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Políticos y técnicos

José Luis González Quirós*.-  16/02/2012

Si la política fuese tan fácil como la ingeniería, o como el derecho administrativo, estaríamos salvados. No habría problemas. Pero no es así. El otro día escuché un elogio de este Gobierno haciendo notar que entre los ministros había varios premios extraordinarios, en fin, gente muy lista. Quien lo dijo no tiene una idea muy aquilatada de la política, desde luego no de la política española, un entorno en que se te perdona con más facilidad que mientas diciendo que eres el médico que no eres, que sí dices ser harvardiano siendo verdad. De todos, algunos harvardianos pueden muy bien pertenecer a esa mitad de tontos que, según Gracián, simplemente no lo parecen. Inteligencias aparte, el problema general en Europa, y España no es una excepción, es que abundan los técnicos, pero escasean los líderes. No es que sean recomendables los excesos de liderazgo, que a veces se pagan con guerras, pero es preocupante que el político se convierta en una especie de contable, sobre todo porque implica que la sociedad está varada esperando algún santo advenimiento, que no suele llegar.

En el caso del PP, que va a celebrar ahora su Congreso, esta apuesta por la no política adquiere algunas características muy particulares. La primera de ellas es la reducción del partido a unos notables que esperan, sin que se sepa muy bien por qué, que los militantes les aplaudan cuando se les nombra ministros, y, por supuesto, hagan lo que hagan. Rajoy es un representante especialmente brillante de este concepto con su apología de la “normalidad”, de la idea de que lo normal es que manden gentes como él y sus más próximos, lo que se podría llamar un Gobierno de amigos. Esta idea tiene el inconveniente de olvidar que ha sido necesario que España sufriese por largos siete años la catástrofe del Gobierno zapateril para que se haya podido llegar al Gobierno con tan escaso bagaje.

Gobernar es elegir, no en vano gobierno viene de timón, y para elegir es imprescindible saber a lo que se quiere llegar, y, en una democracia, aunque sea débil e inmadura, como ésta, hay que decir lo que se piensa en serio de las cosas

Lo que resulta más sorprendente para un observador de la política del PP, es que se pueda pretender superar una crisis muy de fondo, con una actitud más cercana al funcionariado que a ningún dramatismo político. Ojalá fuera verdad tanta belleza, pero cabe suponer que, salvo milagro, el Gobierno se va a encontrar en menos de un año con que su medidas, situadas en ese tibio espacio entre la timidez y el atrevimiento, no han dado todavía fruto, y con que el tran-tran ya no funciona de ningún modo. ¿Será ese el momento de la política? Seguramente, pero de ser así, ¿no sería más lógico ir sacando, con la prudencia necesaria, los argumentos a la calle para que se acostumbren al benéfico contacto del aire y del sol? Gobernar como si lo que se va a hacer fuera lo único que cupiere es siempre una falsedad. Gobernar es elegir, no en vano gobierno viene de timón, y para elegir es imprescindible saber a lo que se quiere llegar, y, en una democracia, aunque sea débil e inmadura, como ésta, hay que decir lo que se piensa en serio de las cosas.

Los técnicos suponen que no hay que discutir sobre los fines, que están claros, y encuentran un terreno abonado en una sociedad harta de pasarlo mal: empleo, crecimiento, algo de desahogo. El problema es que tales fines no van a poder alcanzarse sin tocar a fondo algunos de los fundamentos del sistema, y eso produce pavor a los técnicos, y miedo a casi todo el mundo. El problema es que, por ejemplo, es absurdo que tengamos más de cincuenta universidades, y eso no tiene arreglo sin tocar nada, o que pretendamos mantener cifras millonarias de empleo público con cifras decrecientes de ocupación privada, cosa que ni siquiera ha salido bien en los países del socialismo real, aunque los del PSOE digan que en Andalucía ha funcionado y que aquello es el paraíso. Y así mil cosas, que podamos seguir manteniendo a la Mesta de los constructores haciendo obras costosísimas, más aeropuertos, más estaciones de alta velocidad, más hospitales, otra Olimpiada, más dinero para que ellos hagan absurdas operaciones financieras en el universo mundo.

En el congreso del PP se hablará de algunos de estos asuntos, en los pasillos, pero los plenos se reservarán para los aplausos. Es posible que salgan adelante algunas enmiendas que voluntariosos militantes presentarán para que, por ejemplo, se eviten las decisiones a brazo alzado, o para que el partido deje de ser hereditario y adopte algunas formas elementales de democracia. Pero no se discutirá de política, porque los técnicos del partido se habrán conchabado para que nadie diga otra cosa que lo que hay que decir, y muy brevemente, para que hablen todos, aunque sea para decir lo mismo.

En España tenemos que reconciliar a la política con la normalidad, con la discrepancia abierta, con los cambios, y dejar de confundir a la política con decir una cosa y hacer otra, que no es sino una variante de la misma confusión. Los técnicos son muy necesarios, pero al servicio de la libertad, justo lo contrario de lo que muchos de ellos suelen pretender porque se creen muy listos. Y al PP le tiene que llegar aún la hora de los políticos.

*José Luis González Quirós es analista político

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 13 COMENTARIOS

13 .- #12 Será tan agradable ese vivir, que muchos repiten, y conocemos unos cuantos que llevan más de veinte años calentando la butaca, aunque en honor a la verdad, algunos solo se les ve por el hemiciclo en ocasiones muy especiales, o sea, casi nunca.

Todos ellos son muy amigos, son como una gran familia. Es igual que gobierne un grupo u otro. Cuando una de sus “peñas” pierde el favor de los ciudadanos, preparan su comedia; hacen como que discuten, como que riñen y entonces le pasan la pelota del poder a otra de sus pandas,… ¡qué más da!... total, todo queda en familia. … Y la placida vida continúa sin mayores contratiempos, ni zozobras. ¿Hasta cuándo?... ¿Y quién lo sabe?

jibaro

16/02/2012, 22:01 h.

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12 .- El gran problema de un “Gobierno de amigos”, como acertadamente Ud. señor Quirós denomina a “esta cosa”, es que siempre gobiernan los mismos. Cada cuatrienio, los cuatro o cinco amigos más simpáticos, más dicharacheros, hacen unas listas en las que incluyen a sus mejores amiguetes. Son las famosas listas cerradas.

Este hecho no tendría mayor trascendencia, sí los ciudadanos no estuviésemos obligados a votar, para elegir de tales listas a los hombres o mujeres qué como gobernantes, llevarán el timón de la nave España. Son personas que no las conocemos de nada, no sabemos de dónde han salido.

Sin embargo gracias al “dedazo” de su gran amigo, y con la colaboración de nuestro voto, quedan por cuatro años nominados Padres de la Patria; a los que automáticamente y por ley [obviamente aprobada por ellos mismos], se les confieren un montón de privilegios y prebendas que los ciudadanos les facilitamos con nuestros dineros. SIGUE

jibaro

16/02/2012, 21:59 h.

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11 .- #10 mira un ejemplo de controlar el gasto...
en ASTURIAS.- en el mes de enero se ahorraron en gastos de medicinas 126 millones de euros¡¡¡toca narices¡¡¡¡¿sabes lo que se ha hecho? los hospitales no compran para almacenar, se ha creado en verano una central de compras comun para todos los hospitales de asturias, y control de recetas a los medicos del ambulatorio, las farmacias no pueden vender un producto si tienen el generico...
que tonteria y cuantos millones menos no?

soydeasturias

16/02/2012, 19:30 h.

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10 .- En realidad no nos hacen falta ni políticos ni técnicos sino personas con principios y justo sentido común. En España solo hay que recortar donde cabe hecerlo justamente y no me querrán convencer que solo con una reforma laboral o del sector financiero se nos arreglarán los problemas porque así solo no se arreglan. Hace falta sentido en el gasto para ejercer el sentido en el ahorro y yo no voy a indicar, de nuevo, de donde hay que ahorrar porque son tantas y tantas las partidas de gastos superfluos os que existen y tantos los rapiñeros políticos que deberían estar en la cárcel que para señalarlos no habría papel bastante. Mientras estas actuaciones que no tienen nombre no se corrijan por todos los partidos polítios, España, nunca mejorará sino que empeorará y sino al tiempo.

126

16/02/2012, 18:34 h.

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9 .- En realidad no nos hacen falta ni políticos ni técnicos sino personas con principios y justo sentido común. En España solo hay que recortar donde cabe hecerlo justamente y no me querrán convencer que solo con una reforma laboral o del sector financiero se nos arreglarán los problemas porque así solo no se arreglan. Hace falta sentido en el gasto para ejercer el sentido en el ahorro y yo no voy a indicar, de nuevo, de donde hay que ahorrar porque son tantas y tantas las partidas ed gastos superfluos os que existen y tantos los rapiñeros políticos que deb3eraían estar en la cárcel que para señalarlos no habría papel bastante. Mientras estas actuaciones que no tienen nombre no se corrijan por todos los partidos polítios, ESpaña, nunca mejorará sino que empeorará y sino al tiempo.

126

16/02/2012, 18:32 h.

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