CASTAÑEDA SE RETRACTA EN UNA ENTREVISTA EXCLUSIVA A EL CONFIDENCIAL

“Mis declaraciones sobre Agag fueron un calentón. Sigo teniendo con él una excelente relación de amistad”

La colombiana Debbie Castañeda, elegida Señorita Bogotá en 1996, reúne muchos atractivos para ser objeto de atención de los diarios italianos. Es hermosa, mide 1,85 metros,

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“Mis declaraciones sobre Agag fueron un calentón. Sigo teniendo con él una excelente relación de amistad”
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    La colombiana Debbie Castañeda, elegida Señorita Bogotá en 1996, reúne muchos atractivos para ser objeto de atención de los diarios italianos. Es hermosa, mide 1,85 metros, proviene de un país exótico, ha salido en el cine y la televisión y, sobre todo, es amiga de Silvio Berlusconi. Después de que su nombre apareciese de forma tangencial en una investigación por extorsión al primer ministro, esta exmodelo ha vuelto a la prensa por su implicación en una investigación que la Fiscalía de Nápoles mantiene abierta por un posible caso de comisiones ilegales.

    Estos porcentajes eran al parecer cobrados en las ventas que el consorcio militar y aeronáutico italiano Finmeccania realizaba a países como Colombia, Arabia Saudí o Malasia. Castañeda, quien trabajó como asesora externa para esta empresa desde enero de 2009 hasta el pasado mes de julio, esperaba cobrar una comisión de seis millones de euros por un contrato de 600 millones entre Finmeccanica y el Gobierno colombiano. La negociación, que no llegó a buen puerto, fue llevada a cabo por Alejandro Agag, yerno del expresidente José María Aznar. Agag había sido presentado a los responsables de Finmeccanica por Castañeda, por lo que ésta consideró que tenía derecho a un uno por ciento de la operación.

    En la transcripción de una conversación telefónica solicitada por la Fiscalía, la colombiana se quejaba de que el marido de Ana Aznar Botella no respetase lo acordado: “Alejandro me ha robado seis millones de euros, ese gilipollas, seis millones de euros. ¿Sabes lo que es esa cifra para mí?”. Castañeda justifica estas palabras por un “calentón temporal” y asegura que sigue manteniendo una “excelente relación de amistad” con Agag. “Lo único que demuestran esas escuchas es que lo que yo hago es trabajar”, explica a El Confidencial. “Además este contrato nunca se firmó. Por lo tanto, trabajamos gratis, como ocurre muchas veces en estas transacciones. Sólo cobras si al final se firma y se cumple el contrato. En esta ocasión ganó otra empresa, no Finmeccaninca”. 

    En otra llamada, en este caso realizada a su jefe en el consorcio italiano, Paolo Pozzessere, la exmodelo anuncia su intención de contar lo ocurrido a Berlusconi, quien es amigo de su marido, el empresario Marco Squatriti. Fue Squatriti el que le presentó al primer ministro, dando inicio a una relación de amistad que ella aprovechó para sus labores como “embajadora oficiosa” de Colombia en Italia. En la conversación con Pozzessere asegura que le dirá a Il Cavaliere: “Yo no puse nada por escrito porque pensaba que él, siendo de una excelente familia y siendo quien es, no podía comportarse así. Pero lo ha hecho y tú eres la única persona que me puede ayudar, eres el único en todo el mundo al que teme, así que hazme un favor y ayúdame”.

    Castañeda relata a El Confidencial que pensó en llamar al mandatario porque si Agag quería “hacer algo que no era correcto, era importante que Berlusconi lo supiera”. “Ellos se conocen bien. Alejandro es una persona muy importante y en ese caso el único que de verdad me podía echar una mano era Berlusconi”, afirma. “Conozco a Alejandro desde hace mucho tiempo. Es una persona muy preparada y con muy buenos contactos. Por eso propuse su nombre a los dirigentes de Finmeccaninca”. 

    Respecto a la investigación por las posibles comisiones ilegales, la colombiana subraya que ella no está acusada de nada. “Los jueces sólo me llamaron en calidad de testigo por el caso del intento de extorsión a Berlusconi por parte de Giampaolo Tarantini y otros. Se busca el escándalo. En las informaciones ni siquiera se dice que el contrato no se firmó. Yo no he cometido ningún delito. El cobro de porcentajes es algo habitual en estas transacciones y no infringe la legislación”, sostiene.

    Con voz apesadumbrada, Castañeda explica que quien se encuentra en el entorno de Il Cavaliere en Italia corre el riesgo de verse salpicado por los intentos de derrumbar su Gobierno. “No están dispuestos a esperar a que termine la legislatura. Tratan de tumbarle por todos los medios y esto nos afecta a los que estamos cerca de él. Quien intenta hacer que Berlusconi deje el poder no le importa llevarse por delante a los que estamos en medio”.

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