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OPINIÓN
SIN ENMIENDA ,  Juan Carlos Escudier

Rajoy quiere ser Cameron pero Zapatero no es Gordon Brown

BIOGRAFÍA

Dice Ambrose Bierce que el reportero es un escritor que, con suposiciones, se abre camino hasta la verdad para dilapidarla seguidamente con una tempestad de palabras. Dilapidando verdades y palabras llevo más de 20 años. Nací en Diario 16; crecí en El Mundo y me licencié en este Confidencial. He sido corresponsal político de 20 Minutos en este siglo XXI adC (antes de la crisis). Comparto este Sin Enmienda con una columna diaria en Público. Si conocen un trabajo respetable, háganmelo saber.

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Juan Carlos Escudier - 20/02/2010

Aunque sólo sea muy de vez en cuando, hay que complacer a los que votan, que, por lo general, son gente que no entiende de estrategias o de fintas. Y los que votan querían ver este pasado miércoles algún signo de entendimiento entre el PSOE y el PP para salir de la crisis y hasta se hubieran conformado con un simple brindis al sol. Los que votan, al fin y al cabo, son los que pagan, y es muy descortés desairar al que paga, aunque sea por su bien. Por eso, lo de Rajoy ha de ser una pulsión suicida, porque nadie que ve rodar hacia él una gigantesca bola de nieve trata de pararla con ambas manos, y menos si está avisado y puede ver que uno de quienes la empujan es un tipo con corona que habla en plural mayestático. Lo inteligente en estos casos es correr en la misma dirección y, llegado el caso, apartarse a la menor oportunidad.

 

Será por convencimiento en sus virtudes o por una propaganda de décadas, pero lo cierto es que tenemos idealizados los pactos, especialmente en circunstancias límite. Al empresario asfixiado y sin crédito, al trabajador que se ve próximo al INEM o al que ya está a sus puertas haciendo cola les resulta imposible entender que sus líderes no sean capaces de pensar en otra cosa que no sean sus intereses particulares. Está claro que el pacto no tiene necesariamente que beneficiarles y, no es extraño, que quien lo anhelaba acabe maldiciéndolo, ya que suele incluir medidas que ningún partido se atrevería a plantear en solitario. Sin embargo, es indudable que tiene un efecto placebo en la ciudadanía y genera esperanza. Ignorarlo es muestra de una gran ceguera.

 

A primera vista, acuerdos de este tipo son muy provechosos para quien gobierna porque logra aplacar las críticas de la oposición en momentos de especial dificultad, pero a cambio sirve para presentar a la alternativa como una fuerza responsable y comprometida con la marcha del país. Todos tenían algo que ganar en este caso, desde el Rey, que trata de remontar el vuelo de su popularidad jugando a la Transición y presentándose como el muñidor del acuerdo, hasta CiU, que lo ha impulsado tras comprender que su deriva hacia el nacionalismo más radical le aleja de la centralidad con la que se ganan las elecciones, en este caso las autonómicas de otoño. Al PP le ha ido muy bien en las encuestas surfeando sobre la ola de la debacle, pero esta es una estrategia que falla en el momento en el que queda patente.

 

¿Qué tipo de alternativa es ésta?

 

Lo que se esperaba, por tanto, en el debate de esta semana, además de despiadadas críticas a la política económica, era que el líder del PP recogiera el guante del acuerdo –algo que tuvo que hacer al día siguiente- y, en vez de condiciones previas, planteara esas medidas salvadoras que asegura poseer pero que guarda en secreto para no dar pistas. Zapatero será una calamidad con corbata, dirá a cada cual lo que quiere oír, pero sabemos que es partidario de prolongar la edad de jubilación a los 67 años, que se propone reducir el déficit en 50.000 millones de aquí al 2013 o que no recortará las ayudas sociales. Ahora bien, ¿qué conocemos del PP? Habla de reformar las pensiones pero ignoramos cómo; esboza un nuevo contrato con despido más barato aunque no lo concreta; se declara a favor de la energía nuclear pero, salvo mantener Garoña en funcionamiento, no precisa si facilitaría la construcción de nuevas centrales o se conformará con las que existen; reclama austeridad y no la practica en las administraciones que gobierna; sugiere que congelaría el sueldo a los funcionarios pero no aclara si este año, el año que viene o todo un lustro. ¿Qué tipo de alternativa es ésta?

 

Cuando alguien nos da a elegir entre él y el caos, lo mínimo que se le exige es que ofrezca datos. Un aspirante a la presidencia del Gobierno no puede llegar al Congreso y proclamar solemnemente que si él tuviera los votos ejercería el poder, porque de Einstein uno espera la teoría de la relatividad y no la explicación de por qué dos más dos son cuatro. Y tampoco tiene sentido alguno que reclame a sus adversarios que hagan por él el trabajo y liquiden a su líder, porque para eso están las mociones de censura.

 

Este instrumento, por cierto, no está pensado sólo para desbancar al Gobierno, y de hecho, en las dos ocasiones en las que se ha utilizado no tenía ese objetivo sino mostrar a los españoles que había un partido con un programa sensato y un líder para ponerlo en práctica. Felipe González lo consiguió sobradamente cuando planteó la moción contra UCD y Hernández Mancha fracasó con estrépito cuando la presentó contra el PSOE. Si como dice Rajoy el país se encamina al desastre y es incapaz de aguantar dos años más con Zapatero al frente, ¿por qué sigue cruzado de brazos y nos impide ver cuál es la forma de su piedra filosofal?

 

Con independencia de que las cuatro parcelas del pretendido acuerdo –competitividad y creación de empleo, déficit público, política industrial y sistema financiero-, soslayan la reforma del mercado laboral que negocian los agentes sociales o la de las pensiones, que ha de abordarse en el Pacto de Toledo, marcan un amplio campo de juego para la negociación. A Zapatero quizás el acuerdo se la traiga al pairo, pero lo disimula bien y le interesa desnudar al PP; por eso ha designado como interlocutores a tres de sus mejores piezas y ha establecido un límite temporal de dos meses para alcanzarlo. Por el contrario, la capacidad de Rajoy para el fingimiento es tan limitada que tiende a cero.

 

Salvo milagro, es obvio que no habrá pacto. El PP está convencido de que no gana nada y que le basta con dejar correr el tiempo para que el gobierno le caiga en la cesta como una fruta madura. Es mucho aventurar que en 2011 la economía no se reactivará y volverá a crear empleo, y, si esto ocurre, la que se precipitará al suelo será la visión apocalíptica de la oposición. Enric Juliana decía esta semana en La Vanguardia que Zapatero no es Gordon Brown ni Rajoy se parece a David Cameron, que espera tranquilamente sentado a que las urnas le entronicen como primer ministro. Completamente de acuerdo.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 32 COMENTARIOS

32 .- La situación es algo más que grave, el Presidente, en una huida, hacia delante, amparada por la inexistencia de oposición, mientras esta juega, con resultados nefastos, a esconderse de cualquier proclama que le pudiere ser exigida en el hipotético, y mas que remoto supuesto de acceder al poder.

Rajoy, confortado en unas encuestas irrisorias, elude el compromiso, del tipo que fuere, mientras los votantes, los serios, esos que no pertenecen al partido y alternan el voto, quieren saber cual va a ser su cobardía en caso de llegar, cuantos sapos se va a tragar, y cuantas leyes, a las que se opuso, van a seguir sin derogar.

Que hable de reducir impuestos no vale, pues donde el PP gobierna [Madrid, Valencia] suben como la espuma, hay que decir cuales y cuanto.

Y si fuera valiente [sueño de uan noche invernal] empezar a hablar de suspender las Autonomías, que son el cancer por el que se desangra el Estado.

¿Lo ha oido usted alguna vez?

¿Y este marmolillo mastuercín quiere mi voto?

Pues va a ser que no, siempre habrá algún partido del Amor Romántico en quién confiar.

[Nota: El Partido del Amor Romántico se presenta habitualmente por Madrid, y son ciudadanos asiáticos]

piofoncillas

31 .- TIC TAC TIC TAC... Hay que parar esta sangría lo antes posible... TIC TAC TIC TAC... cada 15 segundos... TIC TAC TIC TAC .... un nuevo parado... TIC TAC TIC TAC... cuanto más tardemos, mayor será el daño... TIC TAC TIC TAC ELECCIONES ANTICIPADAS YA!!
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Haz clic en MENTIRAS TRAPAZERO para ver una recopilación de algunas mentirijillas del trilero de la Moncloa

chorraditas

30 .- Para el Sr. Escudier Rajoy no habló de proposiciones concretas el miércoles.Bueno yo escuché a Rajoy y le escuché bastantes proposiciones en cada punto del que hablaba, las cuales ahora, de memoria,no sé exponerlas ¿Y qué hizo Zapatero? aparte de perder los papeles cuando Rajoy habló a los socialistas, propuso una comisión.Una comisión que estudie, durante dos meses, cómo se puede arreglar lo que él ha destruido en 6 años.A esta comisión, rápidamente se asociaron los nacionalistas e IU, que ellos sabrán que sacarán, como hasta ahora,que siempre se han unido al gobierno para que este saque adelante todo lo que ha querido, pero cobrando Y el PP, pues también va a ir a esa reunión, pero sabiendo que no sirve de nada, que sólo ha sido puesta para ver si podían hacer ver que el PP no acepta buscar arreglos.Ayer dijo Zapatero, que llamará a Rajoy sólo si hace falta, que por ahora todo está bien encaminado.Hoy le pide a Rajoy, que "le pide no que ayude al gobierno, sino que ayude al país".O sea, hoy, el país está mal, necesita ayuda y Rajoy es el que tiene que ayudar[cuando se ha cansado y se lo dijo "6 veces 6" le he ofrecido mi ayuda]¿qué mentira se le ocurrirá mañana?

maitica

29 .- he cometido un error en mi anterior comentario. Donde he mencionado Mr, Cameron, quería decir Mr. Gordon. Disculpen el lapsus.

SONIA VOSSLER

28 .- Claro que Mr. Cameron no es como el Sr. Rodríguez. Por de pronto tiene la mitad de paro. Resumen: A pesar de ser mejor que Rodríguez perderá las elecciones. ¿Somos los españoles unos palurdos?

SONIA VOSSLER

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