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Argentina, Repsol y la seguridad jurídica
CRTVE en “situación insostenible por el descontrol interno”
Aurora Mínguez. Berlín*.- 17/11/2011
Escuchar día tras día a la canciller acaba resultando cansino. El mensaje se repite una y otra vez, cada vez más en tono talibán: la culpa de esta crisis no la tienen sólo los mercados, la tienen sobre todo los países que se endeudaron más de su cuenta y vivieron por encima de sus posibilidades.
Como principio de partida es discutible y tapa realidades mucho más dolorosas: que los Estados se dejaron la piel para ayudar a los causantes de la crisis, que estos son muy desagradecidos y que el sistema financiero sigue campando a sus anchas -especialmente el dedicado a los fondos especulativos, a ayudar a huir del fisco y a aparcar dinero en los paraísos fiscales-. Y ello porque los grandes actores políticos siguen sin ponerse de acuerdo acerca de cómo hacer entrar de nuevo al genio maligno dentro de la lámpara maravillosa. O tal vez saben hace tiempo que esto es imposible pero nos distraen con falsos pronunciamientos de que están en ello...
A pesar de ser una mujer muy poderosa, Angela Merkel tampoco ha podido imponer en ningún foro internacional ni en la UE un organismo global de supervisión de operaciones de riesgo, ni un impuesto estilo tasa Tobin para las transacciones financieras ni penalizaciones y reglas estrictas para los bancos que se excedieron con sus piruetas especulativas. Resulta patético escuchar a la primera ministra de la República Federal Alemana hablar en términos wagnerianos de llevar a un país de la Eurozona ante el Tribunal Europeo de Justicia y de imponerle sanciones automáticas, además de que sus presupuestos sean vigilados y controlados desde Bruselas si no cumple objetivos en la lucha contra el déficit y la deuda públicos. Resulta patético porque ningún responsable financiero, ningún banquero ha sido citado a declarar ante los jueces de algún país miembro de la UE cuando ha violado las normas de buena conducta.
Una Europa demasiado punitiva
No es verdad que la receta única para salir de esta crisis sea apretarse el cinturón hasta el último agujero, aplicarse una dieta rigurosa para hacerse más ‘atractivo’ para los mercados y así hacerse ‘competitivo’. El talibanismo punitivo no resolverá los problemas de liquidez: castigar a los países que se desvíen de la línea marcada, cambiar los tratados para adaptarlos a lo que quiere Berlín, que se ceda soberanía a ese gobierno económico que, en el fondo, será un obediente discípulo la Cancillería Federal no resolverá solo y en exclusiva el vacío de esas Haciendas Públicas que se han desangrado, en parte, para ayudar a quienes contribuyeron a crear esta crisis. La peor desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, como la definía acertadamente la propia Merkel ante el congreso de su partido este lunes.
La fórmula de la austeridad a ultranza y caiga quien caiga de Merkel no está funcionando. O, al menos, no hasta ahora, visto el desplome casi diario de las bolsas y las escaladas en las primas de riesgo. ¿Y por qué? Porque, como ella misma admitía ayer sin mover una ceja, los gobiernos siguen sin inspirar confianza
La fórmula de la austeridad a ultranza y caiga quien caiga de Merkel no está funcionando. O, al menos, no hasta ahora, visto el desplome casi diario de las bolsas y las escaladas en las primas de riesgo. ¿Y por qué? Porque, como ella misma admitía ayer sin mover una ceja, los gobiernos siguen sin inspirar confianza. Y aquellos de quienes se quiere ganar esa confianza parecen ser los primeros interesados en que las cosas no cambien. Y los que han puesto en un lugar desconocido el listón a partir del cual se van a sentir satisfechos con las ofertas de los gobernantes.
Los gobiernos no actúan, sólo reaccionan
Los políticos europeos no deberían conformarse con ser bomberos, siempre con la manguera dispuesta a apagar el mismo fuego, sino también creadores de un nuevo sistema que reemplace al actual. Y creadores consecuentes, no como los actuales que se reúnen en Cumbres Europeas de las que no salen más que resoluciones vagas y promesas de concretar las cosas en un próximo encuentro. Es esa debilidad, esa falta de determinación, la que hace que muchos ciudadanos estén ya convencidos de que son los mercados y ellos en exclusiva quienes mandan. Ellos mandan y los gobiernos reaccionan. Antes de la desregulación de los mercados financieros, las cosas eran al revés.
Merkel se ha equivocado de vez en cuando, y esta vez podría ser quizá también el caso. Tendría su disculpa considerando que estamos caminando por una senda desconocida e inexplorada. Pero no se entiende -y ayer quedó muy claro en la sesión del Parlamento Europeo en Estrasburgo- que si habla de reformar los Tratados y de que Europa y el mundo están viviendo situaciones excepcionales no se adopten también decisiones excepcionales.
Alemania ya ha cruzado varias de sus propias líneas rojas. Ha roto tabúes: dijo que un socio no pagaría las deudas de otro, que sólo habría un paquete de rescate, y excepcional, para Grecia, y luego llegaron Portugal e Italia... Habló de la independencia sacrosanta del Banco Central Europeo y luego le presionó para que comprara deuda estatal (con las correspondientes dimisiones de Awel Weber y Jürgen Stark). ¿No sería tal vez el momento de repensar, dentro de estas reformas legislativas de la UE, la actuación futura del BCE en circunstancias realmente excepcionales como las que estamos viviendo hoy? Lo ha pedido George Soros en varias publicaciones alemanas en las últimas semanas, y también ha presentado los eurobonos como la única salida viable al problema de deuda pública europea.
No es que Soros o Roubini tengan una bola de cristal, pero el mantra de Merkel, insisto, es ya un poco cansino y sin inmediatos resultados positivos. Si cambiar los Tratados ya no es tabú, como ha dicho la propia canciller, tampoco debería ser tabú el Estatuto del Banco Central Europeo en momentos de crisis como el actual. Tal vez sería bueno abrir las puertas y ventanas de la Cancillería a otras voces menos fundamentalistas y ofrecer soluciones concretas y esperanza no sólo para las deudas públicas, sino para los 23 millones de personas sin empleo que hay sólo en la Eurozona, según los datos de Eurostat.
*Aurora Mínguez es la corresponsal de Radio Nacional en Alemania
OPINIONES DE LOS LECTORES,
13 COMENTARIOS
13 .- La única solución es que los pobres españolitos creditófagos pagueis vuestras deudas.
Que vosotros no queriais oiga que todo fue impuesto por los malvados bancos franco-alemanes que os tienen sometidos.
No queriais casoplones ni cochazos, ni comilonas y viajes por el ancho mundo, ni la ley del silencio para los corruptos electos.
Pero no queriendo, lo hicisteis. Nunca debisteis cruzar el Misissipi, es lo que tiene caer en la tentación.
¡Pobrecitos pecadores, que la Merkel no los salva!.
12 .- Desde el inicio de la crisis, solo se han buscado soluciones a los resultados de ella, pero no se buscan soluciones que corrijan sus causas, que han sido la liberalización de toda la economía sin regulación, la deslocalización de las grandes empresas, la infracción de las normas de propiedad intelectual en lo países emergentes, así como la retirada masiva de aranceles a las importaciones desde tales países, por lo que ahora como vamos a crear empresas en Europa, si los costes de producción dentro de nuestras fronteras son prohibitivos, y si creo un producto nuevo, en 15 días lo están copiando en China, saltándose la legislación internacional de patentes y los derechos de propiedad intelectual, y no puedes hacer nada, y encima lo venden en tu puerta, por lo que la única solución es la marcha atrás en la globalización, tasa Tobin a todas las transacciones financieras, separación de nuevo entre Banca Comercial y Financiera, desaparición de los paraísos fiscales, aranceles a las importaciones, reforma del impuesto de sociedades [si le pagan un millón a Hurtangarín que no sea deducible fiscalmente para telefónica], Justicia real, etc. Pero a las élites todo esto no les interesa.
11 .- #9 Es verdad que hay un gran despilfarro, pero habría que concentrarse en el despilfarro recurrente, el que se produce todos los años.
En este país, el gran despilfarro se produce en el mantenimiento de 300.000 liberados sindicales mas aproximadamente 1.200.000 funcionarios sobrantes [enchufados, familiares, miembros de partido y otros de la mandurria que diría Aguirre], miles de políticos sobrantes de los distintos niveles de las AAPP, incluyendo todos los senadores y el 80% de los aprietabotones del Congreso, más las subvenciones a los sindicatos que no son de trabajadores sino de partido de izquierdas [nada menos que 800 millones les ha dado ZP], a los partidos políticos y otras muchas subvenciones varias, incluidos cine, lesbianas de Mozambique, así como múltiples empresas públicas que no tienen otro fin que repartirse el dinero de los presupuestos. Al menos 70.000 millones de € que se tiran cada año.
No hace falta recortar ni en Educación, ni en Sanidad, ni las pensiones, ni en nada que sea un verdadero servicio a los ciudadanos.
10 .- Muy buena respuesta anterior. Todavía no se han tomado medidas de verdadera austeridad. Todo es bla, bla, bla. Cuando sean austeros de verdad, se acabran los dirferenciales brutales de deuda.
Eso, si dejen de exigir que se creene puestos de trabajo creando inflacción y dandole a la maquinita de imprimir billetes que es lo que indirectamente dicen los Zapateros y afines cuando piden ayuda al Banco Central Europeo.
9 .- #7 Mire Vd, además del BdE esta el Gobierno de la Nación, elegido democraticamente por los ciudadanos españoles. Todo el mundo sabía que había inversiones que no serían nunca rentables pero ¿quién era el guapo que le negaba el AVE a.. o un aeropuerto a...? ¿es que ... no se merece tener aeropuerto, ave, etc..? ¿y la prensa no sabían nuestros sesudos comentaristas económicos donde nos estabamos metiendo? pues yo si que oí a algunos y no voté PSOE, seamos maduros que ya vale.
Cuando alguién gasta sistemáticamente más de lo que ingresa no le queda más remedio que disminuir sus gastos [habrá más paro en sectores no rentables] y vender el patrimonio para honrar las deudas. Nos espera sangre, sudor y lágrimas y ... perder patrimonio por nuestra mala cabeza como ciudadanos [hemos votado mal], políticos [hemos engañado y gestionado mal] y como sociedad civil [pocos querían asumir e informar de como iba a evolucionar la economía.
LAS MANILLAS DEL BIG BEN
Londres, cada vez más lejos de Bruselas por culpa de Notting Hill
Celia Maza