Juan Perea.- 05/11/2010
Es difícil encontrar un período en la historia de la humanidad con una cámara de los horrores tan repleta como la del pasado siglo XX. Con dos guerras de alcance mundial que incluyen la utilización de bombas nucleares, numerosos conflictos bélicos regionales y guerras civiles, la extensión de la miseria y el hambre entre alrededor de mil millones de seres humanos, la proliferación de genocidios (palabra acuñada en 1944 por Raphaël Lemkin) y otros asesinatos en masa, el llamado siglo de los genocidios no parece tener antecedentes comparables. Tan sólo el siglo XIV, con la extensión de la peste negra por Asia y Europa y la interminable ‘Guerra de los Cien Años’ puede ofrecer un parecido en términos relativos de población afectada.Una memoria olvidada o reprimida y sin reparación, queda instalada en el inconsciente colectivo y condena, tanto a las víctimas, como a los perpetradores
OPINIONES DE LOS LECTORES,
56 COMENTARIOS
56 .- #37 Las restricciones al libre mercado serían las mismas que las que se imponen a los individuos en su vida normal: el respeto a la Ley. Puede existir policia sin estar en un estado policial, para cuando los particulares hacemos algo que se sale de las normas de convivencia. Y lo mismo para las agencias de defensa de la libre competencia.
Pero lo que delimita las distintas concepciones es que, en una sociedad libre, el Estado no tiene la iniciativa en su intervención: ni se planta en el portal de casa para pedirnos la documentación porque sí, ni debe actuar ordinariamente en la economía. Sólo cuando se ha producido una infracción y hay que acudir a una legitimidad reforzada, puede utilizar los instrumentos que, precisamente para esos casos, se le han delegado. Todo lo demás, y por supuesto el delirio intervencionista que nos ha llevado a esta crisis y nos mantiene en ella, es una forma de despotismo más o menos [más bien menos] ilustrado.
55 .- #48 Comparto buena parte de su comentario, pero no su su crítica a la menciñon del autor al "cientifismo".
Porque no critica a la Ciencia, sino a su idolatración. Y si algo nos hemos aprendido desde Hegel hasta hoy, dejando en el camino a Marx, Nietzsche, Lenin y otros simpáticos eruditos, es la capacidad destructiva del nihilismo, que casi siempre acompaña sus "dogas" con la etiqueta de "cientificos".
Saludos
54 .- #33 Estoooo... ¿Y qué tiene de capitalista una empresa creada mediante edicto real, mantenida en régimen de monopolio por la Corona y que actuaba sin competencia de ningún tipo?
Porque mucho poner excusas cuando se denuncia las tropelías el socialismo [no de los individuoa, sino de los socialistas ortodoxos que esclavizaron a medio mundo en el siglo pasado, en las dictaduras del proletariado], pero luego lo mismo es capaz de decir que la Mesta era capitalista.
Y por cierto: aunque las ideas liberales y de mínimo intervencionismo de Adam Smith ya se aplicaban de fronteras para adentro en unos pocos países, no fue hasta después de la II Guerra Mundial cuando se dieron las condiciones para derrumbar los dogmas mercantilistas, principalmnete a través del GATT.
Saludos
53 .- #50
Muy oportuna su reflexión.
Si nos paramos a observar, podemos comprobar que todos los avances tecnológicos provienen de la industria armamentística o militar: casi desde la rueda, pasando por el ajuste mecánico e incluso Inernet [antigua Arpanet].
Curioso y sintomático, ésto nos retrata perfectamente la clase de bicho que es el ser humano.
52 .- Y eso a que a estas alturas, ya no existe el demonio comunista, y
que el neocapitalismo ya se apresta a privatizar el agua con el beneplácito de los medios de desinformación.
Por qué cada vez hay más esclavos...
http://doctorsito.wordpress.com/2010/09/28/spqr/
TINTA DE VERANO
Así veraneaban hace medio siglo los millonarios más exquisitos
Agustín Rivera. Casares