que es fundamental que se encuentren espacios donde los conflictos se hagan carne, en los que exista una ocupación simbólica del espacio público que fuerce a tomar decisiones a los poderes públicos”.
En definitiva, la campaña para detener los desahucios es también buena muestra de la conflictividad contemporánea, poco dada a centrarse en el mundo del trabajo, como ocurrió durante la segunda mitad del siglo XX, y mucho más articulada a través de acciones que hagan visibles las resistencias que se producen en asuntos concretos, que van desde las hipotecas hasta la inmigración. Las tensiones que se están viviendo en Lavapiés, donde los antidisturbios han tenido que hacer acto de presencia varias veces en las dos últimas semanas (hubo manifestaciones espontáneas para impedir que la policía detuviera a un inmigrante que se había colado en el metro o a otro al que acusaba de traficar con drogas) son una buena expresión de cómo el descontento generalizado cristalizará en diferentes conflictos.LA OPINIÓN DE LOS LECTORES
44
COMENTARIOS
44trazo 17/07/2011 | 09:15
#43 Es totalmente cierto que la banca se ha llenado de colocadores, no ya sin escrúpulos, que también, si no de analfabetos funcionales.
Durante los últimos 12 años, la banca ha colocado a todos los licenciados en ecnómicas que salían como churros y sólo les pedía colocar.
Sin embargo, en le artículo ha demagogia para aburrir:
1. Dice una que la banca ha revisado tasaciones para hacer pagar más. Estupefacto me quedo. Las hipotecas firmadas están firmadas y se paga lo que marca la escritura, la tasación ni se revisa ni se valora.
2.Dicen ue una de las partes contaba con más información que la otra, Que la banca contaba con información internacional. Puro frikismo conspiranoicol. Pero alquien cree que si en la banca se hubiese olido el pastel de la crisis, se hubieran dado estas hipotecasm cob el problema de morosidad que tienen ahora?.
3.Dicen que la banca está gobernando porque se está enriqueciendo con la deuda soberana. Lo que faltaba. Otra burbuja, otro marrón, porque la deuda soberana tiene cada vez más riesgo, y si la banca no estuviese comprando deuda soberana, en muchos países hace meses que no se hubiesen podido pagar los sueldos de funcionarios y otros servicios.
43optimalista 17/07/2011 | 08:06
#40 Cuando trabajas de comercial de un producto, y vives en una zona, lo que te interesa es que ese producto haga lo que dice, que funcione. Si lo que vendes es una estafa, te vas creando un nombre, y al final nadie quiere comprarte.
Conozco el mundo de la banca desde el año 2000 y te puedo asegurar, que antes se hablaba de vender y, a partir del año 2002-2003, se hablaba de "colocar", hay una diferencia.
Antes había profesionales de la banca y después llego un momento en que lo que había era chavalería que se metía por el glamour, muchos de ellos no eran ni de la localidad donde trabajaban, un poco como los antidisturbios, que nunca son de la ciudad en la que están pegando los palos.
Mira, ya se que suena muy bien, ese aire machote de paga tus deudas y todo eso, un poquito de calvinismo del oeste, del honor de pagar las deudas y tal y tal.
Esta gente, la banca, tiene dos opciones; o son unos estafadores o son unos incompetentes. Sabían de todas que la gente confíaba en ellos, he oído cosas como, -Oye chiquita, y si suben los tipos de interés ¿cuanto pagaré? Na, doña Concha, o, Ná, Jose Luis, 100 ó 150€.
Es-ta-fa-do-res
42Alekhine 16/07/2011 | 20:47
#36 Lleva usted razón en lo que dice. Creo que lo ha hecho bien y ha tenido suerte. La pena son los casos en que se pierde el trabajo, y por ello es recomendable hacerse un seguro que cubra esta posibilidad.
Cada quien tiene que saber hasta cuanto se puede endeudar sin quedarse sin un céntimo para ahorrar o bien simplemente para cubrir otros gastos y necesidades.
No en todos los casos, pero del 2000 al 2008, muchos compraron viviendas para especular, con el compro a 300.000 y vendo el año entrante a 450.000. A estos les cayó la crisis inmobiliaria como una lápida. También a los que compraron a 450.000 con hipotecas con cuotas de más del 50% de su salario. Muchas cajas y algunos Bancos daban las hipotecas muy alegremente para cancelar préstamos a promotores.
El que lo hizo bien y con prudencia lo de la burbuja le afectó nada o poco. En fin, que disfrute su casa/piso, que ya es suyo.
41cubillo1940 16/07/2011 | 19:36
#14 .-Revolucionarios nuevos del siglo XXI?.
Desde que el mundo es mundo, loa únicos revolucionarios que han existido y seguirán existiendo[como ud. da buena prueba], son los que claman por una anarquía[muy comunista ella], que le permita hacer de "okupa" 1º, y posteriomente que le concedan un piso que ha robado en propiedad[sino, no tendría gracia].-
Vaya morro que hay que tener para decir que:
"Confia en que cuando no pueda pagar el alquiler vengan unos revolucionarios a protegerle".Para llorar!
40cubillo1940 16/07/2011 | 19:29
#11 y #10.-Optimalista.-Esa no es forma de debatir.Insultar porque sí, es de mala educación.Hay que argumentar, cosa que me temo no tiene.-
39aliado1 16/07/2011 | 18:33
Yo creo que la gente no sabe lo que es un Banco. Es una empresa con millones de accionistas, que en su mayor parte son de la clase media, y que han invertido sus ahorros para que les den un dividendo. Incluso, hay gente jubilada que, buena parte de sus ingresos, lo obtienen de sus acciones. Lo mismo ocurre con la gente que ha depositado allí sus ahorros esperando que les abonen los intereses prometidos.
Por otra parte, no creo que la gente que ha pedido hipotecas haya ido obligada a pedirlas. Todo el mundo sabe que los préstamos han de pagarse y no se puede vivir a un nivel que no corresponde a tus ingresos.
Igual digo de los que están alquilados. Hay muchos dueños de casas que obtienen una buena parte de sus ingresos del alquiler y, si no les pagan, pueden tener problemas para llegar a final de mes, aparte de los gastos judiciales para solucionar ese problema.
Creo que tenemos que mirar los dos aspectos del problema y sólo estáis mirando uno de ellos. No me parece justo.
Saludos.
38cursoweb 16/07/2011 | 18:10
#37 Es que habrá casos y casos. Por ejemplo, no estoy muy a favor de aquellos desahucios de alquilados. Si no pueden pagar el alquiler, que se vayan, no están perdiendo un piso ni nada.
Y con los hipotecados, pues depende. Es tremendamente injusto los casos de tasaciones hiperinfladas en el momento de la compra, y minimizadas en el momento del embargo, y que encima se siga con una deuda frente al banco por ello. Aquí la responsabilidad es de los bancos, siempre que los motivos por los que se ha dejado de pagar sean lógicos, como paro, desgracias familiares...
37ortensio 16/07/2011 | 15:21
#36 Si la gente esgrime que no está capacitada para tomar ciertas decisiones importantes en la vida y hay que entender esa circunstancia, lo que yo digo es que si no vales para ciertas cosas, tampoco vales para otras.
Por supuesto, las entidades financieras tienen que aflorar toda la "caca" inmobiliaria en balance, previo paso por cuenta de resultados. Las consecuencias de su irresponsabilidad deben materializarse también.
Pero si este tipo de comportamiento se generaliza, lo que va a conseguir es encarecer y dificultar más aún la obtención del crédito.
36ortensio 16/07/2011 | 15:07
Esto es cansino. Yo compré una vivienda en el 97 [precio razonable] y la vendí a los 3 años por problemas con los vecinos y porque necesitaba una casa más grande. En ese momento el mibor [todavía había mibor] estaba por encima del 5% [¿se imaginan el euribor al 5% hoy?]. Ese hecho paralizó el mercado inmobiliario. Me costó mucho vender mi casa y estuve 2 meses con 2 hipotecas hasta que conseguí venderlo. Mi casa nueva la tasó tinsa y no dió la tasación ni para el 80% del valor de la vivienda. Teníamos algo de ahorro y hubo que ampliar la hiopteca de la casa en venta. Una vez vendida la primera casa se suavizaron bastante las cosas [por cierto, no gané un duro con la venta]. Desde entonces, nuestra vida familiar se ha caracterizado por el ser muy estrictos en el gasto y los caprichos, tasados. Resultado; la hipoteca pagada en menos de 11 años. La gente tiene que asumir que ser responsable es asumir las consecuencias de los actos propios. Como le decía yo el otro día a una persona que está a favor de los del stop desahucios: ¿es que la gente adulta quiere que se le trate como niños? ¿No saben asumir responsabilidades? Añadí: ¿por qué debería esta gente tener derecho a voto? Sigue