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Alejandro Laso.- 20/01/2012
Ocho de la tarde del 19 de enero. Un día después de que tuviese lugar la primera macro protesta en internet liderada por los grandes -Wikipedia y Google- contra la ley SOPA (Stop Online Pirate Act) que pretende cerrar las webs que atenten contra la propiedad intelectual, el FBI ponía en marcha una operación y cierra Megaupload, la web de intercambio de archivos que mueve el 4% del tráfico global de internet y 1.000 millones de usuarios únicos al mes.
La protesta de la red no se hizo esperar. El grupo Anonymous orquestaba su particular repulsa contra el cierre de la popular página con un ataque masivo a varias webs del gobierno americano, a la industria musical y a las de quienes han apoyado públicamente la ley SOPA.
Para este grupo de internautas anónimos, el cierre de Megaupload no es más que una anécdota. Ya hay decenas de alternativas en activo –Rapidshare, Fileserver- que funcionan de una forma similar y también saborean las mieles del éxito. Lo que realmente busca Anonymous es una llamada de atención a los gobiernos sobre la importancia de defender la neutralidad de la red.
Con el cierre de Megaupload, el FBI ha querido demostrar su poder al haber 'desconectado', en apenas unas horas y sin previo aviso, a la web que atrae diariamente a cinco millones de usuarios, a la par que ha detenido a sus creadores. Sin embargo, el tiro le ha salido por la culata. Los usuarios han respondido inmediatamente y de forma masiva demostrando la verdadera fuerza que tiene hoy internet.
Echen cuentas. Si para cerrar Megaupload el FBI ha tardado varios meses en conseguir desarticular la maraña de servidores, conocer a fondo su infraestructura y descubrir la identidad y ubicación de los responsables, la red ha respondido en apenas unos minutos con un ataque que ha supuesto pérdidas millonarias a las empresas de entretenimiento más importantes del país, amén de poner el jaque la seguridad de webs tan importantes como la del FBI. Si nos atreviésemos a extrapolar estos hechos a una ‘guerra’, podría decirse que los usuarios de internet han demostrado que son el rival más poderoso que cabe imaginar. Y no es para menos. Anoche ya corría como la pólvora por Twitter el eslogan "somos el 99%”.
Los hechos acaecidos este jueves deben suponer un ejercicio de reflexión para los estados. Ahora lo que toca es bajar la cabeza y empezar a entender que internet no solo está cambiando la forma de vivir, de comunicarnos o de hacer negocio, sino que está alterando las reglas del juego democrático; que la red está por encima de las leyes de un solo país.
Pero a estas alturas, los gobiernos siguen sin entender cómo funciona internet. Creen que el poder que tienen en sus estados es perfectamente válido en todos los entornos y que el método ‘cerrar Napster’ aplicado en 2001 es la clave para poder tener la red bajo control. No se dan cuenta de que han dejado crecer la web sin preocuparse lo más mínimo de ella y ahora que se ha convertido en una 'bestia' imposible de domar quieren ponerle puertas. Mientras tanto, la web y sus usuarios sí han sabido evolucionar y multiplicarse. Actualmente hay más de 2.000 millones de internautas, cinco veces más de los que se contabilizaron a principios de siglo, cifra que invita a recapacitar sobre el cómo se deben hacer las cosas.
De nada vale que los gobiernos sigan cediendo ante las presiones de las grandes industrias como la musical o la cinematográfica, que están ancladas en los gloriosos años 90 donde ganaban dinero a espuertas. Internet también tiene su voz y es necesario que sea escuchada. Y se antoja urgente encontrar un punto medio entre el ‘todo gratis’ de los internautas y las exigencias de la industria si queremos garantizar un futuro próspero a la propiedad intelectual.
Los estados deben entender que cada decisión que ponga en peligro la neutralidad de la red va a tener una respuesta inmediata por parte de los usuarios. Si el cierre de Megaupload ha sacado a relucir la ira de los internautas, imagínense lo que ocurrirá cuando la ley SOPA entre en vigor. Ahora le toca mover ficha a EEUU. Recapaciten. Estaremos expectantes.
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OPINIONES DE LOS LECTORES,
6 COMENTARIOS
6 .- Este comentario ha sido eliminado por el moderador.
5 .- ¡Qué gran confusión!
Esta gente son básicamente unos parásitos que sirven a gorrones[con todos los respetos a estos últimos que son millones y muy cercanos].
Lo de la libertad de expresión y demás es lo que yo ejerzo aquí al meter mis comentarios y que no me los censuren.
4 .- El fondo de este asunto no son los derechos de autor, la propiedad intelectual etc.En el fondo, lo que pretenden los gobiernos es tener el control de la red para manejar y manipular a la opinión pública.Los poderes fácticos no quieren que haya libertad de información,les interesan ciudadanos borregos que asuman todo lo que les digan.A un gobierno, le resulta muy molesto que haya opiniones e informaciones sobre hechos que pueden deteriorar su imagen, por eso quieren controlar la red.Lo de los derechos de autor es otra cosa,se trata de algo que tal y como esta regulado,ante los avances tecnológicos se ha quedado obsoleto.Si por intercambiar archivos, sin que haya ánimo de lucro, estóy vulnerando la propiedad intelectual cada vez que fotografie un edificio, un cuadro etc e intercambie su imagen debería pagar también derechos de autor lo cual es absurdo.No se le pueden poner puertas al campo y lo que se oculta detras de todas estas acciones represivas,es en el fondo atentar contra la libertad de información y comunicación entre las personas.Por eso, estóy a favor de las acciones llevadas a cabo por anonymus,acciones que son una defensa contra los que atentan contra la libertad.
3 .-
#2 por #1 [Sí, 2].
Pero verá MM, se lo puede preguntar ... directamente al ... FBI.
Con eso no quiero decir que el FBI sea un paraiso fiscal o simplemente un paraiso, o Anonymous.
2 .- #1
hola buenas...
¿anonymous es un paraíso fiscal?