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El partido de Fraga y lo peor de Zapatero

José Luis González Quirós*.-  19/01/2012

Es fácil ser muy críticos con el funcionamiento de los partidos, pero no cabe negar que constituyen un problema mayor de la democracia española a día de hoy, y bastante difícil porque no existen fórmulas preestablecidas para evitarlo. Los españoles nos inspiramos en el pasado y en el exterior para componer nuestra Constitución, la ley electoral y otros textos fundamentales, y la cosa salió razonablemente bien. Sin embargo, a la hora de diseñar los partidos tuvimos que ir a ciegas, porque son instituciones que responden casi exclusivamente a la cultura política, y eso es algo que no se puede ni imitar ni improvisar. Los partidos y el estado autonómico hubieron de ser creados desde la nada, y dejan bastante que desear, además de ser problemas íntimamente conexos. Tras el temor a lo que se llamó la sopa de letras -los diseñadores del sistema apostaron, e hicieron bien, por la gobernabilidad-, se comprende que se crease un hueco en el funcionamiento del sistema político en el que ciertos vicios y carencias no han dejado de crecer desde 1977.

Los partidos heredaron en buena medida los hábitos de quienes los impulsaron, y, en el caso del PP, los de Manuel Fraga, recientemente fallecido en medio de alabanzas rituales pero merecidas. Pero, más allá de la autocomplacencia, se puede decir también que si es cierto que Fraga “llevó” a la derecha autoritaria hacia la democracia, no es menos evidente que creó un partido que exhibe algunas carencias, reflejo de su fundador, que debieran ser superadas, pero que no lo han sido. Me refiero, por ejemplo, al insólito procedimiento de elección de sus dirigentes, absolutamente dirigido desde arriba, y reglado por una sucesión monárquica que también tiene sus Urdangarines, o a esa curiosa capacidad de adaptación  del PP que le lleva a practicar sin apenas aspavientos las políticas de su oponente, aunque se haya empeñado en desautorizarlas en la campaña. Se trata de una habilidad muy característica del fundador, perfectamente capaz de tratar de manera confianzuda a Fidel Castro o de elogiar emotivamente a Jordi Pujol en un acto electoral de supuesto apoyo a Vidal Cuadras en Cataluña.

Lo que ocurre es que quienes tienen el poder están tan encantados con su posesión que se olvidan de la legitimidad, o piensan que está suficientemente garantizada con cubrir las apariencias

Esta confusión entre las necesidades del Estado y la política del partido ha sido muy característica de  Fraga y sigue siéndolo del PP. Podría pensarse que las razones por las que el PP no acaba de convertirse en un partido plenamente democrático derivan del sistema mismo de partidos, pero eso sería tanto como renegar de la democracia. Lo que ocurre es que quienes tienen el poder están tan encantados con su posesión que se olvidan de la legitimidad, o piensan que está suficientemente garantizada con cubrir las apariencias. Lo veremos en el próximo Congreso, convertido en un escenario para que miles de ciudadanos a sueldo del líder le aplaudan y le reelijan, cosa nada difícil porque, apenas sin excepción, habrán sido elegidos por él.

Ningún partido del mundo cuestionaría a quien acaba de ganar unas elecciones, pero las formas lo son todo en una democracia, y aquí vamos todavía al bulto. Sin que haya que derribar al líder, hay muchas cosas que un partido tiene que hacer para que no diga tener unos principios y acabe aplicando otros, para que no preconice políticas de austeridad mientras algunos de sus gobiernos baten el record de deuda y gastos indefendibles, o para que no presuma de tener muchos militantes pero acabe acudiendo a la agenda personal del ministro de turno al designar los altos cargos, aunque hayan sido elementos muy activos en el extinto (¿?) zapaterismo. El PP debería empeñarse en superar esa herencia en su estructura y funcionamiento, y, de no hacerlo, su responsabilidad histórica acabará por ser enorme, aunque esto suene a música celestial a muchos de sus dirigentes, entregados a arreglar España como si fuesen ministros franquistas.

Si se mira a la izquierda, el panorama tampoco es como para sonreír. El liderazgo del PSOE se está dirimiendo en unos términos realmente ridículos, casi insultantes, en los que una habla de empezar de nuevo y el otro presume de tener ideas. Nada que tenga que ver con el debate político, lo que en el PSOE supone, además, una auténtica involución, porque, con todos sus defectos, el PSOE ha debatido buena parte de sus asuntos a cara descubierta y sin miedo a lo que pueda pasar: baste con recordar, por ejemplo, la espantada de Felipe González en el XXVIII Congreso que no fue causa de ningún desastre para el futuro del partido.

En el PSOE hay que revisar miles de posiciones y hay que abandonar de una buena vez esa estúpida mezcla de imagen y demagogia que ha sido la enseña del zapaterismo, y que trata de reeditar una señora cuyos argumentos parecen sacados del Vogue o del Cosmopolitan. Un partido que presume de centenario debería librarnos de espectáculos tan horros, sin que pueda bastar lo mucho que se esmeren en los efectos especiales para simular que el navajeo esconde un debate de interés general, y no la peor herencia del zapaterismo.

*José Luis González Quirós es analista político

 

OPINIONES DE LOS LECTORES, 15 COMENTARIOS

15 .- #11 Apreciado seño:
He seguido su discusión y la conclusión que se extrae de la lectura atenta y rigurosa de sus textos es que usted llama "izquierda" a todo aquello que no se alinee con sus querencias políticas, ideológicas y hormonales.
Su posición respecto de la Guerra Civil y la Dictadura de Franco viene a ser equivalente a la de un ciudadano alemán que negara el Holocausto efectuado por los nazis. Usted intenta negar que en España se hubiesen producido las arbitrarias ejecuciones sin formación de causa que se han producido y, también, que un grupo de militares apoyados por los sectores más conservadores organizaron un golpe de estado contra una república democrática, constitucional y sujeta a un estado de derecho. Una república con los problemas que hubo en los años 30, algunos compartidos por otras democracias, otros propios de la peculiaridad española de entonces.
Usted niega la mayor porque se siente arropado por un sector de la sociedad española refractario a la aceptación de estos hechos, así como a la aplicación de cualquier visión racional que distorsione una idílica y delirante visión de la realidad española.
Por eso practica este ridículo energumenismo tabernario.

Fray Gerundio

20/01/2012, 18:33 h.

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14 .- No es cierto que Fraga llevara a la derecha autoritaria hacia la democracia, sino más bien al contrario, la pertinacia de la derecha social en no votarle -recuerden el techo de AP- llegó a convencerle a Fraga de que si no daba un giro y cedía en autoritarismo, no se iba a comer una rosca democrática de esa derecha media española.
La derecha autoritaria aùn existe y puede que siga votando al PP en gran parte; pero al PP lo sostiene una derecha social bien adaptada a las normas democráticas -mejor que sus dirigentes- que ya dió muestra de su existencia cuando votó la reforma democrática de 1976 y luego a la UCD. A este partido los desgraciaron sus dirigentes que no estuvieron a la altura de sus electores. a los que dejaron huérfanos y en manos de una izquierda revanchista.
Ahora al PP - tras la evolución de la AP de Fraga- se le ataca inmoderadamente sin darle los cien días de franquicia que han merecido otros gobernantes de esta desquiciada España.
Lo mejor de está derecha social que hoy ha votado al PP,es que además de democrática tiene tras de sí, al sector más moderado y moderno de España. Si el PP no sabe aprovechar esta realidad, es cosa suya.

MOYA

20/01/2012, 11:44 h.

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13 .- #11 Siempre que solamente se quede en insultos se lo acepto, pero sea o no de la izquierda, repito, nadie , otra vez , nadie esta legitimado para dar un golpe de estado. Es una pena que se asesinaran curas, supongo que la misma pena que cuando la inquisicion mataba a gente que no creia en dios, es una pena que se asesinara a gente de bien , la misma pena que cuando se asesinaba a rojos. Franco y sus secuaces fueron una panda de asesinos y eso no es propaganda "roja" es algo que simplemente paso. Que hubo un regimen dictatorial tambien es verdad y que se asesinaron a cientos de miles de personas tambien. Que los otros lo hicieron tambien es posible pero una cosa no creo que deba justificar la otra. Fraga jugo un papel terrible como censor de ideas y de opiniones y luego ademas fue un traidor a su causa. Mire la historia esta plagada de situaciones como la que vivimos en españa y hasta que no seamos capaces de entender que el ciudadano tiene todos los derechos y no puede ser avasallado ni por la iglesia ni por los poderosos siempre habra conflictos. Afortunadamente ahora estamos bastante mejor y ya no se nos ata a la tierra y cosas de esas que se inventa la izquierda. propaganda.

obispo morales

19/01/2012, 22:44 h.

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12 .- Pues la verdad... no sé qué comentar... Fraga Iribarne abandonó el papel activo en el partido en... ¡1989!, hace 22 años... Si están actuando, todavía, con las instrucciones de Fraga, poco hay dentro de los cráneos... El problema de la derecha - les llamaré así, aunque ellos no quieren - es que se mimetizan con la izquierda...
Otro problema actualmente, en los partidos políticos - PP y PSOE - y en los medios de comunicación es el culto al LÍDER...
El nombre del director de un programa de radio, por ejemplo, se pronuncia, una y otra vez, una y otra vez, como si fuese un semidiós, hasta que... apagas la radio, lógicamente.
En los partidos políticos, lo mismo: todos en el partido hacen esfuerzos denodados por enaltecer la figura del Presidente o Secretario General... Mismamente parece que se tratase del PCUS, y/o José Stalín [en tiempos de Stalín no se llamaba PCUS, creo].
El culto al "líder" es, para mí, un fenómeno muy curioso, que no acabo de entender... ¿Será que la mayoría de los humanos, también necesitamos un líder para que dirija la manada...?

taraza

19/01/2012, 20:52 h.

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11 .- #10

Que sí, hombre, que sí, que lo legal y lo legítimo es lo que diga la izquierda, que para eso tiene patente de corso para hacer lo que le da la gana, de tal manera que efectuar un auténtico genocidio contra el clero y asesinar a los líderes de la derecha elegidos democráticamente son "desórdenes" sin importancia. El cuento, la trola y el embuste de una república de ciudadanos libres aplastados por unos militares fascistas no te lo crees ni tu. Forma parte de la mentira basurienta propalada por antifranquistas de opereta como tu.

SPEN

19/01/2012, 20:15 h.

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