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José Luis González Quirós*.- 12/01/2012
Cuando se acaba de llegar al gobierno a consecuencia de unas elecciones perfectamente legítimas, se está en muy malas condiciones psicológicas para percibir los problemas de la democracia. Si, además, como sucede, la crisis económica se encalabrina, es muy normal que el Gobierno trate de refugiarse en la gestión a la búsqueda de un éxito a no muy largo plazo que muestre la pertinencia y la eficacia de ese diagnóstico tan común de que lo importante es la economía. Lo acaba de repetir Rajoy, y en eso no se diferencia tampoco gran cosa del diagnóstico que hacen los dolidos aspirantes al liderazgo del PSOE, que también repiten, a hora y a deshora, que la crisis económica los descabalgó del poder. Normal, pues, que Montoro diga eso “de olvidémonos de las ideologías y superemos la crisis”. Y, sin embargo, se trata de un error, de un profundo error que, unos y otros, no tardarán en pagar caro.
La crisis económica juega un papel determinante en el malestar social y en el desafecto creciente de los ciudadanos hacia los políticos, pero hay algo más. El hecho de que no produzca auténticas oleadas de indignación la publicación de que un dirigente andaluz, solo o en compañía de su chofer, se gastase más de un millón de euros del dinero que debería destinar a los parados en cocaína y putillas, testimonia hasta qué punto estamos los españoles al cabo de la calle respecto a las fechorías que puedan perpetrar los que dicen gobernar en nuestro nombre. Detrás de la crisis económica se está incubando una crisis brutal de la confianza en la democracia, mediante una mezcla confusa de dos ingredientes muy distintos: el convencimiento de que la democracia española es imperfecta, pero podría mejorarse, y la más negra y escéptica resignación.
Hace falta ser muy insensible para no percibir un desafecto creciente hacia la política y muy necio para pensar que sea casual o pasajero; nuestra democracia carece por completo de algo esencial, de cualquier ingrediente atractivo para el compromiso activo. Al poder político se llega únicamente por la casualidad afortunada, por la pertenencia a un grupito organizado con influencias cerca del líder ocasional. Todo va de arriba abajo, nada de participación, ninguna apertura, ningún cursus honorum que permita conocer y elegir a los mejores.
Este entramado tuvo cierta disculpa en los orígenes de la democracia, pero ya no la tiene cuatro décadas después, y hace que los partidos puedan sentirse completamente ajenos a los intereses reales de su electores, que puedan hacer cualquier cosa con tal de que le parezca oportuno a los que tienen la sartén por el mango. En consecuencia, nunca se cambia nada, y las causas de los ciudadanos siguen esperando el santo advenimiento, mientras que los intereses de los bancos, las grandes corporaciones, los sindicatos o los grupos de presión, siempre se acaban atendiendo. Se establece, pues, un auténtico desgobierno, el olvido de los ideales, de los intereses nacionales, y de los problemas de fondo, un paraíso artificial de despotillas y funcionarios cegatos convertidos en líderes de ocasión, a los que nadie tiene la piedad de advertir que están haciendo el ridículo.
¿Nos llegará alguna vez la hora de la libertad política, de la verdadera democracia? No podemos echarle a nadie la culpa de lo que nos pasa, porque lo que ocurre no hace sino expresar la cultura política dominante, lo que practicamos a cada hora en los distintos ámbitos en que nos movemos. Lo que extraña es que en épocas de tanta tribulación, las voces críticas apenas lleguen a esbozarse, que entre los propios políticos no abunden quienes comprendan que reducir su función a la de unos expertos capaces de resolver, eso dicen, la crisis económica supone tirar piedras a su tejado. La paciencia es un tesoro del pueblo, pero acaso pueda estar a punto de colmarse en unos cuantos meses, cuando, Dios no lo quiera, se constate que las raíces de la crisis eran más hondas de lo que se pensaba, y que todo sigue igual, es decir, peor.
Los lideres del PP parecen pensar que les queda credibilidad como para que se les admita que la subida de impuestos vaya a ser cosa provisional; lo que es seguro es que su veracidad va a tener un contraste inequívoco a muy corto plazo. Su gran ventaja pudiera ser que el PSOE confíe en un llamamiento a la España alegre y faldicorta, pero es poco es probable que tenga éxito, ni siquiera en un país tan crédulo como éste.
Se ha abierto una oportunidad excepcional de hacer política, y el PP se equivocará de medio a medio si renuncia a ello con la excusa del mucho trabajo que van a tener para devolvernos al paraíso perdido, y con la presunción de haber dejado atónitos a sus adversarios, cosa que nadie les había pedido, por cierto. ¿Sabrán otros aprovecharla? Quienes deberíamos aprender de una buena vez somos los ciudadanos: la democracia es una asignatura larga, pero merece la pena tratar de aprobarla, ya que nunca llegará sin nuestro esfuerzo.
*José Luis González Quirós es analista político
OPINIONES DE LOS LECTORES,
6 COMENTARIOS
6 .- #4 garciafuentes.
#5 RenauxA.
Correcto, de acuerdo... pero éso no se puede decir... y sin embargo así es.
Dejando a un lado la pena de muerte - que en tiempos de Franco se aplicó escasísimas veces después de 1945 [en USA, todavía hoy, 40 años después, hay pena de muerte en varios Estados] - dejando a un lado, digo, la pena de muerte, la figura política de Franco se agranda a medida que nos apartamos de aquellos tiempos... la hacen grande estos políticos de tres al cuarto que se les va la fuerza por la boca... Y mayormente, corruptos y oportunistas... Y un buen número de ellos hablan y actúan como si todos fuésemos idiotas...
La entidad llamada España está en clara descomposición...
5 .- Desafortunadamente la grandisima parte de los politicos de la democracia [el Borbón incluido] han hecho grande a Franco. Tiene guasa el asunto.
4 .- La triste y cruel realidad "sntetizada"... es que 36 años después de haber sido enterrado Franco... los que vivimos toda su época y siendo "de los que dicen perdimos la guerra" [LA PERDIÓ ESPAÑA ENTERA... sonreímos amargamente, reconociendo que aquel CAUDILLO y líder... recogió un solar devastado, con la mitad de habitantes de los que dejó al morir... y a aquellos cuarenta o más millones de españoles, nos dejó bastante bien pertrechados y en una línea de seguir progresando... ¿para qué nos ha servido esta dictadura democrática? Puesto que no se engañen... ESTA ES UNA DICTADURA Y MUCHO MÁS DESTRUCTIVA QUE LA DE FRANCO... Y A LA VISTA ESTÁ.
Y no... ya no puede resucitar Franco... puesto que para ello tendría que ocurrir otro desastre como aquel... ¿pero a dónde nos siguen llevando estos miserables, bandidos, ladrones, sin escrúpulos, etc. etc. etc. AGF
3 .- El grave problema de España y su democracia es que ésta es lo que los políticos quieren que sea. De hecho, gran parte de la acción de gobierno de Rodríguez Zapatero iba enfocada en medidas con las que adormilar la mente de los ciudadanos mientras imponía su ideología.
Las crisis son momentos importantes. Graves en sí, se caracterizan por la desgracia de muchos [parados, empresarios arruinados...] pero que también se caracterizan por ser el momento para cambiar de rumbo rompiendo con el pasado. Y si algo detecta el pueblo [o ciudadanía o los votantes] es que, mientras tanto usaban la adormidera llamada "Estado del Bienestar", se dedicaban a gastar el dinero de los contribuyentes en proyectos melagómanos, o absurdos o se llenaban los bolsillos, creaban cargos innecesarios para amigos o familiares.
La gente empieza a darse cuenta que tanta autonomía y tanta zarandaja no sirve para acercar la Administración al ciudadano, sino para ponerles mayores trabas, para que sea ciudadano no sea español sino de una autonomía determinada, creándose situaciones kafkianas.
El debate ahora es Estado del Bienestar vs Estado Autonómico. Nos intentarán engañar de nuevo para vendernos sus bondades
2 .- Estoy convencido, y ya lo estaba en 1982, que los más de 200 diputados conseguidos, entonces, por el PSOE, serían la causa de la ruina de la democracia... porque... no podía ser de otra manera...
Estuvo en el Poder hasta 1996... Todo lo que hizo Rodríguez Zapatero durante un septenio denigrante, no hubiera sido posible sin los 13 años anteriores, maneras PSOE...
En 1982 iniciaron, los del Gobierno, una labor de desinformación y desorientación - acabar con lo anterior - que hoy se palpa por la cantidad de ciudadanos que hay sin criterio alguno, o criterios desordenados, capaces de tragarse enormes ruedas de molino sin rechistar, o, peor aún, autojustificando su postura, diciendo, por ejemplo, "así son los tiempos"...
¿Y para qué hablar de los muchos medios de comunicación que acompañaron al Gobierno en tal tarea...! ¿Qué hay hoy? Una masa amorfa que se cree cualquier tonteria que le dicen, y mayormente amoral...
¿Democracia...? - "Éso... ¿qué es?"
Creo, González Quirós, que ni Rajoy Brey, ni Dolores de Cospedal, ni Sáenz de Santamaría saben qué es, cabalmente, una democracia...
En fin... dentro de 50 años, vuelve a escribir sobre lo mismo, y veremos cómo está la cuestión...
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