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OPINIÓN

Estamos en crisis, sí, pero de alimentos

BIOGRAFÍA

Dice Ambrose Bierce que el reportero es un escritor que, con suposiciones, se abre camino hasta la verdad para dilapidarla seguidamente con una tempestad de palabras. Dilapidando verdades y palabras llevo más de 20 años. Nací en Diario 16; crecí en El Mundo y me licencié en este Confidencial. He sido corresponsal político de 20 Minutos en este siglo XXI adC (antes de la crisis). Comparto este Sin Enmienda con una columna diaria en Público. Si conocen un trabajo respetable, háganmelo saber.

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Juan Carlos Escudier .-  30/04/2011

Aunque parezca increíble, a los 1.400 millones de personas que viven a diario con menos de 1,25 dólares al día nuestra crisis económica y financiera les importa un comino. Igual puede decirse de los más de 925 millones que sufren desnutrición crónica y que mueren al ritmo de una persona cada nueve segundos, aunque sobre esto no hay unanimidad ya que hay quien asegura que ese lapso de tiempo es suficiente para que sean dos los muertos. En su mayoría, ignoran los vaivenes de la deuda soberana que tanto nos inquietan, pero sí saben que el precio del trigo ha subido más de un 90% o que el del maíz se ha incrementado en un 70%. Para aquellos que gastan entre un 50% y un 80% de sus ingresos en alimentos y que no han conocido más crisis que la perpetua, éste es el verdadero drama.

A este imparable aumento del precio de las materias primas -un 30% de media en 2010- apenas si se le ha prestado atención hasta que las revueltas populares en el norte de África se han llevado por delante a los dictadores de Túnez y Egipto, está a punto de acabar con el de Yemen y ha provocado una guerra en Libia, que es la que más preocupa a nuestros líderes porque una cosa es que suba el pan y otra muy distinta que lo haga el petróleo. Estamos, sin embargo, ante la mayor escalada del precio de los alimentos desde los años 70 y, lo que es peor, sin perspectivas a medio plazo de que recuperen sus niveles de antaño.

Si hace 40 años fueron las malas cosechas y el agotamiento de los stocks lo que provocó el alza de los precios, en la crisis alimentaria que alcanzó su primer techo en 2008 han confluido una serie de circunstancias que afectan no sólo a la oferta, sino también a una demanda en expansión, y no sólo de parte de una población en constante aumento que se prevé que alcance los 9.000 millones en 2015. A la escasa producción de algunos cereales y al agotamiento de las técnicas de cultivo, se han sumado los desvíos al sector de los biocombustibles, que en algunos casos han detraído del mercado alimentario hasta el 20% de algunos granos. A ello hay que añadir el cambio de dieta de economías emergentes como China o India, cuyo desarrollo -y ello es una buena noticia- ha generado una mayor demanda de carne o leche, lo que a su vez ha requerido un mayor consumo de cereales del sector ganadero.  Finalmente, la guinda del pastel ha llegado de la mano de los especuladores, que por lo visto no tenían bastante con la deuda pública.

Los llamados mercados de futuros permiten, por ejemplo, que un honorable inversor compre un 20% de la producción mundial de azúcar y, sin poner un euro ni ver un solo terrón, la revenda con pingües plusvalías. Bastó con que una oleada de incendios asolara Rusia para que la expectativa de una subida del precio del trigo desencadenara una especulación sin precedentes sobre este cereal. El funcionamiento es simple: se compra a cuatro esperando vender a ocho o se compromete una venta a cinco cuando el precio del mercado sea de dos.

Los llamados mercados de futuros permiten, por ejemplo, que un honorable inversor compre un 20% de la producción mundial de azúcar y, sin poner un euro ni ver un solo terrón, la revenda con pingües plusvalías

Kanayo Nwance, presidente del Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA), una agencia especializada de Naciones Unidas, explicaba esta semana en Madrid que, en contra de lo que se cree, no es la especulación la que provoca las tensiones sobre los precios, sino que es la volatilidad y sus dientes de sierra la que atrae a los especuladores. Junto a estos tiburones, los grandes beneficiados están siendo los cuatro gigantes de la comercialización de alimentos -las estadounidenses Archer Daniels Midland, Bunge y Cargill, y la francesa Louis Dreyfus-, para las que 2011 será un año de records.

El tobogán de precios ha sido constante. Entre junio de 2006 y septiembre de 2008, el de algunos productos básicos llegó a duplicarse. La crisis económica y la subsiguiente caída de la demanda aflojó la presión, que ahora se reproduce. A medida que la carestía ha provocado estallidos populares, los países afectados acapararon alimentos para prevenir nuevas protestas, lo que ha contribuido a elevar unos precios que seguirán altos porque la oferta no es elástica.

La inseguridad alimentaria que ahora se vive tiene su origen en realidad hace algo más de tres décadas, cuando la agricultura dejó de estar de moda y se pensaba que lo moderno era impulsar a otros sectores porque el agrario era sinónimo de subdesarrollo. En África la inversión pública se recortó en un tercio y hasta dos tercios en Asia y América Latina. Igual ocurrió con la ayuda al desarrollo en este campo, que del 18% en 1979 cayó al 4,3% en 2008, según datos del FIDA.

No hay recetas milagrosas aunque lo aconsejable y con urgencia, según Jesús González Regidor, profesor de Estructura Económica y Economía del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Madrid, es aumentar la ayuda al desarrollo en agricultura con nuevos programas y fondos multinacionales mientras se socorre a las poblaciones más afectadas con ayuda alimentaria de emergencia. Se precisa una nueva revolución verde como la que a mediados de los 50 del pasado siglo puso en marcha Norman Borlaug con sus nuevas variedades de semillas de trigo, aunque las dificultades ahora son mayores: “La revolución verde era pública; la nueva biotecnología es privada, se vende”

El objetivo es que los países produzcan más por sí mismos y alcancen un acierta soberanía agroalimentaria. Para ello es imprescindible el desarrollo rural, altamente empobrecido. Las dos terceras partes de los casi 1.000 millones de desnutridos del mundo viven en el medio rural y se dedican a la agricultura.

Según un reciente informe de la FAO, acabar con la desigualdad entre hombres y mujeres contribuiría significativamente a la disminución del hambre en el mundo. El informe -Las mujeres en la agricultura: cerrar la brecha de género en aras del desarrollo-  explica que pese a representar un 43% de la fuerza de trabajo agrícola, las mujeres producen menos que los hombres no por falta de capacidad sino por su menor acceso a equipos y productos agrícolas. Por lo general, reciben menos educación, tienen un menor acceso al crédito y cobran salarios más bajos. Si las mujeres pudieran disponer de maquinaria y productos en la misma proporción que los hombres su productividad aumentaría hasta en un 30%, lo que elevaría la producción agrícola de los países en desarrollo entre el 2,5% y el 4%. La cifra parece modesta pero reduciría el número de hambrientos en el mundo hasta en un 17%.

La comparación en este caso nunca estuvo más justificada. En contraste con los centenares de miles de millones de dólares de dinero público en el rescate del sistema financiero, el FIDA, dedicado a la lucha contra la pobreza y el hambre en las zonas rurales de países en desarrollo, gestionará este año fondos por importe de 1.500 millones. En España se rondan los cinco millones de parados y es una tragedia, pero en el tiempo que ha tardado en leer este artículo habrán muerto de hambre al menos 20 personas en el mundo. Para colmo algún banquero habrá perdido su estilográfica. Cada cual lleva su cruz.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 12 COMENTARIOS

12 .- Lo gordo está en los países de la OCDE. Una miríada de ancianos que superan ampliamente a las capas productivas y que incrementan la factura energética de forma exponencial debido a los cuidados que demandan.

Con pensiones cada vez más paupérrimas, serán las próximas víctimas de un sistema inexorable, y profundamente Darwinista en el peor sentido del término.

Todos los años, mueren [nadie da la cifra], ancianos en los USA por no poder pagar la factura de la luz, o bien de calor o bien de frío. Los sin techo se agolpan por todas las grandes urbes del planeta, en eso que se llama el primer mundo, reventando a diario delante de nuestras narices.

En fin, que ante la ausencia de grandes enfrentamientos bélicos que regulen la población, esta se va a regular por el expeditivo método de CAMINA O REVIENTA. Algo parecido a los Gulags soviéticos, pero mucho más hipócrita y cínico.

Así lentamente, habrá más para todos, bueno para los que queden, lo que está claro que no es un problema de revolución verde ni de gaitas, es de como queremos vivir de cómodos y cuantos pueden permitírselo.

servet

01/05/2011, 07:44 h.

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11 .- La verdad, Sr. Escudier, el artículo se lo podía haber ahorrado. Cuenta usted lo que pasa en el mundo de la desnutrición y la hambruna, a día de hoy, que, ya se lo han recordado es lo que viene sucediendo desde hace décadas.

Sí señor Escudier, DÉCADAS. Podría haber hecho usted un esfuerzo creativo, para explicar porque se produce esto, pero no ahora, sino desde siempre. Los especuladores existieron siempre, y si no pregunte a algún abuelo y que le explique a usted lo del estraperlo.

De pasada, menciona usted al petróleo. Ese es el quid y no otro. La energía Sr.Escudier. En términos energéticos los que se mueren de hambre no importan, gastan poca o nula energía. El clásico ejemplo es comparar el gasto del estadounidense medio con el del muerto de hambre de Zimbabue.

El drama es que sobra gente. Muchos millones, y se han dado cuenta que los de los países emergentes, India y China principalmente van a ser un problema colosal a pesar de que, "disfrutan" de mecanismos correctores de la población, como por ejemplo un Sida incontrolable, y una generación entera de mujeres que no existe lo que les impide reproducirse al mismo ritmo de antaño. Con todo, lo gordo..sigue

servet

01/05/2011, 07:34 h.

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10 .- Totalmente de acuerdo y aquí una vez mas actúan los especuladores sinó mirar este artículo del FT, en relación a Glencore, del que aquí subrayo un extracto, que muestra la manipulación de los mercados de alimentos:

"As it bet on rising prices, senior traders at the Swiss-based company publicly urged Russia to impose a grain export ban. Moscow acted a few days later, triggering a grain rally. Glencore is the largest trader in Russian wheat, followed by US-based rivals Cargill y Bunge.......

http://www.ft.com/cms/s/0/aea76c56-6ea5-11e0-a13b-00144feabdc0.html?ftcamp=rss#axzz1L2a5OqrI

bizkaia

30/04/2011, 22:44 h.

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9 .- Totalmente de acuerdo y aquí una vez mas actúan los especuladores sinó mirar este artículo del FT, en relación a Glencore, del que aquí subrayo un extracto, que muestra la manipulación de los mercados de alimentos:

"As it bet on rising prices, senior traders at the Swiss-based company publicly urged Russia to impose a grain export ban. Moscow acted a few days later, triggering a grain rally. Glencore is the largest trader in Russian wheat, followed by US-based rivals Cargill y Bunge.......

http://www.ft.com/cms/s/0/aea76c56-6ea5-11e0-a13b-00144feabdc0.html?ftcamp=rss#axzz1L2a5OqrI

bizkaia

30/04/2011, 22:37 h.

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8 .- #6

Totalmente de acuerdo. Escudier ha ido a elegir el tema en que precisamente más podía hacer el ridículo: fue su adorado Rodríguez el que eliminó el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación para crear un Ministerio del Medio Ambiente con el que degradó a todo el Sector Primario, poniéndolo en manos -como es habitual en él- de incompetentes.

Contentos están los agricultores. Tampoco habla para nada de los acuerdos con Marruecos para que este país pueda introducir en Europa productos que son competencia directa de los españoles... aunque con una mano de obra mucho más barata, correspondiente a un estado del bienestar inexistente allí, y unos fitosanitarios que aquí están prohibidos.

Se podrían decir cosas y no acabar, como lo de los transgénicos, que ud. señala. Pero no vale la pena: mientras esta gente siga en la mamandurria nada cambiará. Y cuando por fin logremos echarles, seguirán envenenando desde la envidia y la ignorancia:

No saben hacer otra cosa.

Botannicus

30/04/2011, 22:07 h.

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