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La juguetería errante. Un misterio para Gervase Fen
BIOGRAFÍA
Las ruinas del amor. Tsruya Shalev / 600 páginas / 24 euros. Comprar libro
La prosa de la escritora israelí Tsruya Shalev (Israel 1959) es absolutamente hipnótica. Una vez comenzada su lectura nos arroja al interior del alma de la protagonista, Ela, y con ella nos zarandeará de forma apasionada e inmisericorde, hasta depositarnos suavemente sobre la arena de una playa acogedora tras un penoso naufragio, al terminar la última línea de su relato.
Su forma de escribir es muy personal, con largos párrafos en los que se mezclan sus pensamientos con los diálogos, expresados sin separación interlineal alguna. Poco a poco el lector se va acostumbrando, y apenas percibe ya esta pequeña peculiaridad, solo piensa, vive y se quiebra la cabeza con ella. Qué inteligencia, qué penetración psicológica, qué análisis de pasiones, emociones, sentimientos, pensamientos, estados de ánimo de todo tipo y colorido, y sobre todo... ¡qué capacidad de expresar lo inexpresable!, de describir lo más íntimo, lo más profundo, aquello de lo que ni siquiera nosotros queremos ser conscientes, pero que, sin embargo, nos arrastra irremediablemente en un torbellino emocional sin freno alguno.
Y de nuevo, un escritor judío; ya que esta mujer es de otra generación, no puedo invocar el imperio austrohúngaro, ni la peculiar e irrepetible cultura de los judíos orientales anteriores a la trágica II Guerra Mundial, que se llevó por delante sus vidas y su mundo. No es practicante, aunque sí imbuida completamente de la tradición israelita, ya que sus inquietudes literarias la empujaron a cursar estudios bíblicos y de historia de Israel, según informa el editor. Pertenece a una familia de literatos, como su primo Meir Shalev, autor de la deliciosa novela Por amor a Judit, tan celebrada por mí, y el padre de este, poeta y crítico literario.
Dos datos, por tanto, que arrojan luz sobre su inusitado talento, el ambiente literario familiar y la idiosincrasia de sus estudios, y tal vez sea relevante un tercero, su nacimiento en un kibutz, aunque como afirma Tsruya en una entrevista: “Por suerte mi familia se fue del kibutz cuando yo era todavía un bebé. Nos mudamos a un sitio muy remoto y silencioso. Había muchas oportunidades para quedarse solo, lo cual es bueno para convertirse en escritor. Creo que si nos hubiésemos quedado en el kibutz, la constante fusión con otra gente hubiese dificultado la escritura”.
Ela es una joven arqueóloga, casada con Amnón, también arqueólogo, del que se enamoró en una excavación que este dirigía. Pero con los años, la admiración y el respeto que sentía por él, se ha transformado en hastío, cansancio y culpa. Tienen un hijo de seis años, Guili. A pesar de ello y de la incomprensión y rotunda oposición de familiares y amigos, decide separarse. Su decisión es violenta e iracunda, Amnón trata de hacerla recapacitar y recuperar su relación inicial, pero Ela cree estar muy segura e impedirá con inclemencia cualquier posibilidad.
Este es el comienzo de Las ruinas del amor, certeramente titulado, construido sobre un paralelismo genial entre la investigación en un yacimiento arqueológico y su relación de pareja, de ahí lo acertado de su título. Tal vez no sea original, pero nada convencional ni previsible nos aguarda, el erotismo de muchas de sus páginas nos recuerda a la primera novela que inicia un ciclo temático sobre el amor, Vida amorosa, pero va mucho más allá de ella, continuada con Marido y mujer. Es más, yo no lo veo como una trilogía, ya que el único nexo de unión es el asunto, sino una novela reescrita tres veces, hasta alcanzar la plenitud, perturbadora y agobiante en muchos momentos, pero de una perfección asombrosa también de Las ruinas del amor.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
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NOVELA HISTÓRICA
Sombras quemadas
COMPRAR LIBRO: Sombras quemadas; Kamila Shamsie; 384 páginas; 20 euros
Una joven maestra japonesa, Hiroko, espera impaciente que la guerra termine para poder casarse con el joven alemán del que está enamorada, Konrad Weiss, pero nos encontramos fatalmente en agosto de 1945 en Nagasaki y una monstruosa, y desconocida hasta el momento, explosión nuclear, arrasará su mundo y sus ilusiones. La muerte de Konrad la impulsa a viajar a la India colonial, donde reside una hermana de él.
Acogida con generosidad y amabilidad, llegan a convertirse en grandes amigas, a la vez que Hiroko se enamora de un indio musulmán, que trabaja para la familia. A partir de aquí los acontecimientos se precipitan, la India alcanza su independencia del gobierno británico; se produce su dolorosa partición en dos países, Pakistán, musulmán e India, hindú –en relación con este tema no quiero olvidar recomendar la extraordinaria y recientemente editada novela, Tren a Pakistán, sobre la que volveremos en cuanto haya oportunidad-; comienza la influencia extremista islámica en Pakistán; tiene lugar el terrible atentado terrorista que destroza las dos torres gemelas de Nueva York y la posterior guerra de Afganistán, tratando de eliminar las bases de los extremistas.
Ambiciosa novela por el largo periodo histórico que abarca, que constituye su fuerza y su debilidad. Su fuerza por ser de gran actualidad, refrescando acontecimientos de consecuencias vivas todavía y su debilidad, pues al ser un periodo tan extenso por fuerza es tratado superficialmente.
A pesar de ello es una novela muy entretenida, con personajes atractivos y de los que querríamos saber mucho más. Su autora, Shamsie (Pakistán 1973), es todavía bastante joven, y merece que sigamos su trayectoria, ya que si consigue centrar los argumentos y profundizar en la psicología de sus personajes, puede seguir brindándonos agradables ocasiones de lectura.