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OPINIÓN

Conjeturas sobre la politización del Tribunal Constitucional

BIOGRAFÍA

Dice Ambrose Bierce que el reportero es un escritor que, con suposiciones, se abre camino hasta la verdad para dilapidarla seguidamente con una tempestad de palabras. Dilapidando verdades y palabras llevo más de 20 años. Nací en Diario 16; crecí en El Mundo y me licencié en este Confidencial. He sido corresponsal político de 20 Minutos en este siglo XXI adC (antes de la crisis). Comparto este Sin Enmienda con una columna diaria en Público. Si conocen un trabajo respetable, háganmelo saber.

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Juan Carlos Escudier.-  14/05/2011

Que el Tribunal Constitucional está politizado es algo difícilmente rebatible, especialmente tras el lamentable espectáculo que ofreció durante los cuatro años que se hizo esperar su sentencia sobre el Estatuto de Cataluña. Y como a nadie le cabe duda de esa politización, resulta especialmente llamativo que algunos aparenten caerse del guindo y se apresuren a rasgarse las vestiduras con algunos de sus fallos, pero sólo cuando éstos son contrarios a sus intereses.

En el caso del amparo a Bildu, los críticos con la sentencia no han tenido empacho en proclamar abiertamente que el Gobierno, que por medio de la abogacía del Estado y de la Fiscalía fue quien impugnó sus candidaturas ante el Tribunal Supremo, presionó a los magistrados que le son afines para conseguir que la coalición estuviera presente en las elecciones del 22 de mayo. Se atribuye, en consecuencia, al Ejecutivo la actitud maquiavélica de oponerse a algo con lo que estaba de acuerdo para salirse con la suya más adelante en la instancia definitiva.

Sin embargo, si se acepta que lo que explica la sentencia favorable a Bildu es la instrumentalización de los llamados magistrados progresistas -excepción hecha de Manuel Aragón, al que se sigue adscribiendo a este sector cuando la realidad es que su voto suele ser coincidente con el de los llamados conservadores-, habrá que dar por sentado que el PP habrá hecho lo propio con los suyos, porque en eso consiste precisamente la politización.

En el caso de Bildu nos encontramos con que un sector, el progresista, ha mantenido el criterio de que el derecho al sufragio activo y pasivo no puede cercenarse por meras sospechas, algunas tan infundadas como considerar ilegales a varios candidatos que siempre se presentaron en las listas de Eusko Alkartasuna

Supongamos, por tanto, que tanto el Gobierno y el PP han presionado a los magistrados del Constitucional para orientar su criterio en un sentido o en otro. Ahora, bien, ¿es posible conjeturar acerca de quién ha presionado más a los suyos? Para contestar a la pregunta, convendría analizar la sentencia que el mismo Tribunal emitió en mayo de 2009 en relación a Iniciativa Internacionalista (IISP), la formación con la que el dramaturgo Alfonso Sastre concurrió a las pasadas elecciones europeas y que también fue tildada por la sala del 61 del Tribunal Supremo de ser “un instrumento de ETA/Batasuna, en tanto que ha sido infiltrada al socaire de una aparente y simple proximidad ideológica, hasta instrumentalizarla para la consecución de sus fines”. De las coincidencias entre IISP y Bildu podían destacarse dos: el hecho de que la lista de la primera surgía de la coalición de dos partidos cuya legalidad nunca había sido cuestionada, como eran Izquierda Castellana y Comuner@s; y el rechazo expreso que ambas coaliciones manifestaban al terrorismo.

Parece obvio que en 2009 el Tribunal Constitucional estaba, al menos, tan politizado como ahora, y de hecho se asistía por aquel entonces a una guerra de impugnaciones para determinar qué magistrados se pronunciarían sobre el dichoso Estatut. Pues bien, el Constitucional estimó el amparo de IISP y lo hizo por unanimidad. Dicho de otra forma, conservadores y progresistas entendieron que los indicios manejados por el Supremo no tenían la suficiente entidad probatoria para justificar el sacrificio de derechos fundamentales como eran los de participación pública y de promoción de la propia ideología.

Sigamos suponiendo que el Gobierno presionó a los magistrados de su cuerda para conseguir el plácet a IISP o que ni siquiera hizo falta por que ya se sabe que a todos los progresistas les da por lo mismo. Pero, ¿cómo entender aquella unanimidad siendo de dominio público la oposición del PP a que la coalición vinculada a la izquierda abertzale fuera legalizada?

La presunción de politización sólo admite que el PP se olvidara de presionar a sus magistrados y éstos optaron en conciencia por permitir que los abertzales concurrieran a las elecciones europeas. Obviamente, sería impensable que los integrantes del Tribunal no se hubieran avenido a seguir las directrices del PP, ya que entonces la politización no podría sostenerse intelectualmente.

En el caso de Bildu nos encontramos con que un sector, el progresista, ha mantenido el criterio de que el derecho al sufragio activo y pasivo no puede cercenarse por meras sospechas, algunas tan infundadas como considerar ilegales a varios candidatos que siempre se presentaron en las listas de Eusko Alkartasuna, y que la ilegalización de un partido no puede privar a sus miembros del derecho de participación política. El sector conservador, en cambio, asumió la tesis contraria a la que mantuvo en 2009. Cabría presumir, por tanto, que dicho cambio de actitud en bloque sólo ha podido venir motivado por causas ajenas a los fundamentos del Derecho. ¿Conclusión? Pues que el Tribunal Constitucional está muy politizado. ¿O no?

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 14 COMENTARIOS

14 .- A ester señor en su articulo le pasa lo mismo que a Miralles en el suyo. Ambos se piensan que somo idiotas y nos tienen que mostrar lo obvio y evidente. Son de cajon.

slocum

15/05/2011, 19:51 h.

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13 .- Sr. Escudier la cuestión es la siguiente: los políticos pueden proponer y decidir cualquier cosa sin necesidad y sin obligación de razonar y motivar públicamente lo que le ha llevado a ello, sin embargo, los Magistrados tienen la obligación de motivar sus autos y sentencias, incluidos los Magistrados del TC aun no perteneciendo estos al Poder Judicial.
Pues bien, parece usted entender que la “polinización” depende de que la resolución coincida mas o menos con lo que postula algún partido político y eso supone un grave error ya que se puede llegar a eso por razonamientos jurídicos y no políticos.
La politización se da cuando un órgano que tiene la obligación de motivar y publicar la motivación de sus decisiones, realiza una motivación que se aparta de criterios jurídicos, y eso es lo que ha ocurrido en este caso con el TC, que se ha extralimitado en su función realizando una nueva valoración de la prueba




anabasis_

15/05/2011, 13:17 h.

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12 .- Los comentarios de SPEN son afortunadamente mucho más clarificadores que los del falaz ESCUDERO de cabecera del nuevo Confidencial.
Su compadreo, de escudero, le cuadra más a EL PÚBLICO.
Parece que olvida una de las claves de la Transición; quizá no las vivió, pero hay que recordarlas continuamente para entender los resultados.
LAS ELECCIONES 'DEMOCRATICAS' posteriores a Franco empezaron y continuaron en sus primeras fases con una manifiesta declaración de intenciones de la IZQUIERDA: en campaña, el timbre de gloria, el "buen curriculum" de los candidatos se medía y valoraba POR LOS AÑOS DE CARCEL que el candidato acumulaba. A falta de cárcel [Carrillo, por ejemplo], el mérito era el tiempo de su curriculum oculto, de carencia de valor para comparecer ante la justicia.
Mientras reconocidos intelectuales regresaron a España sin grandes problemas con la Justicia, otros sólo esperaron a la muerte en la cama del 'dictador' que tuvo la desgracia de ganar una guerra no declarada.

En consecuencia, 'democráticamente', ganaron los delincuentes - s/ sus méritos -. Y se instauró esta "delincuenticracia", que el TC y ZP tratan de hacer más delictiva, más delincuencial. Y a veces, les apoyan los demás, valorando su "turbio pasado" y no otros méritos.

atropaduros

15/05/2011, 12:24 h.

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11 .- Señor Escudier: he empezado leyendo su artículo con mucho interés, pero se me han quitado pronto las ganas.

A ver: no es lo mismo presionar a alguien para que cumpla la ley... que hacerlo para que la incumpla. Y a los socialistas siempre los pillamos del mismo lado.

:_[[

Capablancka, J.T.

15/05/2011, 07:23 h.

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10 .- No es solo el Tribunal Incosntitucional el que se ha politizado. Es el Estado entero el que se ha ido descolgando de la Transición enmerdando la vida de las gentes. Y ello por dos causas. 1] La izquierda mintió cara a la Ley de Amnistía y cuando votó la Constitución. Sin amnistía Carrillo habría sido procedado por genocida. Luego se ha revitalizado: Carrillo doctor y el Gobierno pagando la búsqueda de asesinatos de izquierdas. A los de derechas se lo pagan sus familiares. 2] El Pacto del Tinell da una pista de las previsiones democráticas de los firmantes y complices. Es la traza dentro de la que se viene aplicando la Constitución. La izquierda ya trató en la II República de establecer una democracia "de nuevo tipo", siempre de izquierdas. Iguan que la cabra tira al mote, la izquierda sigue procurando una España rota y Confederada en la III República, fuera familia, fuera Monarquía y fuera Religión, especialmente Católica.

MSC100

14/05/2011, 19:24 h.

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