BIOGRAFÍA
Melchor Miralles.- 09/05/2011
El triunfo de ETA que supone la resolución del insufriblemente politizado Tribunal Constitucional daría para escribir miles de líneas. Voy a centrarme en dos aspectos que creo que resumen perfectamente lo sucedido. Quien más me ha aclarado lo sucedido, sin duda alguna, ha sido Iñigo Urkullu. El pope del PNV ha sido claro como el agua y sus palabras despejan cualquier duda: "Para favorecer la legalización de Bildu hemos hecho lo posible y lo imposible, hemos hecho cosas que se pueden contar y otras que no", para añadir, eso sí, que "en ningún caso ilegalidades o nada parecido, sino gestiones que quizá es mejor tenerlas en secreto".
Claro como el agua. ¿Qué gestiones ha hecho el PNV? ¿Ante quien las ha hecho? ¿Dónde las ha hecho? ¿De motu proprio o por encargo de alguien? El señor Urkullu no puede responder a estas preguntas. Sin embargo, con lo que nos ha dicho es más que suficiente, porque deja claro que los magistrados del Tribunal Constitucional no han adoptado una decisión con base en el ejercicio de su independencia, en el análisis de la constitucionalidad de la resolución del Tribunal Supremo.
De haber sido así, que es lo que establecen las reglas del juego legal y democrático, ni el PNV ni nadie tendría que haber hecho absolutamente nada para conseguir una resolución favorable a sus intereses, y de haberlo hecho debiera haber sido denunciado públicamente por los miembros de este TC que da... Iba a decir “pena”, pero prefiero ser sincero y decir “asco”. Porque asco es lo que me da observar cómo una y otra vez estos magistrados hunden su prestigio resolviendo no en función de sus conocimientos jurídicos y de la valoración de los preceptos legales, que es su obligación, sino obedeciendo consignas políticas cuya orientación varía en función de los intereses de quienes tienen el control del Ejecutivo.
Asco es lo que me da observar cómo una y otra vez estos magistrados hunden su prestigio resolviendo no en función de sus conocimientos jurídicos y de la valoración de los preceptos legales, sino obedeciendo consignas políticas
En segundo lugar está Rubalcaba, conmovedor, si no fuera insultantemente penoso: "El Estado de Derecho funciona así, me siento cómodo en este papel de respeto a las resoluciones judiciales". A otro perro con ese hueso, señor vicepresidente. ¿Cómo que en un Estado de Derecho quienes tienen que velar por la constitucionalidad de las resoluciones judiciales resuelven en función de las presiones del Ejecutivo y sus socios? ¿Cómo va a estar cómodo con una resolución del TC que da vía libre a los terroristas para volver a las instituciones, gobernar decenas de Ayuntamientos, obtener dinero público, acceder a los datos del censo y a cobertura legal de que disfrutan los representantes institucionales? ¿No habían presentado las FSE de las que usted es responsable las pruebas que acreditan que Bildu es ETA? ¿Está cómodo con una sentencia que posibilita a ETA presentarse a las elecciones?
Ah, perdón: es que usted es un demócrata que respeta las decisiones judiciales. Pero hombre, señor vicepresidente, ¿es que en la democracia que a usted le gusta no es compatible el respeto a una resolución judicial con la crítica argumentada de la misma? ¿No cabe en su Estado de Derecho la expresión de las opiniones? ¿Constituye un acto de desacato criticar una decisión judicial?
Montesquieu ha muerto
A otro perro con ese hueso señor vicepresidente. Existen las hemerotecas amigo, y no fue así como actuaron usted y sus acólitos cuando otras resoluciones judiciales del Tribunal Supremo no resultaron favorables a sus intereses. Le voy a recordar un texto que usted defendió tras la sentencia que condenó a correligionarios suyos por secuestrar a un anciano viajante de comercio, mantenerle una semana en una cabaña en pijama y finalmente ponerle en libertad tras, eso sí, haberse planteado la posibilidad de enterrarle en cal viva, como hicieron con dos etarras unos meses antes: "Este juicio fue impulsado en el contexto de una operación política para desplazar al PSOE del poder... Tuvo una instrucción plagada de irregularidades que privaron de las garantías procesales a los acusados... Y hubo una presión político-mediática intolerable sobre el Tribunal para quebrar su independencia e imparcialidad". Entonces tenía usted otra opinión, ¿verdad?
Lo que funciona así, señor Rubalcaba, no es el Estado de Derecho, es el Régimen que padecemos, en el que los partidos políticos se pasan por el arco del triunfo la separación de poderes y reproducen miméticamente en el Judicial la aritmética parlamentaria del Legislativo para que el Ejecutivo lo controle todo, lo cual supone la certificación de defunción de la esencia de un Estado de Derecho. Claro que ustedes, por boca de inefable Alfonso Guerra, lo dijeron muy clarito hace muchos años: "Montesquieu ha muerto".
Y ante un asunto de tal gravedad, Mariano Rajoy, según todas las encuestas próximo presidente del Gobierno, va y dice en el arranque de campaña que no desea que el asunto de Bildu "relegue a un segundo plano los problemas de los ciudadanos". O sea, que el líder de la oposición considera que esto del terrorismo, más de mil muertos, la presencia de los terroristas en las instituciones, constituye una preocupación menor, no forma parte de las preocupaciones de los españoles. Vamos, que los ciudadanos carecen de principios, no tienen convicciones, y solo nos interesa que nos cuenten en sus mítines de campaña milongas repetidas en forma de promesas de las que, además, tantas veces se olvidan una vez que los ciudadanos han depositado su voto en las urnas. ¿Y cree que, de este modo, invita a la participación? Yo conozco a más de uno que se lo está pensando.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
37 COMENTARIOS
37 .- No puedo estar más de acuerdo con usted Sr Miralles
36 .- Miralles, tranquilícese. Debe tener el techado escondido en un rincón, asustado de como tecleaba. Todo tiene solución. Crisis debe ser una situación llena de posibilidades de mejora, no una agria situación.
Empiezo por el final. Como Rajoy es muy gallego, suelta eso. Y luego llega Aznar y se mete en el lodazal de la vergonzosa sentencia. Está claro, Rajoy no toca el tema porque no es "la derecha más a la derecha de Europa" y a Aznar como si a Zapatero le da por comer macarrones mañana tarde y noche. Vulgo dicho, se la suda. Trabajo repartido.
En cuanto al Constitucional, hay dos soluciones:
1] Quitarlo. Así el Tribunal Supremo hará honor a su nombre. No me inclino por ella.
2] Modificarlo en la elección de los miembros. La fórmula que creo más correcta es que sea el Consejo General del Poder General quien proponga nombre y el Rey, como Jefe del Estado que es, elija entre los propuestos. Y de paso tocamos la elección del Fiscal General del Estado, que le propongan al Rey los fiscales. Con eso empezaríamos a resucitar a Montesquieu
Y de paso ponemos nuevas normas de funcionamiento. Eso de tener el estatuto catalán cinco años da grima. Plazos lógicos y coherentes.
35 .- #31... sigo Sr Miralles [2]
Al igual que en la anterior negociación con ETA, ha vuelto a representar la misma infame farsa. De cara al electorado ha multiplicado sus rimbombantes declaraciones contra Bildu, "Bildu es ETA", etc., y al mismo tiempo que Eguiguren y Patxi López lanzaban señales en sentido contrario, mostrando sus deseos de que Bildu pudiera participar en las elecciones, guiño final de ZP a Urkullu incluído, aleccionaban a sus mandados de cuota en el TC que tendrían la palabra final, aunque para ello, para conseguir sus fines partidistas, hayan dejado en el barro el trabajo de muchos meses de las fuerzas de seguridad del Estado y al propio TS.
¿A otro perro con ese hueso Sr. Miralles?
Sí, con el de vd. en este artículo.
Y es que no se puede soplar y sorber la sopa al mismo tiempo, señor periodista.
34 .- #6 Luis Pedro, ya que te repites cual pepino, copiando el post del foro de Casado, te remito al mismo ,
solo te repito una frase
"pronto se dirá de vosotros lo mismo que hoy se dice de nosotros......Perdieron"
y lo hicieron gracias a la ayuda de tontos útiles como tu
33 .- ¿Qué esperábais? esta gentuza son políticos nombrados por políticos, nos engañan llamándolos jueces, algo que no son. Estos han sido abogados defensores, acostumbrados a defender a su cliente aunque sea ladrón o asesino, profesores de una universidad endogámica y nepotista, políticos reciclados...así es que defienden a su cliente [el que los nombra], a su catedrático [al que deben el puesto], a su partido [que nunca han abandonado] y a su líder, al que envidian pero al que respetan porque es como ellos y porque ha llegado dónde ellos querrían llegar, pero sobre todo, porque tienen miedo, no miedo a la ETA, tienen miedo a que los consideren poco progres, a que Pepiño [cuya opinión parecen valorar] los llame la derecha de la derecha, tienen miedo a no ser considerados de izquierda.