BIOGRAFÍA
Juan Carlos Escudier.- 19/06/2010
Hay que pensar que ha sido un órdago y no un farol, porque de lo contrario podría salirnos el tiro por la culata. Con el país cuestionado por rumores acerca de su solvencia entre enormes presiones sobre la deuda pública, y con la banca nacional asfixiada por el cierre del crédito internacional, Zapatero llegó este jueves a Bruselas dispuesto a enseñarlo todo, a lo Full Monty, y obligó a toda la UE a acompañarle en un desnudo integral del sistema financiero que hará las delicias de tanto especulador voyeur que hay por el mundo. Algunas de nuestras entidades son feas y tienen mal tipo, pero lo que hay en el resto de Europa no son top models precisamente. El streeptease está previsto para mediados de julio y se verá entonces quién necesita realmente cirugía estética.
La cumbre de despedida de la mustia presidencia española de la UE permitió a Zapatero apuntarse varios tantos. Además del ya citado deshabillé bancario, consiguió el respaldo a su reforma laboral, lo que no ha tardado en tener efectos políticos internos. Bastó que la canciller alemana Angela Merkel pronunciara las palabras mágicas -“hemos apoyado todas las medidas y considerado que son muy importantes, incluidas las que han sido tomadas en el mercado de trabajo”- para que el nuevo Partido de los Trabajadores, antes PP, avanzara su abstención en la tramitación como proyecto de ley del decreto aprobado el miércoles. Y finalmente, gracias al impulso franco-alemán, se acordó por unanimidad defender en el G-20 una tasa a la banca, eso sí, sin precisar cuándo ni cuánto. Atribúyasele el mérito en su alicuota parte.
Volviendo a la banca, había sido el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el primero en anunciar que se harían públicos los llamados “test de estrés” de las entidades, unas pruebas de solvencia en situaciones extremas en las que se estiman los deterioros y se establecen las necesidades de capital a las que hubiera lugar. Es la estrategia del entre, compare y se encuentra alguien mejor a quien prestar, hágalo. No quedaba otro remedio, porque desde el mes de abril se había constatado que el mercado interbancario había vuelto la espalda a las entidades españoles, incluyendo a los dos grandes bancos, que han sido los que han presionado para que se den a conocer el resultado de estos exámenes.
Y aquí las vergüenzas son considerables, por mucho que llevemos años presumiendo de manera insensata de la fortaleza de nuestro sistema financiero
Sólo por la incertidumbre de no poder atender a futuras obligaciones de pago cabe interpretar la guerra por el pasivo desatada por el Santander con remuneraciones del 4% para depósitos de más de 25.000 euros, por mucho que Don Emilio niegue tensiones de liquidez y lo explique como una simple operación para captar clientes. “Yo no digo que el Santander no tenga liquidez -explicaba privadamente esta semana el primer ejecutivo de una importante caja de ahorros-. Pero sí que tenía importantes vencimientos a corto plazo y ha tomado precauciones por si no podía renovar la financiación”.
Por lo que se ha sabido, el Santander es el primero de la clase y el BBVA se encuentra también entre los mejores de Europa, pero ni las cajas de ahorro, en plena reestructuración, ni la banca mediana están para tirar cohetes. Botín, como decía ayer, está “muy contento” y le ha gustado “muchísimo” ser el primero en solvencia, pero hay entidades que han empezado a sentir un sudor frío por la espalda al saber que han de mostrar sus arrugas. Lo que se consigue, al menos es que sea toda la banca europea la que enseñe unas vergüenzas que, a tenor de las estimaciones del FMI, pueden representar unos 350.000 millones de euros en pérdidas latentes no reconocidas.
Y aquí las vergüenzas son considerables, por mucho que llevemos años presumiendo de manera insensata de la fortaleza de nuestro sistema financiero. Las cajas, por ejemplo, tienen más ladrillo en sus balances que las 10 mayores inmobiliarias del país juntas. Con el estallido de la burbuja, lo prudente hubiera sido rebajar los precios de manera fulminante, pero eso es casi como mentar a la bicha, porque sacar estos activos al mercado por debajo de su valor contable implica minusvalías en la cuenta de resultados y no hay banco o caja que se atreva a dar el paso en solitario. Así que todo el mundo espera a que se cumplen los plazos dados por el Banco de España, que ha obligado a provisionarlos al 100% antes de dos años, confiando no ya en una recuperación milagrosa del mercado sino en el consuelo del mal de muchos.
Por otra parte, la reestructuración de las cajas que está a punto de concluir ha resultado un ejercicio tan alocado que ya se da por seguro en el sector que a no tardar mucho será necesaria una segunda fase. “Tenemos claro que habrá una segunda vuelta dentro de seis meses o de dos años a más tardar. Entre tanto podemos tener recaídas y algún que otro susto”, confesaba el directivo antes citado. Lo cual, sólo puede significar que el acceso al crédito seguirá siendo un quebradero de cabeza para empresas y familias durante un largo período.
Se ha echado en falta una hoja de ruta clara por parte del Banco de España, que sólo al final dio un golpe en la mesa en la intervención de Cajasur, por la que ahora pujan las dos grandes cajas andaluzas, Unicaja y Cajasol. Esta última entidad, con una situación envidiable en el sector, es la muestra de la anarquía y de las presiones que han presidido el proceso de concentraciones. Intentó liderar una fusión con las dos cajas extremeñas, pero se vio obligada a buscar un cuarto socio por imperativo de la Junta de Extremadura para que su irrupción no pareciera una colonización. Se recurrió a Caja Guadalajara pero, entre tanto, los gestores extremeños dinamitaron la operación. Más tarde lo intentó con Caja Rioja, Insular y Laietana y cuando la unión estaba a punto de concretarse apareció Rato el de Hamelín tocando la flauta. Finalmente, fue Cajasol la que rechazó sumarse al conglomerado liderado por Caja Madrid. Soltera y sin compromiso, la Junta de Griñán confía en que construya con Unicaja la gran caja andaluza.
El Fondo de Reestructuración Bancaria (FROB) cerró el día 15 la ventanilla para la presentación de proyectos de nuevas alianzas. Se estima que habrá repartido 11.000 millones de euros en préstamos al 7,75%. Está por ver que la fórmula sea eficaz. En Irlanda, cuyos males eran muy similares a los nuestros -una especulación salvaje que casi triplicó por tres el número de casas vacías en seis años y un endeudamiento familiar que es del 180% del PIB-, se ha optado por crear un agencia nacional de gestión de activos, a las que los bancos transfieren su basura inmobiliaria con descuentos que han llegado hasta el 60% de su valor en libros. A esta primera fase le sigue otra de recapitalización privada -y pública si fuera necesario- con la obligación de que cada una de las entidades beneficiarias aseguren una cantidad de préstamos a las pequeñas y medianas empresas de 3.000 millones de euros al año, que es justamente lo que aquí se echa en falta.
Aunque se presenta al revés, lo cierto es que las dudas sobre la solvencia de la banca española es la que están provocando la desconfianza en nuestra deuda pública. Irónicamente, lo que tenemos que pagar de más por las nuevas emisiones acaba en gran medida en la hucha de los bancos nacionales, que han pasado de acumular títulos por importe de 80.000 millones en 2007 a los cerca de 150.000 millones actuales. Dado que la deuda pública sirve como aval para obtener liquidez en el BCE, el negocio es suculento y, por el momento, seguro: se consigue dinero al 1% y se compran letras y bonos que reportan el triple de interés.
El análisis de cómo se ha combatido en estos dos últimos años una crisis originada en las cloacas del sistema financiero es revelador. Se iba a acabar con los paraísos fiscales, se impondrían tasas a las transacciones financieras y un impuesto a los bancos, a cuyos directivos se les limitaría el salario, y hasta las agencias de calificación se enterarían de lo que vale un peine. ¿Qué se ha hecho hasta ahora? Recortar el sueldo a los funcionarios, congelar las pensiones, eliminar subsidios al desempleo, atrasar la edad de jubilación y, en general, preparar la demolición controlada del Estado del Bienestar.
Entre tanto, la urgente e inaplazable reestructuración bancaria sigue su curso y, como se ha dicho, puede que se cierre en falso. Esta semana se ha conseguido en Bruselas que toda Europa levante la falda a sus bancos para que enseñen las piernas. Si algunos las tienen mucho más feas que los nuestros habremos ganado una prórroga. Menos es nada.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
9 COMENTARIOS
9 .- Más allá de la chorrada de la errata sobre el titulo [a ver quién tira la primera piedra], el artículo es muy interesante. Los grandes adalides de los mercados financieros desregulados, los bancos de inversiones y agencias, son los que salieron como locos pidiendo arnica hace dos años ante la debacle sistémica, y ahora piden seriedad presupuestaria a los estados endeudados para salvarles. Y, eso sí, que no se obligue a la transparencia no vaya a verse cómo tenemos y tienen otros de sucia la ropa interior, en este proceso de "limpieza" dirigida de los mercados.
8 .- esto no hay quien lo lea!!
7 .- No se preocupe por el 'streeptease'. Muchos colegas suyos escriben 'bussines' sin rubor y nadie les corta la cabeza. Estoy seguro que usted pensaba en Meryl Streep cuando escribía el palabro.
6 .- Error garrafal en el título, presentación horrorosa sin separación entre párrafos ni justificación del texto, contenido infumable, sequía de comentarios, quien sea capaz de empezar a leerlo y llegar al final es un héroe.
Sr. Cacho ¿ Que pinta aquí Escudier ? ya va siendo hora de un recambio.
5 .- Escudier
Antes de dártela de políglota usando terminos extranjeros, aprende un poco de inglés. La web te ofrece muchas maneras de evitar estos patinazos [usando correctores, traductores etc]
Striptease. Striptease.
Este imperdonable error en el título del artículo hace que muchos nos desanimemos y no lo leamos.