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El contrato único de trabajo y la causalidad del despido

José María Pérez*.-  10/02/2012

Recientemente se ha apuntado por la Ministra de Empleo y Seguridad Social que la reforma laboral que va a presentarse va a descartar la introducción de un contrato laboral único al considerar que sería inconstitucional por discriminatorio y contrario a la necesaria causalidad de la extinción de la relación laboral exigida por la Organización Internacional del Trabajo.

Sobre la necesidad de mantener esta causalidad en el despido nos hemos pronunciado en un post anterior, sin embargo, no entendemos que sea incompatible establecer un único contrato de trabajo con una indemnización por despido creciente en función de su duración, con el mantenimiento de un elemento causal para aceptar la extinción de la relación laboral a instancias del empleador.

Por una parte, debemos partir de la consideración de que en la normativa vigente, esta exigencia de causalidad ya se encuentra matizada no solo cuando se trata de algunas relaciones laborales especiales como sería el caso de la relación laboral especial de alta dirección o la del servicio doméstico donde el desistimiento unilateral del empresario está reconocido en sus normas de regulación, sino también en la relación laboral común en virtud de la figura del despido improcedente, en donde la sanción para el empresario por haber resuelto unilateralmente el contrato de trabajo se sanciona con una penalización económica pero, solo en casos tasados, con la declaración de nulidad del despido y la obligación de readmitir al trabajador. Esta forma de sancionar con una indemnización la conducta del empleador al abusar de su posición de superioridad respecto del trabajador ha sido confirmada por el Tribunal constitucional (por ejemplo STC núm. 20/1994, de 27 de enero).

Tras la Ley 45/2002, de 12 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma del sistema de protección por desempleo y mejora de la ocupabilidad, al introducirse la posibilidad para el empresario de consignar la indemnización por despido en un determinado plazo a fin de evitar tener que asumir el coste de los salarios de tramitación, alguno autores empiezan a considerar que ya existe en nuestro país una suerte de despido libre indemnizado.

Como señala  Lahera Forteza ("Despido libre e igualdad de trato", Aranzadi social 7/2011) hay que constatar la paulatina presencia de resoluciones judiciales, como la STSJ de País Vasco de 6 de octubre de 2009, que reconocen abiertamente la presencia de un despido libre pagado en el art.56.2 ET. Como hemos visto, en nuestro ordenamiento laboral convive, desde la ley 45/2002, de 12 de diciembre, de medidas urgentes para la reforma del sistema de protección por desempleo y mejora de la ocupabilidad, el doble paradigma de la causalidad extintiva y el de la libertad de despedir, con distorsiones y paradojas, que deben gestionar los jueces en la aplicación de las normas vigentes. El mejor punto de partida para esta compleja labor judicial es el reconocimiento de la realidad de un despido individual libre pagado en el contrato de trabajo deduciendo con rigor sus consecuencias desde las bases jurídicas de nuestro sistema extintivo.

En la sentencia citada, desde la lógica del art.49 ET, se afirma en un inicio que “la extinción del  contrato  de  trabajo  es causal”, pero, a continuación añade, desde el examinado art.56.2 ET, que “en la práctica pudiera decirse que nuestro ordenamiento jurídico consagra de facto un despido libre indemnizado, de tal forma que si no se vulnera ningún derecho fundamental el empresario puede prescindir de un trabajador cuyos servicios no le interesen a través del abono de la indemnización correspondiente y sin necesidad de motivar el despido” ( FD 4 ). Admitido, en los términos antes expuestos, la presencia de un despido individual libre pagado en nuestro ordenamiento laboral, sólo limitado por la enumeración legal “de forma cerrada de los supuestos de despido nulo”.

Es cierto que, para un sector doctrinal esta forma de extinguir la relación laboral de manera unilateral por parte del empresario podría considerarse que vulnera el principio de igualdad de trato entre todos los trabajadores de la empresa por lo que debería sancionarse el despido con la tacha de nulidad y obligar al empresario a readmitir al trabajador despedido. Sin embargo, aunque en alguna sentencia existe algún voto particular en este sentido,  no se trata de una tesis mayoritaria.

De conformidad con lo anterior, podría mantenerse la validez del contrato único con una indemnización variable si, en el caso de no encontrase el despido amparado por una causa de las legalmente establecidas, se impusiera al empresario un recargo en la indemnización equivalente, por ejemplo, al 50% de la indemnización resultante tras realizarse el cálculo derivado de la antigüedad del trabajador. El establecimiento de este recargo indemnizatorio permitiría introducir esta medida de racionalización en el mercado laboral respetando los términos de los Convenios de la OIT en términos semejantes a los que ya rigen en nuestro derecho. 

*José María Pérez es Letrado de la Seguridad Social

Colaborador de Hay Derecho?

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 2 COMENTARIOS

2 .- #1 Hoy en día no es necesaria dicha conciliación. Simplemente, el empresario reconoce la improcedencia del despido, se lo comunica al empleado, consigna la indemnización correspondiente en el juzgado, y se acabó la historia.

abrasax

10/02/2012, 09:41 h.

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1 .- En nuestro derecho la causalidad del despido es una farsa. No es ningún problema despedir cuando se quiere, solo que entonces el despido se declarará improcedente y dará lugar a una indemnización más elevada. Más exactamente, lo real es la cuantía de la indemnización y todo lo demás es montar un poco de teatro.

En estos casos lo normal es que lo hablen primero las partes y pacten la indemnización. Entonces el empresario hace una falsa carta de despido con el motivo que le apetezca [el más socorrido suele ser las faltas de asistencia], van a la oficina de trabajo autonómica para la conciliación administrativa, allí ya les preguntan si vienen de acuerdo, y en el acto de conciliación el empreario reconoce la improcedencia del despido y se fija la cuantía de la indemnización. Este teatro es necesario para que el trabajador obtenga el paro, porque la conciliación es lo que acredita la situación legal de desempleo.

Esto lo sabe todo el mundo. Que me lo digan a mí, que fui muchos años funcionario del INEM. Aunque quizás quede un poco feo decirlo en voz alta, y de ahí que el autor del artículo ha tenido que buscar una sentencia de bajo rango para explicarlo.

oveco

10/02/2012, 09:04 h.

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