TENDENCIAS
SIN ENMIENDA
@Juan Carlos Escudier - 06/02/2010
Se puede estar harto de Zapatero y de sus cejas y hasta se puede pensar que el país iría mejor gobernado por un ingenio de Apple con pantalla táctil, pero lo que estamos viviendo en estos días trasciende al Ejecutivo, a su política económica y a su presidente. Tiempo habrá de que los electores pongan a cada cual en su sitio; entre tanto sería bueno que no perdiéramos de vista que nos enfrentamos a un ataque organizado de especuladores, esos tiburones con los que íbamos a acabar en cuanto tuviéramos tiempo para refundar el capitalismo. No se trata, por tanto, de defender al Gobierno sino al Estado.
Hay que empezar por proclamar lo evidente; esto es, que España no es Grecia ni Portugal, que habremos perdido de vista el cogote de Francia y quizás ya ni siquiera seamos la octava potencia del mundo o la novena. Pese a ello, ni estamos en bancarrota ni amenazamos ruina, como algunos sectores interesados se han encargado de propalar a los cuatro vientos. El Gobierno ha cometido muchas torpezas y ha contribuido de manera importante a socavar la credibilidad del país, aunque no es el único culpable del clima actual.
El segundo punto importante a destacar es que no se trata de un problema exclusivamente español y que los tiburones no nos han elegido para hacer justicia poética y derribar a Zapatero en vista de que a Rajoy le cuesta bastante. En definitiva, que no hay nada personal en su conducta sino simple negocio, al que tampoco escaparán otros países del euro que parecen contemplar la tempestad como la distancia del que piensa que no probará la lluvia.
La realidad parece confirmar que no será así. Un buen indicador son los CDS (Credit Default Swaps) o, si se prefiere, el riesgo país, los derivados de crédito que cubren el peligro de impago. Ayer mismo, el de los bonos a cinco años de España alcanzaban un nuevo récord y se situaban por encima del de países como Colombia, Perú, Panamá, Sudáfrica o Brasil. O lo que es lo mismo, que esos sabios mercados veían más factible la quiebra española que la de estos cinco países citados, lo cual es un auténtico disparate. Pero la escalada afectaba también a Italia, Holanda o Reino Unido, que ni mucho menos son inmunes al ataque de estas fieras.
¿Que cómo se están forrando estas sanguijuelas a nuestra costa? Pues calentando estos instrumentos financieros para que su cotización suba, como ha venido ocurriendo desde finales de año. En noviembre marcaban 65 puntos y ayer estaban a 182, lo que significa que algunos de estos escualos han triplicado sus ganancias. Acrecentar las dudas sobre la fortaleza de nuestra economía forma parte de la estrategia. Simultáneamente, lo que también sube es la rentabilidad de la deuda española, por lo que necesitamos pagar más para colocar nuevas emisiones y renovar las que van venciendo.
En situaciones como éstas resaltan más algunas conductas, del todo inexcusables. Entre las más flagrantes destaca la del comisario europeo Joaquín Almunia, al que hay que recordar que no está en Bruselas por ser una lumbrera en el terreno económico, monetario o de la competencia sino porque este país ha decidido que esté allí y de paso se lleve un sueldo algo más que terciadito. Y por eso, debería tener más cuidado cuando decide meter a España en el mismo saco de Grecia y de Portugal, que es como poner una diana en el mapa para que los especuladores disparen los dardos.
Otra de las actitudes reprochables es la del ex presidente Aznar, que es un tipo que se ha disfrazado de Churchill y al que parece que tengamos que dar las gracias por seguir viviendo. No hay semana sin que este buen señor nos enseñe el precipicio por el que jura que nos despeñaremos. Entre tanto curso de inglés y de management para ser un buen empleado de Murdoch, Aznar no ha tenido tiempo de aprender que un ex presidente es un embajador vitalicio, cuya misión no es dibujar el Apocalipsis con el contorno de una piel de toro por muchos litros de odio que destile hacia sus adversarios políticos.
El primero en ver las orejas al lobo ha sido Emilio Botín, que ha salido en tromba en defensa de las últimas medidas del Gobierno y, sobre todo, del Estado. No es que los banqueros se hayan hecho del PSOE de pronto, sino que temen que las dudas sobre la solvencia de España se trasladen a sus propias entidades, como ya ha empezado a ocurrir. La cobertura de riesgos por impago también ha subido para la banca española hasta el punto de haberse duplicado en menos de tres meses. Y aún les queda por digerir el grueso de sus activos inmobiliarios, que han de aflorar este año en sus balances, una prueba de fuego que nadie en su sano juicio atizaría con más gasolina.
Estamos en una situación difícil pero no desesperada. Lo que más daño nos ha hecho son las exageraciones sobre nuestros males. La dirección de la política económica ha podido ser nefasta, aunque, en líneas generales, no se ha hecho nada distinto a lo que han venido aplicando los países de nuestro entorno, donde se ha recurrido intensamente a los incentivos públicos para sacar al enfermo del coma. Si se ha cerrado el año con un déficit público superior al 11% no ha sido por el Plan E ni porque se hayan dilapidado los recursos, sino porque ha habido un drástico recorte de los ingresos tributarios y porque el pago de prestaciones por desempleo se ha disparado a niveles escalofriantes.
Es cierto que en lo referente a la credibilidad el Gobierno no ha sido de mucha ayuda. Uno no puede ir a Davos a sentarse en la misma mesa que el presidente griego por una simple cuestión de estética ni puede dar la sensación de ir a la deriva, con propuestas que cambian cada quince minutos o, como mucho, de una día para otro. Aun así y con sus matices, estamos ante un evidente volantazo en la política económica, ya sea por propio convencimiento o por la presión exterior de los organismos internacionales y de los propios especuladores. Estos tiburones son tremendos: no sólo se ponen las botas a nuestra costa sino que además te hacen el plan de estabilidad.
Opiniones de los lectores (81)
81.
Hermano Lobo»09/02/2010, 22:09 h.
Me llama la atención que Juan Carlos Escudier escriba, también, en público.es, B.O.E. socialista por excelencia, en el que se practica la censura más descarada y torticera hacia la menor crítica mordaz al zapaterismo y sus chicos y, sin embargo, se alienta cualquier crítica o comentario, por violento o irrespetuoso que sea, al adversario político: el PP, o se persigue y represalia a un partido minoritario de una disidente, como la UPyD de Rosa Díez.
De hecho, muchos de los titulares de público.es son lo suficientemente ridículos [por escandalosos y sectarios] como para que una pluma así decidiera evitar colaborar en semejante publicación, por el mero desdoro personal que ello conlleva.
Sin duda, el propio Juan Carlos Escudier habrá observado la enorme diferencia existente entre público.es y elconfidencial.com. Por ello me resulta todavía más inexplicable su colaboración en público.es.
80.
72734»08/02/2010, 12:34 h.
Enhorabuena por el artículo, se puede o no estar de acuerdo pero en cualquier caso es muy complicado abstraerse del entorno periodístico y político y escribir el susodicho texto suficientemente objetivo y bien argumentado.
79.
Hampi»08/02/2010, 11:30 h.
Donde hay humo....... para ser un poco más objetivo quería añadir que algunos compradores de CDS de España lo habrán hecho para cubrir su posición, por eso hablar de "especuladores" es un poco atrevido y sobre todo despista de la seriedad de la situación. Si el gobierno sigue así y desde la EU o del FMI no vienen algunas garantías, esto va a seguir bajando. No hay que meter la cabeza en la arena, eso es falso patriotismo.
78.
manuels»07/02/2010, 23:07 h.
Los tiburones atacan cuando huelen la sangre.
Y España está sangrando desde el punto de vista económico. ZP, José Luis Rodríguez Zapatero un inculto chaval de 33 años que el PSOE encumbró a la Presidencia del Gobierno español gracias a un extraño atentado terrorista -con violación de la jornada de reflexión, recuerde Rubalcaba-... agarró un país saneado económicamente, con las arcas llenas -se permitió el lujo de regalar 400€ a los españoles antes de las elecciones de 2008. Ha derrochado todo y más...
En algún momento de su vida alguien debería pasarle factura al tal ZP, por su gran desaguisado. Por mi parte, que no cuente ni con mi saludo. Y el PSOE merece 20 años en la oposición o que desaparezca como partido.
¿Algún remedio contra los tiburones?
Almunia quizás esté pensando en su futuro político en España o en el de Solana... ¿la vieja guarda vuelve? No lo sé, pero alguien del PSOE debería poner orden en este caos. Claro que no creo que venga ni de los escaños del PSOE [políticos borregos] ni de las Comunidades Autónomas [reinos de taifas, aunque sólo estemos al 50% de los 39 que hubo]... el sistema electoral no permite un vuelco tal que haga desaparecer al PSOE ¿¡¡??
77.
esteban27»07/02/2010, 21:08 h.
El Sr. Almunia no sé si será o no una lumbrera en el terreno económico, pero el Sr. Escudier está claro que no es ninguna lumbrera, más bien parece que no tiene ni p. idea.
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