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EL RINCÓN DE MARÍA TRINCADO

Poner límites: cómo educar a niños responsables e independientes con límites claros

BIOGRAFÍA

María Trincado nació en Madrid en 1954. Con hondas raíces gallegas y manchegas, es una historiadora poseída por la pasión de la lectura, la cual le llevó a constituir en 1989 la Librería Ontanilla, en Aravaca (Madrid), un espacio en el que compartir todo lo valioso que encuentra en los libros. Al cabo de los años, Ontanilla se ha ido amoldando tanto a María que se ha convertido casi en su segunda piel, al punto de que, más que un local comercial, es como la librería de su casa a la que invita a amigos y conocidos para leer, conversar y soñar. Todos y cada uno de los libros, escogidos con esmero, tienen un motivo para estar a su lado. Todos desbordan ideas y sentimientos que nos hacen más humanos y auténticos: la belleza, la sensibilidad, la bondad, el sentido del humor, la inteligencia, el valor del individuo en situaciones límite...

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@María Trincado - 18/03/2011

Poner límites: cómo educar a niños responsables e independientes con límites claros

Poner limites. Robert J. MacKenzie / 376 págnas / 29 euros.  Comprar libro.

Los niños necesitan límites para poder guiarlos en su desarrollo, límites, por otro lado, que ellos reclaman poniéndonos a prueba constantemente y cerciorándose de  hasta dónde pueden llegar.  En este libro el psicopedagogo y terapeuta norteamericano Robert MacKenzie, describe técnicas y procedimientos, de eficacia contrastada, para que nuestros hijos tengan unos lindes de conducta claros, que sepan lo que se les permite hacer y lo que no, y las consecuencias que deberán asumir si deciden traspasar esa frontera.

El autor comienza describiendo en primer lugar las estrategias más comunes entre los adultos: padres con límites blandos, que repiten muchas veces la norma pero no acaban de conseguir que sus hijos la cumplan; padres con límites autoritarios, que pegan al niño en cuanto no cumple la norma; y padres, que primero repiten la orden y la discuten con sus hijos (límite blando), para acabar finalmente pegándolos, hartos ya de tanta discusión (límite duro).

Como no dudo de que cada uno de nosotros nos hemos reconocido en una de estas actitudes o, lo que será más frecuente, en las tres, puede ser conveniente que sigamos adelante en la lectura de la obra para evitar caer en estos ineficaces y agotadores extremos. El método empieza enseñándonos a transmitir mensajes verbales claros. Así nuestra indicación debe centrarse en la conducta a corregir y no en calificar al niño, por ejemplo es más eficaz decir:”Deja de molestar a tu hermano ahora mismo”, que decir “no seas tan pesado”. Nuestros mensajes también deben ser lo más concretos posibles: “Tienes que llegar a casa a las siete” y no “intenta ser puntual” y se deben especificar las consecuencias de transgredirlos, si se cree que es necesario: “Por favor, no vayas en patinete por esa calle en cuesta. Si lo haces, no lo podrás usar durante el resto del día”

La clave del método está en respaldar nuestros mensajes claros, breves y concretos con actos, de manera que  si el niño, a pesar de nuestra advertencia, decide ir en patinete por la calle en cuesta, sin más repeticiones o advertencias se quedará sin patinete el resto del día.

Si conseguimos hacer nuestra esta forma de educar se acabarán en nuestras familias las eternas discusiones y amenazas: “No es momento de discutir. Puedes hacer lo que te he pedido o pasarte los próximos diez minutos en tu habitación preparándote para hacerlo.” Los niños sabrán quien manda en casa y que no hay otra opción más que obedecer o prepararse para obedecer.

El método se apoya también en la motivación y en los mensajes alentadores, “que ordenado tienes hoy tu cuarto”, “me encanta cuando me pides las cosas por favor”;  en fomentar la independencia de nuestros hijos a la hora de tomar decisiones y enseñarles las habilidades necesarias para resolver problemas.

Es de destacar un capítulo especialmente provechoso dedicado a la adolescencia y a cómo debemos ir cambiando al compás de la edad de los niños los límites impuestos, pero siempre con las ideas claras sobre  las normas que queremos que se vivan en nuestra casa.

A pesar de ser tan didáctico el libro se lee con enorme interés, ya que está lleno de casos reales que el terapeuta  ha vivido en sus talleres educativos, mostrando de forma muy efectiva las diversas reacciones de los niños y cómo debemos actuar ante ellas. La literatura existente sobre este tema es inabarcable, pero nunca había leído un programa tan claro y práctico, destinado directamente a los padres y que tanto está ayudando a muchos de mis conocidos. Excelente aportación a  la tarea paterna que requiere de nosotros infinito cariño y paciencia, pero también,  aunque sea más difícil,  fortaleza e inteligencia.

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 13 COMENTARIOS

13 .- #9 Practica usted la reduccion al absurdo de una manera un tanto comica. Mis hijas me obedecen porque me respetan, no porque les arree un bofeton cuando me da por ahi. Me temo que si hiciera eso entonces si que me perderian el respeto.

Aun asi, en el mundo normal [quiza no en su paranoico universo de persecucion del Estado], es perfectamente posible disciplinar a los hijos como uno vea bien, incluido el bofeton ocasional. Lo que si que no se puede hacer es ponerles el ojo morado a los hijos ni a las mujeres de uno, lo cual me parece muy bien.

ravenous

18/03/2011, 18:58 h.

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12 .- #11 valiente perogrullada. Le han asustado a usted los barnudos y bigotudos? Siente que los musulmanes vulneran sus derechos? Vaya milonga la del pobrecito hombreton de mediana edad que se ve avasallado por todas estas minorias - mujeres, niños, arabes etc

ravenous

18/03/2011, 18:53 h.

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11 .- #9 Correeeecto Capablancka....Perfectamente sintetizado, lo políticamente correcto como forma de manipulación, alienación y usurpación de los espacios privados nos lleva a todo tipo de contradicciones y de inmersión e invasión de lo personal por parte de lo público...con una supuesta intención de protección de determinados...¿valores?
Hoy, 15,40...una familia de padre barbudo, dos hijos bigotudos y una [imagino] madre con burka entero sólo dejando ver parte de sus ojos, dónde? No en olot, sino en azca, plaza junto al edificio picasso, esto es lo que conseguimos, ese valor sí se protege, ahí la mujer no está ofendida...........hipocresía.....

Senectum

18/03/2011, 17:14 h.

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10 .- Ejemplo de adolescente con una gran posibilidad de llegar a ser un honorable adulto, ya que siendo niño no le pusieron límites

Mariabi

18/03/2011, 16:30 h.

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9 .- #6 Mire, seamos claros: si sus hijas le obedecen es porque quieren hacerle ese favor. Porque sepa que si se negaran... Vd. no podría obligarlas. No podría obligarlas sin entrar en el terreno de la comisión de algún delito.

Pero si tan sólo puede darle un cachete a su hija [ni aunque se lo merezca]. ¿Qué película intenta contarme?

Y los padres no han cedido su papel, es el Estado quien se lo ha usurpado. Con la excusa de proteger a los hijos han criminalizado a los padres. Como ha pasado con las parejas: con la excusa de proteger a la mujer han cargado -legalmente- contra los hombres.

:_[[

Capablancka, J.T.

18/03/2011, 12:37 h.

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PENSAMIENTO

La educacion de los hijos

COMPRAR LIBRO: La educacion de los hijos; Michel de Montaigne; 96 páginas; 9 euros

La educación de los hijos es un breve libro en el que se recogen tres de los escritos dedicados especialmente a este tema, De la educación de los hijos, De la pedantería, De los libros, seleccionados en la magnífica obra Los ensayos (2) del escritor, humanista, moralista y político francés Michel de Montaigne (1533-1592), cuya primera versión vio la luz en 1580, tras nueve años de intensa dedicación al estudio y la meditación.

Junto a su impresionante conocimiento y manejo de los clásicos, destaca la actualidad, hondura y sencillez de las palabras con que describe una de las labores por la que sintió auténtica vocación a lo largo de su vida. En su infancia se le rodeó de una educación extraordinaria, su primer idioma fue el latín, antes de saber una palabra de francés y a partir de ahí su vida se impregnó de lectura, estudio, reflexión, apertura e interés por el conocimiento humanístico.

Sus ideas están en la base de la pedagogía actual y siguen resultando absolutamente sugestivas, “es preciso que se impregne (el niño) del espíritu de los filósofos, no basta con que aprenda los preceptos de los mismos… el fruto de nuestro trabajo es devenir mejor y más prudente… quien desee formar a un hombre de bien, nada debe escatimarle en su juventud… no basta solo fortificar el alma, es preciso también endurecer los músculos… el silencio y la modestia son cualidades útiles en la conversación, conténtese con corregirse a si mismo y no haga a los demás reproche de lo que le disgusta… debe frecuentar los historiadores que relataron de las grandes almas en los mejores siglos”.

Una sencilla aproximación a su obra, para saborear, releer y subrayar, así como una apasionada invitación a retornar a los clásicos, “¿qué provecho no se obtendrá con la lectura de las Vidas de nuestro Plutarco?”



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